ARCHIVADO EN:

Los vecinos del barrio Besós-Maresme, en el distrito de Sant Martí, ya están cansados por lo que consideran abandono por parte de los responsables del distrito. La reanudación de las obras de una gasolinera, que los vecinos rechazan, ha vuelto a causar una enorme indignación en el barrio.

Tras meses de protestas y lucha para evitar que se construya una gasolinera low cost en las puertas de sus casas, los vecinos empiezan a sospechar que detrás de las buenas palabras del Ayuntamiento hay algo más. Llevan años reclamando la construcción de equipamientos, desde un parvulario hasta una residencia para gente mayor o pisos de alquiler social.

El lugar idóneo es, precisamente, el solar en el que se construirá, si nadie lo impide, una gasolinera. Y si la gasolinera se acaba poniendo en marcha, mucho se temen que se cerrará la puerta a la construcción de los equipamientos que reclaman. “Creemos que será complicado que se construya un parvulario o un centro para personas mayores al lado de una gasolinera”, argumenta un portavoz de la Associació de Veïns i Veïnes del Barri del Maresme. “Y nos empezamos a temer que esa es una de las razones por la que dejan que se haga aquí una gasolinera”.

El lugar es el cruce de la calle Maresme con Veneçuela, una ubicación que, denuncian los vecinos, ni es de paso para vehículos ni existe la necesidad, habida cuetat de que a menos de 300 metros hay otras dos gasolineras.

OBRAS PARALIZADAS... DE MOMENTO

La sorpresa de los vecinos ha sido que se han encontrado que las obras se han intentado reanudar. Y con las prisas, la empresa constructora se ha 'olvidado' de adoptar las más elementales medidas de seguridad. Por eso, avisada la Guàrdia Urbana, esta ha levantado acta de las irregularidades cometidas y la obras, de momento, ha quedado paralizada.

Pero los vecinos temen que sean temporal. “Por el momento hemos logrado que esto se pare. No hay ninguna medida de seguridad, se han cargado una de las vallas y han estado tirando enruna en uno de los agujeros que han hecho. Y eso es ilegal”, afirma un portavoz de los vecinos, aunque reconoce que ellos poco pueden hacer para evitar que las obras se reanuden.

“Esto solo lo puede solucionar el Ayuntamiento, pero para eso hay que querer”, dice el mismo portavoz. “Argumentan que no pueden paralizar la obra porque cometerían prevaricación, pero nosotros creemos que dialogando todo se puede arreglar”.

Y no cesan en recordar las palabras de Josep Maria Montaner, regidor del distrito, que dijo que hay que regular las gasolineras en Barcelona, que muchas de ellas se hacen en el distrito de Sant Martí, que según él es donde hay espacio para hacerlas, aunque eso esté en contradicción con lo que es el horizonte de la ciudad. Palabras que, según los vecinos, son eso, palabras, que quedan desmentidas por los hechos. Los vecinos reconocen que les queda el camino de la demanda, pero no quieren entrar en ese terreno, prefieren que todo se solucione con el diálogo, aunque por el momento nadie les ha escuchado.