El Primavera Sound se ha acabado y los vecinos de Diagonal Mar pueden descansar. Y no porque hayan aprovechado los conciertos para irse de juerga toda la noche, teniendo en cuenta que los escenarios estaban instalados muy cerca de sus casas. Sencillamente porque, por fin, el ruido de la música y el de los asistentes a los conciertos se ha acabado.

Conscientes de que tampoco este año ni el Ayuntamiento ni los organizadores habían tomado las medidas preventivas adecuadas para evitar que el ruido les molestase hasta altas horas de la madrugada, los vecinos decidieron pedir a las autoridades que hicieran mediciones acústicas para saber hasta qué punto el ruido superaba los máximos permitidos. Y, para asegurarse que todo funcionaba correctamente, una empresa contratada por el Ayuntamiento fue la encargada de hacer las mediciones desde una vivienda situada en un decimosexto piso.

Al mismo tiempo, los habitantes de esa vivienda optaron por tomar sus propias mediciones. Y, al final, las compararon con las de la empresa especializada y comprobaron que el resultado era idéntico. La empresa no les facilitó por escrito los resultados, ya que deben pedirlos mediante una instancia al Ayuntamiento, pero los vecinos pudieron darse cuenta de que el ruido que soportaban en su casa era casi un 50 % mas elevado de lo que permite la ley. El valor máximo de ruido establecido por la ley entre las 23:00 y las 07:00 es de 50 dB, aunque el Ayuntamiento permite que, durante estos días, los máximos alcancen del 61 dB. Las mediciones realizadas establecieron que el máximo alcanzado fue de 80 dB, con una media de 76 dB. Mucho más elevado de lo que permite la normativa.

VIBRACIONES

Pero no solo el fuerte ruido impidió a la vecinos descansar con tranquilidad durante los días que ha durado el festival. Algunos de ellos, sobre todo aquellos que viven en pisos altos, y en la zona hay varios edificios de una altura considerable, afirman que los cristales de las ventanas y los cuadros colgados en las paredes se mueven por las vibraciones que producen algunos de los sonidos que salen de los escenarios.

Los vecinos se sienten engañados por el consistorio. Antes del comienzo del festival mantuvieron una reunión con los responsables del distrito de Sant Martí para que les pusieran al dia de las medidas que se iban a adoptar durante el festival para evitar las molestias que se habìan producido en años anteriores. La respuesta de los responsables del distrito fue que todo estaba controlado y que el ruido no les iba a molestar. Nada más lejos de la realidad.