Los locales de ocio nocturno (tanto discotecas como bares musicales) del Port Olímpic tienen los días contados. Exactamente los que quedan hasta 2020, el año que se ha marcado en rojo como su fecha de caducidad. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (Barcelona en Comú) ha anunciado la inminente puesta en marcha de una reforma del puerto deportivo heredado de Barcelona'92 que prevé reconvertir el espacio en un punto de encuentro entre la ciudad y el mar, abierto a las familias y a las actividades deportivas donde los bares musicales y las discotecas no tendrán cabida. La actuación tiene un presupuesto de 39 millones de euros que no saldrán de las arcas públicas sino de la renovación de las concesiones.

Colau ha reconocido que en el Port Olímpic “se había de poner orden”. Los éxitos cosechados por el puerto deportivo en los años que siguieron a los Juegos Olímpicos dieron paso con el tiempo a una “evolución” (que pese a ser exitosa en términos de facturación y demanda), derivó en un intenso y excesivo “uso turístico y de ocio nocturno, que ha generado problemas de convivencia por la noche. Ha habido incidentes por incumplimiento de las normativas y muchas quejas vecinales”, ha reconocido la alcaldesa. Por eso el nuevo modelo de puerto supone “un punto de inflexión”.

El proyecto reúne un amplio consenso que contrasta con años de negociaciones, reuniones, quejas e incertidumbres por parte de unos u otros. Así que llegar a este trabajado “gran acuerdo de ciudad”, ha subrayado Colau, no ha sido fácil porque que cuenta con el beneplácito de los partidos de la oposición, el Gremio de Restauración, los vecinos y la capitanía del puerto. “Barcelona va a actualizar su relación con el mar, reorientando el Port Olímpic hacia usos más ciudadanos, más deportivos y más náuticos. Abriéndolo a la ciudad”, ha destacado la alcaldesa. Lo que irremediablemente conlleva que los actuales bares nocturnos del Moll de Mestral sean sustituidos “por negocios de naútica a partir del 2020, cuando acaben las actuales concesiones”, ha matizado la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz (BeC).

EJECUCIÓN POR FASES

El camino hacia el nuevo Port Olímpic se inicia ya mismo, con la intención de que los proyectos urbanísticos estén redactados entre este año y el que viene, lo que permitiría que las obras se puedan comenzar a lo largo del 2019. Los trabajos constructivlos está previsto que se prolonguen hasta el 2022 y que se ejecuten por fases “para que no perjudiquen a los usos y actividades del puerto”, ha indicado Sanz. Además, la operación permitirá que la instalación doble su superficie y pase de ocupar 24.000 a 48.000 metros cuadrados.

La operación urbanística se puede resumir en dos grandes operaciones (además de la desaparición de los locales nocturnos): la peatonalización del tramo final de la calle de Marina y la mejora de las conexiones con los muelles, de un lado, y la mejora del dique de abrigo, una infraestructura submarina que evitará que las olas salten por encima de la instalación en caso de temporal como a veces ocurre ahora del otro. De la actuación en tierra destaca la eliminación de 400 plazas de aparcamiento en superficie y en el entorno subterráneo de las dos torres, que pasarán de 550 a 150 plazas.

Uno de los conocidos locales de ocio del Port Olímpic
Imagen de archivo de uno de los locales de ocio nocturno más populares del puerto olímpico

No obstante, fuentes municipales han asegurado que en los dos párkings públicos de los alrededores hay unas 200 estacionamientos extras disponibles. Pero el saldo continuará en negativo para los conductores, con la desaparición real 200 plazas. La parada de taxis será reubicada, pero todavía no se ha decidido dónde.

REDUCCIÓN DE TERRAZAS EN RESTAURANTES

La reforma del Moll de Gregal llevará pareja la mejora de la conectividad con el centro municipal de vela con la habilitación de una rambla. Esta intervención permitirá ganar espacio para los peatones, pero modificará las terrazas de los restaurantes, que no solo cambiarán de aspecto por uno más convencional de ciudad (porque desaparecerán las actuales carpas) sino que tendrán dimensiones presumiblemente más reducidas.

El anuncio del proyecto no ha acabado con la incertidumbre en el sector de la restauración, porque las concesiones de los restaurantes también tienen que renovarse en el 2020 aunque no se cierren. Los establecimientos que están actualmente en marcha tienen un derecho preferencial pero “todavía se han de concretar las condiciones” para renovar las concesiones, ha reconocido el portavoz del Gremi d'Hosteleria, Roger Pallerols. No obstante, es posible que entre las nuevas licencias (que han de sustituir a las de los locales de ocio nocturno) también se incluyan algunas más de restauración.

Para apaciguar los ánimos, Pallerols ha pedido públicamente a Colau “que la máquina no se pare y que se cierren las incógnitas” que todavía planean sobre los restaurantes del Port Olímpic, porque actualmente hay 1.500 familias que viven ellos. “Hay personal que está trabajando en el puerto desde el 92”, ha revelado el portavoz del Gremi.

AMARRES DE ALQUILER

Los cambios más sustanciales en la parte marítima del puerto deportivo (además de la mejora del dique de abrigo) será la reducción de los amarres y los cambios en su titularidad, ya que las concesiones “privadas” están en desuso y ahora se tiende al alquiler, ha explicado el capitán del Port Olímpic, Joan Guitart. Guitart ha añadido que los futuros amarres permitirán atracar barcos con más manga (más anchos), lo que hará que se reduzcan el número de plazas. Con la nueva distribución, el 42% de los amarres serán de concesión privada y el 58% de uso público tarifado o de alquiler.