Jordi Giró (Barcelona, 1960) es el presidente de la asociación de vecinos de la Vila Olímpica, un cargo que ocupa desde el año 2000, y que ahora compatibiliza con la presidencia de la Confederación de Asociaciones Vecinales de Cataluña (CONFAVC). Profesionalmente, Giró es el responsable de administración y exportación de una empresa de alimentación.

¿Cuál es la situación de la pandemia en la Vila Olímpica?

Al inicio de Semana Santa teníamos 35 casos de coronavirus confirmados, pero estas cifras seguramente no son las reales. El  Centro de Atención Primaria (CAP) atiende a vecinos de otros barrios, como del Parc i la Llacuna del Poblenou. En el CAP tenían mas de 100 positivos confirmados. En la Vila Olímpica viven unas 10.000 personas. Con los datos oficiales en la mano, sí que tenemos pocos casos de Covid-19, pero insisto, seguramente, hay más.

Ustedes, como cada año, organizan la fiesta mayor de la Vila Olímpica a principios de julio, con algunos actos masivos como las habaneras. ¿Este año se celebrará?

Tomaremos una decisión a finales de abril. Esperaremos estas dos semanas para ver cómo evoluciona la pandemia y las recomendaciones que las autoridades sanitarias dictan para este tipo de actos, pero lo que no haremos será poner en riesgo la salud de nadie. En la fiesta mayor hay actos cerrados en equipamientos y eventos al aire libre. Uno de los más importantes y multitudinarios es el concierto de habaneras. Los actos que son cerrados son más complicados de gestionar. En las actividades en el exterior se podría reducir el aforo. Pero, con la situación actual, hay muchas posibilidades de que la fiesta mayor se tenga que suspender o posponer.

Cómo asociación de vecinos, la crisis sanitaria, ¿cómo les ha afectado más?

Gestionamos el casal de barrio de la Vila Olímpica. Se tuvo que cerrar a mediados de marzo. No volverá a abrir hasta que haya todas las garantías sanitarias. Hacemos cada día siete u ocho talleres, con una media de siete a 12 personas en cada uno.

La Vila Olímpica es un barrio que se ha visto afectado los últimos años por el incivismo y los delitos cometidos en el Port Olímpic. La llegada de la pandemia ha coincidido con el cierre de las discotecas, que ya no volverán a abrir, tras pasar la zona a manos del Ayuntamiento. ¿Qué cambios han experimentado?

La Vila Olímpica sin discotecas es como la noche y el día. Todo ha cambiado para bien. Por las noches casi no viene gente. Todo está cerrado. Hemos detectado algún grupo de jóvenes en algún parque, pero son casos puntuales. Ahora, hemos podido ver cómo será el barrio sin las discotecas del Port Olímpic. Lo que sí que hemos notado las últimas semanas es una mayor presencia de personas sintecho en el barrio. Había algunos, pero ahora la cifra ha crecido.

¿Cuál es el motivo?

Pensamos que pueden ser personas que no han querido ir a los equipamientos abiertos por el Ayuntamiento  Igual antes estaban en otras zonas en las que ahora hay más presión o vigilancia y se han trasladado a otros puntos de la ciudad más espaciosos. Hemos detectado pequeños grupos distribuidos por el barrio: bajo los porches de la avenida de Icària, en la plaza de los Campions, en la calle de Salvador Espriu. Son personas con situaciones muy duras y complejas. Pediremos al Ayuntamiento que extreme la limpieza y el saneamiento de las lugares que ocupan para minimizar los riesgos de contagio.

¿Qué imagen tiene grabada en la cabeza de la pandemia?

Impresiona el barrio sin gente en la calle. De día, las playas y el paseo marítimo, suelen estar llenos de gente que pasea o corre. Ahora no ves a casi nadie. Impresiona mucho la soledad. En ocasiones, por la avenida de Icària, no ves pasar ni un coche. La imagen de estos días me recuerda cuando acabaron las obras de la Vila Olímpica para los juegos del 92 y la zona estaba vallada. Nadie podía entrar. Estaba vacía. La imagen del barrio me recuerda ahora a la obra Pel davant i pel darrera.

Explíquese.

Antes la vida estaba delante, en la calle; ahora, la vida está detrás. Se ha trasladado a las casas, a las ventanas, a los balcones. A las 20.00 horas, cuando se produce el aplauso al personal sanitario, la gente de las distintas manzanas aprovecha para hacer cosas, como algún concierto, o para relacionarse.

La crisis sanitaria viene acompañada de una crisis económica. Y, probablemente, el sector turístico será uno de los más afectados. La Vila Olímpica es uno de los barrios de Barcelona con más pisos turísticos. Probablemente, durante mucho tiempo estarán vacíos.

Mis cálculos es que puede haber entre 500 y 600 pisos turísticos. Según el Ayuntamiento, el número todavía es mayor. Asegura que igual hay más de 700 de un total de 3.900 casas. La situación puede ser una oportunidad para el barrio, para que todas estas viviendas se destinen a un uso familiar. Es un reto conseguir que no queden vacías y se puedan incorporar al parque de viviendas de la ciudad.

Ustedes también se habían movilizado contra el hostel del barrio por los muchos problemas de incivismo que podía comportar la presencia de centenares jóvenes en el barrio. ¿Cómo está ahora el equipamiento?

Lleva un mes cerrado. Solo ha quedado un vigilante.

El Ayuntamiento ya ha dicho que el presupuesto municipal se tendrá que revisar. Afectará tanto a inversiones como a gastos. ¿Qué proyectos pueden peligrar en la Vila Olímpica?

En la Vila Olímpica hay tres proyectos prioritarios. El más importante es la reforma del Port Olímpic. Éste no creo que se paralice. Puede ir más lento, pero seguirá adelante. Con los otros dos, veremos qué pasa. Uno es la construcción de las salidas de emergencia y el ascensor en la estación de metro. Ya está presupuestado. El otro, la reforma del parque de Carles I, a altura de las calles de Trias Fargas y Moscou. Es importante que en los ajustes que tendrán que hacer las administraciones, las entidades también contribuyamos, con menos gastos, por ejemplo.  

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