Los vecinos de los barrios que atraviesa la Meridiana no quieren que la reforma urbanística que va a empezar a acometerse en la avenida el próximo verano se quede a medias. La plataforma Som Meridiana -que agrupa a las asociaciones vecinales de la Sagrera, Navas, Sant Andreu de Palomar, Torre Llobeta, Porta, Clot-Camp de l’Arpa, Sant Andreu Nord-Tramuntana, Congrés-Indians y Prosperitat y a la entidad Meridiano Cero- quiere “garantías” de que el proyecto no se limitará solo a la primera fase y exige que se ponga en marcha un plan de mejorar del transporte público porque si no se hace “el tráfico de vehiculos cambiará unas calles por otras, pero no se reducirá”, ha advertido Miquel Catasús, presidente de Associació de Veïns Clot-Camp de l’Arpa, el barrio más afectado por las próximas obras.

La base de la reclamación vecinal es que plantea que la reforma de la Meridiana se contemple y se desarrolle como algo “global”, sin obviar que es una de las piezas clave de la movilidad de la ciudad, ya que en su conjunto afecta a un vial de cinco kilómetros entre la plaza de les Glòries y la Trinitat (aunque los vecinos siempre han defendido que se debería tratar como una misma unidad desde el parque de la Ciutadella hasta el límite territorial del municipio, lo que incluye a los barrios de Ciutat Meridiana, Vallbona y Torre Baró.

Simulación del aspecto de la futura avenida Meridiana en el tramo entre Glòries y la calle Mallorca / AJUNTAMENT DE BARCELONA
Simulación del aspecto de la futura Meridiana en el tramo entre Glòries y  Mallorca / AJUNTAMENT DE BARCELONA

Las obras que comenzarán en junio solo afectarán a los 300 metros de avenida comprendidos las calles de Aragón y Mallorca) y no existe un compromiso firme de que habrá una segunda fase. Para asegurarse de ellos, Som Meridiana va a intentar que todos los partidos políticos del consistorio suscriban un pacto 'por la Meridiana' que incluya un calendario firme asegure que en el año 2019 se pueda adjudicar la segunda fase de la reforma “gobierne quien gobierne en el ayuntamiento”, precisa Catasús.

SE NECESITA UN ESTUDIO GLOBAL DE MOVILIDAD

El principal temor vecinal es que la reforma de la Meridiana no comporte una mejora total. Para que se reduzca el tráfico y la contaminación no basta con quitarle carriles a la avenida. Hace falta que se mejore el transporte público y que todas las administraciones y operadoras implicadas -Generalitat de Catalunya, Gobierno del Estado, Adif, Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM)- cumplan su parte y mejoren, por ejemplo, las Cercanías, rebajen las tarifas, habiliten un carril Bus-VAO en la C-17 o multipliquen los park&ride.“Hace falta un estudio global de movilidad que determine el origen y el destinos de los vehículos que utilizan la Meridiana”, advierten los vecinos.

Además, el actual proyecto que promueve la alcaldesa Ada Colau (Barcelona en Comú) “es poco ambicioso” y empieza por Glòries en lugar de por el límite municipal con Montcada i Reixac como prefieren los vecinos. Además, la propuesta tiene algunas carencias, entre destacan que “no aporta una solución clara” para la accesibilidad de los autobuses interurbanos ni para el conflictivo carril bici de la avenida. Tampoco garantiza que se respetará el límite de velocidad legal (50 km/h) ni que se siga actuando más allá de Fabra i Puig.

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