El conocido como mercado de la miseria, que está instalado la mayoría de los días en la plaza de las Glòries, en la continuidad de la Diagonal en dirección Besòs, ha ido creciendo de manera constante en los últimos meses. Así lo denuncian los vecinos de la zona, que se quejan tanto de la ocupación del espacio público por parte de los manteros como de la suciedad que se acumula en las calles cuando el mercado se vacía.

Cuando empezaron las obras en la plaza y desapareció el antiguo recinto donde se celebraban los Encants Vells, los vendedores callejeros sin licencia se situaron en los alrededores de la nueva ubicación de los Encants. Las quejas de los comerciantes del interior del recinto obligaron al Ayuntamiento a expulsarles del lugar, pero con ello solo se logró su desplazamiento a otra parte de la plaza.

NUEVA LOCALIZACIÓN

Los vendedores que forman el mercado de la miseria pronto encontraron una nueva localización en la que continuar con su actividad. El lugar elegido fue justo al otro lado de la plaza, entre la avenida Diagonal y Gran Vía, uno de los poco lugares de la plaza que actualmente no está afectado por las obras que se llevan a cabo.

El paulatino aumento de los vendedores que han ido acudiendo al mercado ha hecho que el espacio que ocupaban en un principio se les haya quedado pequeño, lo que en algunas ocasiones ha generado algún conflicto entre los propios vendedores, que buscan el mejor lugar en el que instalarse.

El aumento de vendedores, sobre todo desde que la policía ha actuado contra los manteros en otras zonas de la ciudad, ha hecho crecer de manera constante el espacio que ocupan, al punto que ahora se han instalado también en la calle Escultor del Claperós. En esta calle, que cuenta con una rambla central, los vendedores han ocupado buena parte del espacio, llegando en algunas zonas a dificultar los desplazamientos de los vecinos.

Los vendedores se instalan incluso en las aceras / @PassaMeu
Los vendedores se instalan incluso en las aceras / @PassaMeu 

SUCIEDAD Y MEADAS

Además, en esa calle se encuentra la guardería del centro de La Farigola. Eso implica que los niños se encuentran en algunas ocasiones la zona de salida llena de vendedores ambulantes o de la suciedad que queda en las aceras cuando estos las han abandonado.

Algunos vecinos también se quejan de la suciedad que queda en el barrio cuando el mercado de la miseria desaparece. Rastros de papeles, plásticos, botellas vacías, resto de comida... y, por su fuera poco, meadas en algunos rincones, por ejemplo en la puertas traseras del centro de La Farigola.

PRESENCIA CONSTANTE

La presencia del mercado de la miseria en la plaza de Glòries es constante desde hace meses. Las quejas de los vecinos y de los comerciantes de los Encants apenas han servido para que en alguna ocasión se lleve a cabo algún desalojo, que a las pocas horas se queda en nada con el retorno de la actividad de la venta ilegal.

Los habitantes de la zona confían en que conforme se vayan acabando las obras de remodelación de la plaza el mercado de la miseria se vaya desplazando a otros lugares, aunque consideran que la situación se debería haber reconducido hace mucho tiempo si se hubiera actuado con firmeza.

En el siguiente vídeo se puede comprobar cómo queda la plaza una vez los vendedores se van: