El Ayuntamiento de Barcelona reconoce que ha cometido errores en la Superilla del Poblenou. Desde su implementación, ya ha habido más de una docena de modificaciones respecto al plan inicial. Entre ellas, la apertura al tráfico de un tramo de la calle Roc Boronat. Por eso no han sorprendido las palabras del regidor del distrito de Sant Martí, Josep Maria Montaner, que ha admitido que "se podía haber hecho mejor".

Tras meses de quejas vecinales que finalmente podrían llegar a los tribunales, el Ayuntamiento de Barcelona se aviene a dialogar con los contrarios a la superilla del Poblenou para "mejorar" sus usos, aunque advierte que no renunciarán a este modelo.

Montaner ha respondido así a la presentación por parte de la Plataforma de Afectados por la superilla del Poblenou de un informe jurídico-urbanístico que concluye que la implantación de este proyecto es "contraria a la legislación vigente" en materia de urbanismo y de movilidad.

El informe asegura, entre otras cosas, que con la implantación de este proyecto se han cambiado "de facto" las condiciones de urbanización, edificación y actividades del ámbito del Plan 22@ "sin que se haya producido ningún acto administrativo de modificación de los instrumentos de planeamiento previamente vigentes".

La plataforma anunció que, en el plazo de un mes, presentará una reclamación al consistorio por estos hechos y, si no hay respuesta y no se busca un acuerdo, presentará una demanda por la vía contencioso-administrativa. Además, la plataforma promueve una consulta a los vecinos de la zona para preguntarles si quieren o no el actual proyecto.

DIÁLOGO PARA "MEJORARLA"

Montaner ha asegurado hoy que la mayoría de los vecinos que viven en el área de la superilla están a favor de su implantación, si bien el consistorio está dispuesto a establecer "un diálogo para mejorarla, pero no para eliminarla", lo que en ningún caso está previsto porque "es una opción de ciudad".

El regidor del distrito ha recordado que el modelo de la creación de superilla procede de mandatos municipales anteriores al actual y que ha sido "consensuado políticamente".

"Queremos una ciudad verde, amigable, con menos tráfico privado", ha aseverado Montaner, que ha negado falta de diálogo con los vecinos que se oponen al proyecto, que, ha indicado, han podido expresar sus puntos de vista en el área de Urbanismo del distrito o en los Consells de Barri.

"BRICOCONSULTA"

Paralelamente a la posible denuncia, la Plataforma d'Afectats per la Superilla del Poblenou prepara una “bricoconsulta” entre los vecinos de la zona, para que puedan dar su opinión al respecto del proyecto. La pregunta será clara: “¿Quieres el actual proyecto de la Superilla del Poblenou?”.

Podrán votar los vecinos empadronados dentro del perímetro que forman las callesPallars, Bilbao, Diagonal, Bolivia y Álava. La consulta se realizará durante tres semanas y se espera conocer el resultado a mediados de mayo. Jordi Campins, portavoz de los vecinos críticos con la superilla, ha reconocido que “sabemos que no tendrá las mismas garantías” que si la organizara el Ayuntamiento.

Los vecinos organizados entorno a la Plataforma crítica con las superillas, han remarcado que están a favor de los propósitos que persigue el proyecto, pero en contra de la manera en que se ha realizado y que ha provocado, según denuncian el cierre de varios negocios, como una chatarrería, o la disminución de la actividad económica de otros, como un concesionario.