La reforma de la movilidad en el eje viario formado por las calles de Sants y de la Creu Coberta es una asignatura pendiente del urbanismo barcelonés desde hace años. El vial, que sigue el antiguo trazado de la carretera nacional N-340. Pero los vecinos y los comerciantes de la zona ya se han puesto manos a la obra para rediseñar el eje principal de los barrios de Sants, Badal y Hostafrancs y han empezado a reunirse y a hacer señales y marcas sobre un mapa, azuzados por el inicio de un proceso participativo, dirigido desde el distrito.

Darle un nuevo aire a un eje viario con tantos años de historia a sus espaldas no es fácil. Primero, porque atraviesa tipologías de barrio diferentes y, segundo, porque no todos los actores implicados tienen una misma visión de lo que debe hacerse ni del orden d las prioridades. Desde la Conselleria del Districte de Sants-Montjuïc tampoco tienen claro el rumbo que han de seguir las cosas (todavía no han hecho público por preferencia por ninguno de los modelos en liza) y por eso han dejado los debates y las conclusiones en manos de vecinos, entidades y comerciantes.

Existe consenso en que es necesario reorganizar los espacios destinados a peatones, ciclistas, autobuses y todo tipo de vehículos”, reconocen desde el distrito pero la operación es compleja porque “hay que intentar hacerlo de la mejor manera posible en cada tramo”, lo que dificulta que se acometa una actuación uniforme. “Por eso es necesario que todo el mundo se implique”, subrayan desde Sants-Montjuïc.

MUCHOS INTERROGANTES PARA EMPEZAR

Los primeros puntos que están debatiendo los vecinos se centran en las medidas básicas imprescindibles para reducir el tráfico, la ubicación de los carriles bici, de los carriles bus y de las zonas de carga y descarga. Pero no hay una visión homogénea de lo que debe hacerse, más bien lo que hay son “muchos interrogantes”, reconocen tanto vecinos como los técnicos y los responsables políticos del distrito.

Así, las primeros encuentros entre vecinos, políticos y técnicos son más un “brainstorming” de ideas, algunas de ellas incompatibles entre sí, que una sesión de la que no se esperan obtener soluciones inmediatas. Es un proceso participativo puro y duro, fial al estilo los que está organizando el equipo de gobierno municipal por toda la ciudad. “Los vecinos son los que proponen las ideas y el gobierno escucha”, comentan. Y en función de esa escucha activa deberían tomarse las decisiones.

Vecinos situando sus propuestas sobre un plano de las calles de Sants y de Creu Coberta

Vecinos haciendo propuestas sobre un plano de las calles de Sants y de Creu Coberta

Por el momento la última reunión vecinal para empezar dar contenido a la reforma del fundamental eje viario aportó una 'tormenta de ideas' con propuestas de todos los gustos y colores. Hubo quien planteó que la calle se cierre completamente al tráfico rodado (excepto para vecinos), mientras otros colectivos propusieron que las restricciones fueran parciales (para reducir el volumen de vehículos y, por tanto la polución y la contaminación acústica) de forma que solo pudieran circular por el eje viario de los tres barrios la mitad de los vehículos (dependiendo de sus números de matriculas) y en función de los días.

CARRIL CENTRAL SEGREGADO PARA BIBLICLETAS

En otro bloque (paralelo pero no opuesto) se alinearon los vecinos y comerciantes que prefieren mantener abierto el vial a los vehículos privados pero 'pacificando' el tráfico de forma que convivan los diferentes modos de desplazarse. Este grupo pidió de forma genérica que se suprima uno de los cuatro carriles de circulación (actualmente hay dos por cada sentido), para hacer compatible los coches con el paso de bicicletas y autobuses. Hubo incluso una propuesta tan concreta como fue pedir que se reserve el tronco central de la calle para las bicicletas, mediante un carril segregado convenientemente señalizado y protegido, y que el tráfico rodado se sitúe a cada uno de sus lados. Y también se ha debatido sobre las zonas y horarios de las zonas de carga y descarga

Los responsables políticos del distrito han definido las sesiones “como una primer toma de contacto” que debe tener continuidad, por lo que seguirán convocándose nuevas reuniones que seguirán abiertas a todo el que quiera participar. No obstante, entre los vecinos y las entidades no todo es optimismo. Hay quien teme que “al final se acabe haciendo lo que el ayuntamiento quiera” y todo el trabajo “no sirva para nada”, y recuerdan el fiasco del proceso participativo para redactar el Plan de Actuación Municipal (PAM), que incluyó los puntos que eran más del agrado del gobierno de Ada Colau en vez de los que habían sido más votados por la ciudadanía.

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