El éxito de Barcelona como destino turístico, el incivismo y algunas condiciones meteorológicas adversas fueron el detonante de que el pasado verano se recogieran en la costa barcelonesa prácticamente el doble de residuos flotantes que en la temporada estival de 2016. En suma, las tres embarcaciones de las que dispone el Ayuntamiento de Barcelona para recuperar la basura que flota en el mar recogieron 62,7 metros cúbicos de residuos frente a los 35,4 metros cúbicos que se reunieron durante todo el ejercicio veraniego anterior, según ha informado en un teletipo Europa Press.

Fuentes municipales han atribuido el aumento de la basura marina sobre todo a las condiciones climatológicas, con las corrientes y mareas a la cabeza, y también a un aumento de los restos vegetales arrastrados por las rieras. El despunte de los restos flotantes obligó a reforzar el trabajo de las embarcaciones con una recogida manual desde la arena, en lugares inaccesibles para los barcos

Todos los restos recuperados de la costa fueron trasladados a centros especiales para su tratamiento. La mayoría de los residuos eran plásticos (el 42% del total) seguidos de lo que se denomina "residuos no clasificados" y que incluyen los productos de higiene personal (27%). El resto de basura recuperada, en función de su naturaleza, fueron los cristales (el 14%), las maderas naturales (el 13%), y las maderas manufacturadas (El 3% restante).

PROCEDENTES DE LA ACTIVIDAD HUMANA

Lo más triste de los datos es descubrir que prácticamente todos los residuos recuperados en la costa (concretamente el 90%) fueron producidos directamente por la actividad humana. Fuentes del Ayuntamiento de Barcelona han lamentado que los residuos lanzados al mar acaben comportando “importantes perjuicios económicos tanto para la industria pesquera como para la turística”, además, claro está, de los graves daños ecológicos que ello conlleva.

La basura flotante puede acabar provocando daños aun mayores. En muchas ocasiones las corrientes y el viento desplazan los residuos lejos de su punto de origen y después de sufrir una lenta degradación, pueden acabar aumentado de densidad y acaban hundiéndose, aumentando la basura que ya hay depositada en el fondo marino.

Las tres embarcaciones de las que dispone el Ayuntamiento de Barcelona limpian la superficie del agua entre la zona de baño del Fòrum y la playa de Sant Sebastià, en la Barceloneta. Las barcas estuvieron activas el año pasado entre el 1 de junio y el 24 de septiembre.