El pasado 24 de agosto, el gobierno municipal de Barcelona ordenó la interrupción de unas obras con licencia en una finca privada colindante con el Passatge Antic de València, en La Satalia, en el barrio de Poble-sec. El motivo aducido para detener los trabajos fue el derribo parcial de un muro, al que sin fundamento histórico se le atribuyó un origen romano. Este dato, incorrecto, fue recogido por numerosos medios de comunicación, que atribuyeron a la empresa promotora Flatxino S.L. un cargo falso de destrucción del patrimonio histórico de Barcelona.

El origen del muro, sin embargo, no es romano, como queda demostrado tras una rigurosa investigación histórica a partir de documentación proveniente de los archivos municipales, avalado por el registro de planos históricos de la ciudad y detallado en un informe oficial firmado por Xavier Maese Fidalgo, arqueólogo y miembro del Servei d’Arqueologia de Barcelona.

Según este informe, el muro de La Satalia tiene su origen en dos momentos históricos separados, a finales del siglo XIX y a principios del XX, en dos sucesivas ampliaciones en un cruce de caminos entre dos vías secundarias de la época y que no coinciden con trazado histórico del Camí Antic de València, que efectivamente tiene su origen en la Barcino romana, y que discurría por lo que hoy es Poblenou. El valor arqueológico del muro, pues, es inexistente, así como su valor arquitectónico, ya que es una edificación sin cimientos, de piedra sobre piedra, pensada en su momento para dividir los espacios de dos fincas colindantes.

En un tuit del 28 de septiembre de 2021, Marc Serra, regidor de Drets de Ciutadania i Participació del Ayuntamiento de Barcelona, reconocía que el muro no estaba catalogado como patrimonio histórico de Barcelona, y aún así le atribuía erróneamente un valor histórico que jamás ha sido recogido en ninguna documentación patrimonial. Tras haber demostrado que no se ha incumplido ninguna normativa ni se ha destruido ningún patrimonio milenario, la promotora de las obras reemprenderá los trabajos en los próximos días.

Por todo ello, los arquitectos Elisabet Cristià y Laurent Touray siempre han actuado conforme a la ley y con un rigor impecable en su trabajo.

El derribo del muro se estimó necesario en el plan inicial de obras debido a que no tiene cimientos y era una estructura inestable que impedía los trabajos para los que la promotora tenía la licencia, y no podía ser transformado en fachada. Aún así, la promotora nunca buscó su destrucción, sino su rehabilitación y restauración, pues el muro tiene un valor sentimental para el barrio. El plan de obras inicialmente licenciado contemplaba el desmontaje del muro y su posterior reconstrucción –esta vez con un fundamento arquitectónico más sólido- tal como era, para que siga formando parte del paisaje de La Satalia, y sin que ello impida la conclusión de las obras en la finca.

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