“Nosotros vivimos en Barcelona, ¿no? Pues no, estamos como Alicia, vivimos en el país de las maravillas, vivimos en una ciudad donde las incineradoras no contaminan, donde su impacto ambiental es nulo, donde la gente no muere prematuramente por vivir cerca”, así arranca la rueda de prensa de Airenet, conformada por 20 asociaciones de vecinos de Barcelona, Sant Adriá y Badalona. Es su presidenta, Silvina Frucella, quien habla con los medios de comunicación de las consecuencias contaminantes de la incineradora Tersa, situada entre la capital catalana y Sant Adrià del Besòs. Se trata de una empresa municipal de eliminación de residuos urbanos cuyo capital social se distribuye entre Barcelona Serveis Municipals (B:SM) y el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB).

Este martes Airenet presenta las conclusiones a las que han llegado los auditores representantes de estos vecinos, dos técnicos propuestos por la plataforma vecinal, sobre los niveles de contaminación de la empresa. Unos resultados muy diferentes a los que llegaron los responsables de la auditoría encargada por el Ayuntamiento de Barcelona. Estos son cinco miembros del Col·legi d’Enginyers Industrials de Cataluña y apuntan que la incineradora cumple con los requisitos ambientales.

CONLUSIONES DE AIRENET

A pesar de que Frucella reconoce que en los últimos años Tersa "ha mejorado gracias a la presión vecinal", asegura que hay varias conclusiones en esta auditoría que prueban que la incineradora “opera fuera de la ley”. Una de ellas es que, según el decreto ley 512/2017, solo se pueden quemar residuos con un poder calorífico mínimo de 2760 kcal/kg. Pero los auditores propuestos por AireNet determinaron que el poder calorífico mínimo de los residuos quemados en Tersa no alcanzan las 2500 kcal/kg.

También pone sobre la mesa que “el informe complaciente de AireNet” indica que los captadores continuos de dioxinas de Tersa “pueden ser desconectados en periodos con mayores emisiones contaminantes”. Además, Frucella señala que no sirvió de nada solicitar a la incineradora los captadores de los días más contaminantes. “Nos respondieron que se habían extraviado”, añade la presidenta de la asociación vecinal al hablar de una realidad que les impide conocer los promedios de dioxinas que los vecinos de la zona respiran en un mes. La importancia de conocer estos datos radica en que las dioxinas con un tipo de contaminante cancerígeno.

OPERAR BAJO LA LEY

Por otra parte, desde Airenet subrayan que Tersa sigue incumpliendo el decreto 815/2013, que "establece que en todas las incineradoras la temperatura debe medirse desde un punto determinado". Sin embargo, durante la auditoría Tersa "no pudo determinar desde donde calcula su temperatura". Y eso es algo que también ha hecho saltar las alarmas entre los vecinos. "¿Cómo podemos asegurar que está operando bajo la ley cuando no nos dice cómo controla el corazón de su planta?", se pregunta Frucella.

Frucella también alerta de que a pesar de que “durante los controles que se realizaron en la incineradora” hubo un aumento del 74,6% del uso de filtros para minimizar las emisiones, ahora descocemos si siguen así".

PRÓXIMAS ACCIONES

AireNet denunció a Tersa por delito ecológico en 2018. Su vicepresidente, Enrique navarro, apunta que el caso aún se está investigando y que confían en "la resolución de la Fiscalía". Mientras van a seguir luchando para acabar con unas prácticas nocivas para la salud de todos los vecinos de Barcelona y, especialmente, para los que viven a su alrededor.

"Contentos no vamos a estar nunca. Queremos su cierre. No podemos vivir aquí. Creemos que un barrio digno es un barrio donde se puede respirar aire puro", sentencia Frucella.

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