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El Poble-sec, en pie de guerra contra el Port de Barcelona. Los vecinos de este barrio barcelonés están hartos de la contaminación tanto atmosférica como acústica que emiten los ferris, y que les afecta de forma directa. La problemática no es nueva, aunque se ha agravado de forma considerable desde que se decretó el estado de alarma. Desde entonces, los transbordadores permanecen amarrados en el Port de Barcelona, con los motores encendidos. Los propulsores se quedan en marcha para garantizar la corriente eléctrica, una práctica inevitable dada la ausencia de muelles electrificados en Barcelona.

El funcionamiento de los barcos provoca que emitan humo y ruido de forma continua, según denuncian los vecinos a Metrópoli Abierta. "A veces lo hacen de una manera muy sutil, y en otras ocasiones sale un humo exagerado. Cuando el aire sopla hacia las viviendas del Poble-sec, llega un olor a fuel que es insoportable", lamenta David Seijas, uno de los vecinos afectados. 

RUIDO Y HUMOS DÍA Y NOCHE

Seijas también se queja del ruido y "la vibración" que generan estos ferris. Según él, esta situación antes la sufrían algún fin de semana, "pero ahora es cada día". Además, asegura que la escena se produce tanto de día como de noche, incluso a altas horas de la madrugada. 

Humo de uno de los ferris del Port de Barcelona visto desde una vivienda del Poble-sec
Humo de uno de los ferris del Port de Barcelona visto desde una vivienda del Poble-sec / CEDIDA

Harto de que sus quejas al Ayuntamiento de Barcelona caigan en saco roto, Seijas ha elevado su protesta al Síndic de Greuges, que sigue el caso de cerca. 

FERRIS DE LAS BALEARES

Preguntados por la cuestión, desde el Port de Barcelona reconocen la problemática existente. Afirman que la pandemia del coronavirus y las prohibiciones respecto al tráfico de pasajeros en todos los puertos del Estado han obligado "a muchos barcos a quedar parados en los puertos".

En el caso de Barcelona, esto ha afectado de lleno a los ferris de pasajeros con las Islas Baleares, que se "vieron obligados a limitar sus operaciones al transporte de mercaderías con sus destinos habituales de las Baleares".

LA ELECTRIFICACIÓN, UNA ASIGNATURA PENDIENTE

No obstante, señalan que con la finalización del estado de alarma y la progresiva normalización de los servicios marítimos, "los barcos vuelven a entrar en operación y a navegar de forma permanente". 

Asimismo, resaltan que el Port de Barcelona "está trabajando en la electrificación de sus muelles para hacer posible que los barcos se conecten a la red eléctrica durante su estada en puerto para evitar ruidos y emisiones en la atmósfera. Una asignatura pendiente de la infraestructura portuaria, que tiene previsto llevar a cabo la electrificación en un plazo de siete años, antes del 2027. 

Los muelles que se electrificarán dan servicio a cruceros, portacontenedores y ferris, entre otras embarcaciones.

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