Suciedad, incivismo, ruido... El distrito de Sant Martí se ha convertido desde hace algún tiempo en uno de los centros de ocio de la ciudad, sobre todo zonas como la Villa Olímpica, los alrededores de las playas, Poblenou o la zona del Forum. Y la gestión deficiente que desde las administraciones se ha hecho de algunas de las situaciones que esto ha generado ha provocado que los vecinos de la zona hayan presentado numerosas quejas ante responsables del distrito y de la Guárdia Urbana, aunque las soluciones que se han adoptado se han demostrado, hasta este momento, ineficaces.

Pese a las constantes peticiones de mayor seguridad y de mayor compromiso de los responsables del distrito para solucionar los problemas, los vecinos han visto como de las promesas y las buenas palabras que han escuchado cuando han exigido actuaciones urgentes no se ha pasado a los hechos, y la sensación de inseguridad en las calles ha crecido significativamente en los últimos tiempos.

Sant Martì es un distrito que representa la modernidad del 22@ o la Vila Olìmpica y la tradición en las calles de algunos de sus barrios más populares, como el del Poblenou. Representa, por ello, el pasado, presente y futuro de la ciudad, y los problemas que sufren los vecinos del distrito son, en su mayor parte, extrapolables al resto de los distritos de la ciudad, aunque cada uno con sus especificidades. No se puede olvidar que el Ayuntamiento eligio el Poblenou para inaugurar los polémicos proyectos de las superillas, que poco a poco se van a ir extendiendo por toda la ciudad.

Tres portavoces autorizados de sendas asociaciones vecinales del distrito analizan los problemas que más preocupan a los ciudadanos que viven en este distrito, el más grande de la ciudad, y muestran su malestar con algunas de las decisiones adoptadas por los responsables del equipo de gobierno que ha dirigido la política en los últimos años.

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Jordi Giró, presidente de la Confederació de Associacions Veinals de Catalunya (CONFAVC): “Nos preocupa mucho el tema del incivismo, del ruido y del botellón”

Jordi Giró es un histórico de la lucha vecinal y de la defensa de los derechos de los ciudadanos, además de presidente de la Confederació de Associacions Veinals de Catalunya (CONFAVC). Siempre implicado en los movimientos vecinales, Giró afirma que el incivismo se ha convertido en un serio problema en el barrio de la Vila Olímpica. “Es un tema que nos preocupa mucho, sobre todo en los alrededores de las zonas de ocio y de las playas. Sabemos que de abril a octubre son lugares en los que hay mucha gente y se deberían adecuar los servicios a la realidad del barrio. Hay demasiado incivismo y, sobre todo, falta de respeto al espacio. Eso por el botellón, que trae sociedad, ruido, peleas y masas de gente que se mueven de un lugar a otro”.

Uno de los motivos para que eso se produzca, denuncia Giró, es la presencia de “once tiendas de venta de alcohol abiertas durante casi todo el día. En teoría no pueden vender alcohol a partir d ellas once de la noche, pero lo hacen. Y eso atrae a mucha gente, provoca que haya botellón y que los restos de las botellas y bolsas se queden en la calle”. Giró se queja de que “algunas veces se les multa, pero ¿no sería más adecuado prohibir su apertura a partir de las once o imponerles un sistema para que no pudieran vender alcohol. Tampoco hay los efectivos preventivos suficientes. Y algunas de esas tiendas se sitúan en los bajos de las viviendas, con todo lo que eso implica para los vecinos que las habitan”.

Otro asunto que les preocupa es la proliferación de grupos de jóvenes que se dedican al hurto aprovechando la presencia de turistas, de jóvenes en estado de ebriedad y de personas mayores. “Hay momentos en los que el aumento de los robos es preocupante, sobre todo cuando los afectados son personas mayores”.

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Mari Carmen García, Movimiendo Diagonal Mar: “Los botellones en los parques son muy habituales”

El barrio de Diagonal Mar es uno en los que más repercusión tienen los acontecimientos que se hacen en el Forum, aunque las problemáticas que afectan a los vecinos van desde la proliferación de los carriles-bici a los botellones que proliferan en el parque Diagonal Mar.

Mari Carmen García es una de las portavoces del Movimiento Diagonal Mar y defiende que los problemas que sufre el barrio se han acrecentado en los últimos tiempos por la dejadez de las administraciones. “Nuestros principales problemas son el incivismo y la inseguridad. El primero lo vemos sobre todo en el parque Diagonal Mar, que esta abandonado por el distrito y se llena de gente con actitudes muy incívicas, desde tirarles piedras a los patos que a veces vienen al parque, hasta entrar con bicicletas o subirse a los árboles. Y aunque hay agentes cívicos, poco pueden hacer".

Y, pese a la construcción de varios carriles-bici en la zona, Mari Carmen García denuncia que “las bicis y los patinetes van por las aceras constantemente si que nadie les diga nada. Es evidente que falta más presencia policial para acabar con determinadas actitudes, aunque también que desde el distrito se den las instrucciones necesarias para que puedan actuar de manera clara”.

Es durante el verano y, sobre todo, durante la época de conciertos, cuando el barrio sufre más por todo lo que ocurre. “El incivismo, la suciedad y el ruido es entones insoportable. Todo el mundo campa a sus anchas y dejan el espacio público lleno de botellas, papeles, plásticos, vamos, hecho un asco. Solo hay que ver cómo queda el aparcamiento que hay junto a la playa”.

Además, en los últimos meses en el barrio ha aumentado la delincuencia, lo que ha provocado una creciente preocupación entre los vecinos por la inseguridad, que han exigido en repetidas ocasiones una mayor presencia policial para acabar con este tipo de delitos. “Hay personas que tienen miedo de salir a la calle, sobre todo a partir de determinadas horas”, afirma Mari Carmen. “Y, lo peor, es que últimamente hay vecinos que denuncian que se intentan meter en los edificios forzando las puertas”.

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José Manuel López, Associació de Veïns Maresme: “Cuando se apagan las luces, no hay barrio”

Juan Manuel López, de la Associació de Veïns Maresme​, reconoce que las principales preocupaciones que existen en el barrio del Maresme son “la vivienda y el incivismo. Es evidente que en este barrio falta vivienda, pero no se hace nada al respecto. En su tiempo hubo un acuerdo para hacer un Poblenou mas sostenible y solidario, pero después de 19 años de la firma de primer documento para transformarlo todo se ha quedado en los alrededores de la plaza de las Glòries. Sin embargo, cuando se apagan las luces ya no hay barrio. No se ha hecho vivienda y no hay suficiente para toda la población”.

Además, el barrio ha notado el aumento de la presión de la inmigración y, en muchas ocasiones, la falta de adaptación de los recién llegados a las normas de funcionamiento de la sociedad. “Eso lo notamos mucho cuando se hacen obras en los locales o las casas. Son muchos los que no acaban de comprender la normativa y la ordenanza ciudadana. Y, por ejemplo, a la hora de lanzar los escombros los dejan en mitad de la calle para que vengan a recogerlos”.