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Otro comercio centenario que cierra en Barcelona. Y ya van unas decenas en pocos años. Este lunes bajó definitivamente la persiana la cestería Siscart, que abrió a finales del sigo XIX. Al frente del negocio estaba hasta ahora Joana Siscart, que, con 67 años, ha decidido que es el momento de jubilarse. El histórico establecimiento se encuentra en el barrio de Hostafrancs, en el distrito de Sants-Montjuïc.

El cierre de la cestería ya se conoce desde finales de febrero. Lo avanzó la cadena Betevé. Unos días después, en marzo, la propietaria colgó el cartel de liquidación y anunció que septiembre sería el último mes que la tienda estaría abierta. Joana tiene hijos, pero ninguno de ellos ha querido seguir al frente del negocio. Llevaba 40 años. 

Este lunes, numerosos clientes y amigos de la dueña se han acercado hasta la tienda, situada en la calle de la Creu Coberta 123, para despedirse o hacer las últimas compras. Durante todo el día, el degoteo de gente en el establecimiento fue constante. La redes sociales se han llenado de mensajes.

PRODUCTOS QUE (CASI) DESAPARECEN

"Cuantas veces pasando por delante, mirando los aparadores y encontrando regalos impensables de encontrar en otros sitios", ha escrito Ariadna Montero en Twitter. Roger Garcia ha lamentado la clausura de esta tienda y de otra similar, Germanes Garcia, en la calle de los Banys Nou, en Ciutat Vella. "No sé donde podremos comprar estos productos en Barcelona. No es bueno ver ciertas cosas". El pasado 27 de septiembre, Joana Siscart leyó el pregón de la fiesta mayor de Hostafrancs.

También se acercaron hasta la cestería algunos concejales del Ayuntamiento de Barcelona, entre ellos la regidora de Comercio, Montserrat  Ballarín. "Han sido más de 100 años de una relación de amor con el barrio, ofreciendo productos especiales y haciendo sentir a los clientes también especiales. Es un día triste porque este cierre pone de manifiesto los problemas que tienen los comercios familiares para continuar. Y no siempre tienen solución", ha dicho Ballarín en Facebook.

ALTOS ALQUILERES Y ESPECULACIÓN

El número de comercios, con décadas en sus espaldas, que echan el cierre en la capital catalana no para de crecer. Los altos alquileres, la especulación y la falta de una efectiva política de protección por parte del Ayuntamiento de Barcelona se lleva por delante a numerosos establecimientos. 

Hace pocos días bajó la persiana la centenaria Granja Vendrell, aunque los locales que han dejado de funcionar en los últimos años se encuentra por docenas. Entre ellos está el histórico Bracafé de la calle de Casp. En junio también se despidió La Lionesa del Gòtic. Y con anterioridad, en marzo, lo hizo la tienda Coses de Casa, en la plaza de Sant Josep Oriol. El degoteo continuará.