La construcción de la biblioteca de Sarrià se ha desencallado. El Ayuntamiento ha licitado este miércoles, 2 de diciembre, las obras de construcción con el objetivo de que el equipamiento del barrio barcelonés sea una realidad antes de las elecciones municipales de 2023 [ver aquí]. El proyecto sale a concurso 14,6 millones de euros. La demanda de una biblioteca es una histórica reivindicación vecinal que se remonta a hace dos décadas. La idea es que la construcción se inicie durante los primeros meses de 2021. La presentación de ofertas finaliza el 15 de enero.

Según ha podido saber este medio, dar el visto bueno a la biblioteca de Sarrià es una de las alegaciones que algunos grupos municipales han puesto sobre la mesa para llegar a un acuerdo para los presupuestos generales del Ayuntamiento para 2021, que ahora se están negociando y que se deben aprobar, si hay consenso, en el último pleno del año, el 23 de diciembre. Las fuentes municipales consultadas afirman que el gobierno de Ada Colau y Jaume Collboni habría aceptado, y la licitación parece confirmarlo.

LICITACIÓN DE LA DIRECCIÓN DE OBRAS

En esta línea, la empresa Barcelona de Infraestructures Municipals (BIMSA) también ha licitado ya los servicios de dirección de obra para la ejecución del proyecto en la plaza de Sarrià, que además contempla una nueva sede para el distrito de Sarria-Sant Gervasi. La dirección de obra sale a concurso por valor de 488.764,43 euros y el plazo de presentación de ofertas acaba el 29 de diciembre. El contrato será por dos años y cuatro meses [ver aquí], es decir que la nueva biblioteca debería ser una realidad, si no hay contratiempos, en la primavera de 2023. 

La biblioteca se ubicará en la misma plaza de Sarrià, delante de la Iglesia de Sant Vicenç, donde ahora solo hay un antiguo edificio expropiado y derribado. El citado solar es de propiedad municipal y es donde se levantará la futura biblioteca de Sarrià. Junto a la nueva sede del distrito, el proyecto contempla las obras de apertura de la calle Menor de Sarrià y la pavimentación de un tramo de acera del paseo de la Bonanova y la zona de acceso del nuevo equipamiento. Los planes municipales incluyen, además, servicios de intervención arqueológica en la misma plaza de Sarrià [ver aquí]. 

LOS CENTROS ESCOLARES, LOS GRANDES BENEFICIADOS

El nuevo edificio tendrá las siguientes plantas: una de subterránea, otra de semisubterránea, planta baja, tres pisos superiores y una zona de azotea. La superficie construida será de 5.397 metros cuadrados, de los que 4.831 metros cuadrados serán de superficie útil. La biblioteca tendrá unos 1.496 metros cuadrados de superficie útil, incluidos los exteriores, y ocupará principalmente las plantas baja y primera.

La decisión de trasladar al nuevo inmueble la sede del distrito es por falta de espacio y por el elevado alquiler que se paga por las dependencias de la calle de Anglí, destacan fuentes municipales. El equipamiento albergará oficinas del Ayuntamiento principalmente en las plantas segunda y tercera, con 1.440 metros cuadrados de superficie útil, incluidos los exteriores. 

Azotea del edificio de la biblioteca de Sarrià / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
Azotea del edificio de la biblioteca de Sarrià / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

El proyecto incorpora también una sala de actos polivalente -con 596 metros cuadrados útiles- que podrá ser utilizada como aula. Finalmente, el archivo municipal de Sarrià no se trasladará por falta de espacio. "El archivo de Sarrià es muy grande", dice la presidenta de la asociación de vecinos de Sarrià, Eva Ceano. La azotea, por su parte, se destinará a usos cívicos y ciudadanos.

Entre los grandes beneficiados de la biblioteca están los centros educativos de Sarrià, uno de los barrios con una mayor concentración de escuelas de Barcelona. Entre otros podrán hacer uso del nuevo equipamiento los estudiantes de los colegios Orlandai, Sant Marc, Sant Ignasi, Santa Clara y el Institut Químic de Sarrià.

AÑOS DE RETRASO

La construcción de la biblioteca acumula años de retraso, recuerda Ceano. El proyecto quedó listo en tiempos del alcalde Xavier Trias. Los vecinos vieron el proyecto básico en 2017, y la intención era que se empezará a levantar entre finales de 2017 y finales de 2018. Posteriormente se pospuso a principios de 2019. El último retraso ha venido provocado por la pandemia. La intención era licitar el proyecto en marzo, pero se paralizó por el coronavirus.

Durante el pasado mandato, el principal hándicap fueron problemas técnicos sobrevenidos que encarecieron la construcción y retrasaron las obras, apuntan desde el Ayuntamiento. Una parte del edificio se tiene que levantar sobre un tramo de túnel de los Ferrocarrils de la Generalitat y fue necesario introducir mejoras para garantizar la estabilidad del túnel y evitar vibraciones en la futura biblioteca. 

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