En agosto del 2016, Barcelona inauguró los Jardins de la Rambla de Sants, un emblemático paseo elevado que ha servido para cubrir las vías del tren a su paso por el conocido barrio barcelonés. Un año y medio después, la zona podría ser rebutizada como la rambla del grafiti. Tardó una década en ser una realidad. Y se ejecutó por la presión vecinal. El proyecto se conocía como El cajón de Sants.

Decenas de pintadas degradan todo el recorrido, de unos 800 metros de longitud y 14 metros de altura en algunos tramos de la ruta. El incivismo y la falta de limpieza están al orden del día. La zona también presenta daños en los parterres provocados por los perros, roturas en bancos causados por skaters y problemas de botellón nocturno.

TEXTOS OFENSIVOS

Bancos, paredes, estaciones eléctricas, carteles, macetas y, sobre todo, los grandes cubos metálicos que sirven de ventilación para los túneles están llenos de pintadas de todo tipo y colores. Y algunas son ofensivas, como la que se puede leer en unas escaleras de acceso en la que se se invita a los turistas a volver a casa: "Tourists go home", reza el texto. 

Algunas grafitis parecen llevar meses sin ser limpiadas. Fuentes municipales explican que la rambla, impoluta, "duró un telediario". El gerente de Sants-Montjuïc, Francesc Jiménez, asegura que se trabaja en la zona desde que los jardines abrieron el año pasado, pero reconoce que se ha producido un mayor deterioro y falta de limpieza del verano hacia aquí. Sobre el terreno, la dejadez es total.

Pintadas en bancos de los Jardins de la Rambla de Sants
Pintadas en dos bancos de la Rambla de Sants / J S

"Debido a la situación política, las brigadas antigrafitis han priorizado la limpieza en toda Barcelona de las pintadas ofensivas y con insultos. Esto ha provocado que se haya actuado menos en esta zona", explica Jiménez.

Algo similar ha sucedido con la presencia de la Guàrdia Urbana, que se ha centrado más en servicios excepcionales, como las manifestaciones y actos vinculados con el proceso independentista, y no ha podido hacer tanta vigilancia como antes. 

En ocasiones, la policía ha cogido a algunos jóvenes pintando. Algunos están identificados y se les ha sancionado o, si son menores, se les ofrece condonar la multa por medidas alternativas, como cursos de formación o trabajos comunitarios. Pero el gerente admite que son pocas las veces que se les caza. 

Javier López pasea con su nieto por los jardines casi a diario. "Muy pocas veces veo que quiten las pinturas. Sí que se ve personal de limpieza y jardineros". Pero asegura que los grafitis no son el principal problema. "Por la noche, el paseo es un punto de botellón, sobre todo cuando llega el buen tiempo, y de ruido, por la música a toda pastilla".

Mobiliario urbano totalmente pintado en los Jardins de la Rambla de Sants
Mobiliario urbano de los Jardins de la Rambla de Sants totalmente pintado con grafitis / J S

A Javier no parece faltarle la razón. La escena que denuncia se repite, en ocasiones, a media mañana. Grupos de jóvenes, con apariencia de menores, se reúnen en la rambla. Este miércoles algunos intentan subir a una de las cajas de ventilación, otros ponen la música del móvil a toda pastilla. Un par llegan con cervezas del super...

HASTA HOSPITALET

La cobertura de las vías empieza junto a la plaza de Santsal lado de la casa okupa de Can Vies, y acaba, de forma abrupta, en el término municipal de Hospitalet del Llobregat. Una barandilla separa Barcelona de la segunda ciudad más grande de Catalunya. El lado de Sants se ha convertido en una rambla, pero en Hospitalet los vecinos siguen padeciendo los problemas de ruido provocados por los trenes. La capacidad de inversión entre las dos ciudades es muy distinta.

Suciedad junto a las vías de los jardines de la Rambla de Sants
Botellas y latas sobre una red junto a las vías del tren en la Rambla de Sants / J S

Allí donde la rambla termina, la degradación es mayúscula. Los dos bancos están llenos de pintadas, al igual que el suelo. Pero lo peor son las latas y botellas que se han tirado sobre la red metálica colocada para evitar que caigan objetos a la vía o sobre los trenes que circulan.

PARTERRES EN MAL ESTADO

Otro problema de la zona son los parterres en mal estado. En varios tramos, el Ayuntamiento ha colocado vallas para evitar que se entre en el cesped y que éste se pueda regenerar. "Se estropea porque los dueños de los perros corretean sueltos", dice el gerente, partidario de que se ponga en marcha la normativa que obligará a llevar a los animales atados.

También se han producido destrozos en el mobiliario urbano, sobre todo en bancos, provocados por los skaters, explica Jiménez. Precisamente, este miércoles, el consistorio ha acabado de colocar en unos bancos que hay junto a la pérgola del paseo unas piezas metálicas para evitar que los patinadores suban.

SIN INTIMIDAD

Cuando esta rambla abrió, algunos de los titulares en prensa los acaparó la poca distancia entre el paseo y una de las fincas, concretamente la de Rambla de Badal, 122. Los vecinos afectados criticaron la falta de intimidad que tenían en su casas. Muchos se veían obligados a tener las persianas bajadas casi todo el dia. Este hecho motivó una actuación del síndic de greuges de Catalunya, Rafael Ribó y una denuncia por parte de uno de los residentes contra el Ayuntamiento.

Con el resto de la comunidad de propietarios, el consistorio ha pactado unas obras de mejora, que ahora se están ejecutando. Los bancos situados junto a las ventanas se han retirado y se están instalando una barrera visual con plantas y un parterre para obligar a que los paseantes circulen lo más lejos posible de las casas.

Obras para resguadar la intimidad de los vecinos de los Jardins de la Rambla de Sants
Instalación de una barrera para resguardar la intimidad de unos vecinos de la Rambla de Sants / J S

 

  

 

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