La Fundación Palo alto está sopesando muy seriamente no presentarse al concurso público que convocará el Ayuntamiento para la gestión futura del recinto. Las condiciones que se estipulan en el citado concurso hacen inviable, según los responsables de la fundación, una gestión responsable que asegure el futuro económico del recinto.

El concurso, que el consistorio convocará en poco tiempo, estipula que sólo el 45 % de la actividad del recinto será gestionado por una empresa privada, mientras que el 55 % restante quedará en manos municipales. Los actuales responsables del recinto defienden que no se puede llevar a cabo una gestión adecuada de Palo Alto con solo un 30 % de empresas tractor como motor económico y un 15 % de empresas vivero. Por ello, consideran que si no hay un cambio en las bases del concurso renunciarán a continuar con la gestión del recinto.

Actualmente, el recinto de Palo Alto acoge a 33 empresas y unos 300 trabajadores, aunque en la incertidumbre por la gestión futura del centro ha provocado que algunas marcas, sobre todo de origen extranjero, hayan optado por abandonar el recinto buscando la seguridad en otro lugar.

MITAD Y MITAD

La fundación considera que el porcentaje que se debería destinar a la gestión privada debería ser, como mínimo, de 50 %, haciendo una distribución más igualitaria que permitiera que el recinto siguiera mejorando sus instalaciones y seguir dando un servicio adecuado tanto a las empresas que se instalen en él como a las entidades públicas que pasen a ocupar parte del espacio.

Si las bases del concurso no varían, los actuales gestores de la fundación empezarán a buscar otro lugar en el que continuar con su labor de centro de empresas creativas.

El recinto de Palo Alto comenzó con su actual actividad cuando el diseñador Javier Mariscal se instaló en 1989, junto a otras empresas creativas del mundo del diseño, la fotografía o la arquitectura, en lo que por aquel entonces era un recinto fabril abandonado y empezó con un proyecto que ahora está cerca del final. A partir de 1997, el recinto pasó a ser gestionado en calidad de concesión municipal por la Fundación Palo Alto, concesión que se acabó el año pasado y que ahora entrará en un nuevo concurso.

Durante este tiempo, la fundación ha invertido más de 4 millones de euros en la rehabilitación del recinto, que acoge actividades diversas y que ha alcanzado un enorme prestigio internacional por el trabajo de las empresas allí instaladas.