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Los vecinos de la Bordeta no se rinden fácilmente. En primavera, y tras meses de fragorosas reivindicaciones, consiguieron impedir que la implantación de la red ortogonal de autobuses fulminara al histórico 91 y ahora se están conjurando para que la línea recupere parte de su antiguo recorrido y aumente la frecuencia de paso. Y si hace falta, están decididos a volver a presentar batalla y ya empiezan a enseñar los dientes. Desde el gobierno municipal se ha pedido un alto el fuego hasta el próximo mes de febrero, que permita a los técnicos analizar bien la situación, pero es más que posible que los afectados no tengan tanta paciencia y vuelvan a las trincheras de la movilización.

La línea 91 del bus urbano barcelonés unía hasta hace bien poco la Bordeta con la Rambla, pero ahora solo llega hasta la calle de Manso, en Sant Antoni. También la frecuencia de paso de los autobuses ha caído. Antes, circulaba uno cada 20 ó 25 minutos; ahora, cada 45 minutos o cada hora. Para compensar (pero con un recorrido diferente) se ha implantado la flamante línea V5, que no ha sido del todo bien recibida en el barrio. “El V5 no ayuda a la Bordeta”, sostiene Andrea Pardo, una vecina.

El malestar se ha adueñado del vecindario porque ven pasar a los autobuses de la línea V5 muy seguidos y muy poco a los de la 91. Jordi Falcó, uno de los líderes vecinales, está “muy decepcionado” con el recorte que se le ha hecho a la histórica línea para no borrarla de un plumazo. “No se han cumplido los acuerdos. Para el ayuntamiento, los vecinos de la Bordeta son ciudadanos de segunda”, se lamenta Falcó. Pardo alerta de que la reducción de la frecuencia de paso del 91 no es casual, busca a propósito dar un mal servicio para que se reduzca su uso y así dar al consistorio “una excusa para desmantela” del todo, como preveía hacer desde el inicio.

DESCONTENTO Y CAMBIOS A CORTO PLAZO

Desde el gobierno municipal reconocen el problema pero piden paciencia y algo de tiempo. Álvaro Nicolás, jefe del gabinete de Mobilitat del ayuntamiento, asume que el nuevo trazado del 91 “no da el servicio en las mismas condiciones que antes: el recorrido y la frecuencia de paso son diferentes” Nicolás es sabedor del “descontento” del barrio pero anuncia que “a corto plazo puede haber un cambio del recorrido, prolongándolo hasta la rambla de Badal o hasta la Riera Blanca”, como quieren los vecinos, para que conecte con la estación de Santa Eulàlia de la línea L1 del metro.

Pero para ver las posibles mejoras hay que esperar hasta el próximop mes de febrero. “Hay que analizar como funciona todo el conjunto de líneas de autobús -la 115, la 91 y la V5- antes de hacer los cambios”, asegura el responsable municipal de Mobilitat. Y anuncia que desde su departamento “se está trabajando para incorporar un segundo autobús a la línea. Hay un compromiso para aumentar la frecuencia”, insiste.

Los vecinos no lo ven tan claro. Sostienen que “no hay que esperar hasta febrero”. “Se puede hacer ya”, porque la solución es fácil: prolongar la línea hasta la rotonda de la calle de la Constitució con la rambla de Badal y traspasar uno de los vehículos de la V5 para que refuerce al 91. Y vuelven a sacarse de la chistera la carta de la movilización, lo que desencadenaría una segunda guerra: “Volveremos a cortar la Gran Via”, avisan.

LA CONCEJAL, LA PRIMERA

La concejal del distrito, Laura Pérez (BeC), aboga por mantener la calma y ha ratificado a los vecinos que, desde el equipo de gobierno municipal, se mantiene firme “el compromiso de defender el 91 y su frecuencia de paso”. Aún es más, si resulta que al final hay movilización vecinal, Pérez ha dado por sentado que será la primera en sumarse a la protesta.

 

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