El distrito de Sants-Monjuïc es el más grande en superficie de la ciudad. Alguno de los ocho barrios que lo componen presentan características muy especiales, como los que rodean la montaña de Montjuïc o la Zona Franca. Sin embargo, todos ellos comparten algunos problemas que, según los vecinos, no han hecho más que empeorar en los últimos años.

Desde las principales asociaciones vecinales del distrito se pone en cuestión el trabajo que se ha hecho desde el actual equipo de gobierno que dirige Ada Colau desde el Ayuntamiento de Barcelona y Laura Pérez desde la sede del distrito.

Los problemas se producen en todos los aspectos de la vida diaria y, en el mejor de los casos, las opiniones de los vecinos aseguran que en situaciones concretas las cosas no han empeorado, pero cuatro años después tampoco han mejorado. Y consideran que el principal factor ha sido tanto la ausencia de diálogo de la administración municipal con los vecinos como la falta de toma de decisiones para solucionar los problemas con los que los que tienen que pelear en su día a día. Y, por encima de todo, el incumplimiento de las promesas que desde Barcelona en Comú se les hicieron antes y durante el actual mandato.

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Carlos Burgès, vicepresidente de la Uniò AA.VV. de Poble-sec: “Poble-sec se está volviendo, a la vista de la gente, un barrio dejado”

El barrio del Poble-sec se ha convertido en centro informativo en los últimos tiempos por una serie de agresiones sexuales que han hecho cundir el miedo y la rabia entre los vecinos. Pero, según defiende Carles Burgès, esto es una consecuencia de la dejadez que ha experimentado el barrio en los últimos tiempos. “En el tema de la seguridad estamos muy mal. Venimos pidiendo más vigilancia y más guardias urbanos por la calle desde hace tiempo. Antes era un barrio muy tranquilo, pero desde hace tres años para aquí, Poble-sec se está volviendo a la vista de la gente un barrio dejado”.

Burgès se refiere no solo a las agresiones sexuales, sino a los problemas de botellón en la plaza de las Tres Xemeneies, a la aparición de numerosas tiendas de venta de bebidas alcohólicas que abren hasta tarde y venden ilícitamente a horas prohibidas, al tráfico de drogas, aumentado tras las redadas del Raval. “Ahora mismo estamos en una situación que si no se para, no sé si se podrá parar. Además, últimamente están proliferando los robos en los domicilios. Y ahora los hacen a plena luz del día. Hay personas que salen a comprar y cuando vuelven a casa se encuentran con que le han robado. Y eso es porque saben que apenas hay vigilancia por las calles”.

Pero las quejas de los vecinos van mas allá. “Tenemos problemas con la recogida de basuras, que pasan cuando quieren. Muchos días sales de casa por la mañana y aún están ahí, sin recoger. Hay contenedores subterráneos, pero se llenan y la gente deja las bolsas de basura fuera”.

Respecto a la movilidad, la endémica falta de aparcamiento en el barrio va cada vez a peor. A eso se une el cambio del recorrido en algunas líneas de autobús la constante presencia de coches de autoescuela en las calles del barrio.

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Lluis Maté, presidente de la Associaciò Veins i Veines Font de la Guatlla-Magoria: “Los vecinos tenemos que suplir lo que no hace el Ayuntamiento”

“Vivimos en un barrio muy pequeño, que la mayoría de la gente ni siquiera sabe dónde está”, dice Lluís Maté, “pero tenemos los mismos problemas que en el resto de la ciudad. Y los vecinos tenemos que suplir lo que no hace el Ayuntamiento”.

La proximidad de la montaña de Montjuïc y el recinto del Poble Espanyol es una de las principales causas de conflictos en el barrio. “Llevamos muchos años luchando para que se reduzca el ruido en el Poble Espanyol y para que se ponga más vigilancia para cuando la gente salga. Muchos salen borrachos, bajan por el barrio y hacen sus necesidades en la calle. Se ha hecho alguna acción aislada, pero si no se mantiene. Hay gente haciendo botellón en la calle y dejan toda la basura tirada. Y como no se ve a la guardia urbana por la calle...”.

A los problemas de limpieza se unen los de inseguridad, “se están produciendo muchos robos a personas mayores”, y los de movilidad “ni siquiera tenemos un bus de barrio y hay que tener en cuenta que es un barrio de subidas y bajadas y de que vive mucha gente mayor. Tenemos que ir a Gran Via o subir al Poble Espanyol”.

Maté también reprocha la construcción de un carril bici en las aceras de la Gran Via. “La gente sale de su casa y tiene que tener cuidado ya que en medio de la acera hay un carril bici. Eso, para las personas mayores y para los niños es un peligro”. Y acaba afirmando que “en Barcelona hemos perdido calidad de vida”.

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Abdó Florencio, presidente de la Coordinadora de la Marina: “El actual gobierno municipal es el peor que nos podía caer”

La contundente frase con la que Abdó Florencio habla sobre la situación los barrios de la Marina del Prat Vermell y la Marina del Port, “el actual gobierno municipal es lo peor que nos ha podido caer”, pone de relieve al malestar que vecinos y comerciantes de la zona sienten ante las políticas municipales. “Creo que todos las quejas de casi todos los distritos son similares. Este gobierno llegó sin experiencia y todo les ha venido de nuevo. Y no creo que vayan a mejorar”.

Una de sus quejas principales apunta hacia la falta de limpieza en las calles. “Tenemos un serio problema de limpieza de los excrementos de la palomas, que convierten las aceras en pistas de patinaje cuando se mojan. Y no se limpian como es debido, además de que no hay personal de limpieza suficiente”.

La ausencia de guardias urbanos en las calles es causa, según Florencio, de la inseguridad creciente en las calles. “Tenemos el tema de las agresiones sexuales en Poble-sec, de las mafias que se dedican a traficar con la ocupación de pisos... El tema de la policía comunitaria es el mayor engaño que nos han metido. Para los dos barrios tenemos dos, pero uno de ellos es una mujer que esta de baja por un embarazo. Y nadie la ha sustituido, por lo que llevamos unos meses con un agente que trabaja las horas que le corresponde y, el resto del tiempo, no hay nadie. Y eso que la propia Guàrdia Urbana nos ha reconocido que los delitos se han incrementado casi un 20 %, y eso que sólo se denuncia uno de cada cuatro”.

Sí reconoce que ha habido una mejora en la movilidad gracias a la apertura de dos estaciones de Metro, de Foneria y Foc, aunque por contra el cambio de algunas líneas de autobús ha perjudicado la movilidad en superficie. “Antes había un autobús que llevaba directamente al Clínic y que le iba muy bien a la gente mayor. Ese autobús lo han cambiado y para ir al hospital hay que hacer transbordo, lo que perjudica mucho a los mayores”.

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Pepo Mediavilla, portavoz de la Associació Veins Badal-Brasil-La Bordeta: “La gente está muy rebotada en toda la ciudad”

Para los vecinos de Badal, Brasil y La Bordeta, los principales problemas atañen a temas como la seguridad, la limpieza y el déficit de equipamientos. Pepo Mediavilla afirma que “los problemas que tenemos en el barrio no son diferentes a los de los demás barrios. Yo lo que veo es que la gente está muy rebotada en toda la ciudad”.

Respecto a la seguridad, Mediavilla afirma que “el problema es que hay poca policía en la calle, que conozca a la gente, al de la tienda, a las personas mayores. Solo hay uno cuando debería haber tres”.

Tampoco en el asunto de la limpieza los vecinos están satisfechos con las actuaciones de la administración. “Es un problema muy serio en el barrio. Las calles están muy sucias y la limpieza no se hace en condiciones. Creemos que es una cuestión de falta de dinero y también de falta de vigilancia. Sabemos que hay gente incívica, pero eso se arregla poniendo mas vigilancia y sancionando al que lo merezca”.

Mediavilla considera que es muy importante que los vecinos se impliquen, que se queje ante la administración “porque es necesario hacer visibles las cosas que pasan. Los vecinos debemos sensibilizarnos de que hay que moverse para que la administración responda”.

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Jordi Clausell, presidente de la Associació de Veïns d'Hostafrancs. “Entraron con las expectativas muy altas, no las han cumplido y la gente está muy enfadada”

Para Jordi Clausell, el gran problema que se ha arrastrado a lo largo de esta legislatura municipal es que los actuales gobernantes municipales no han sido capaces de estar a la altura de sus propias promesas. “Llegaron con las expectativas muy altas, pero no se han visto correspondidas. Seguimos con enormes problemas en vivienda, seguridad, movilidad, etc. No cumplir las expectativas ha hecho que haya gente muy empreñada”.

Según Clausell, “ahora se está intentando hace lo que no se ha hecho en cuatro años, pero ya no hay tiempo para hacerlas. Un ejemplo que tenemos aquí es el del parque de la Espanya Industrial. No se ha hecho nada en todo el mando, y hace apenas unos días ponen en marcha una comisión para ver cómo se solucionan esos problemas. Hicieron bandera de la participación vecinal, pero ni ellos se lo creen. Si se han tenido muchas reuniones, pero en realidad no han servido para nada”.

En cuanto a la seguridad, “han creado la policía comunitaria, pero han inventado la sopa de ajo. Hace dos mandatos ya funcionó la policía de proximidad”.

Y un asunto que le parece muy grave es el del “clientelismo, algo que han criticado mucho pero en el que han acabado haciendo lo mismo”, y, por todo ello, “el balance definitivo que podemos hacer es que el distrito ahora está peor que antes”.