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La obsesión del equipo que dirige el Ayuntamiento de Barcelona por la construcción de carriles bici en toda la ciudad le está costando al erario público unos cuantos millones de euros. La voces en contra de esta proliferación son cada vez mayores entre las personas que están directamente afectadas por la construcción de estos carriles.

Dos son las principales quejas de los ciudadanos. Una, que en algunas zonas se construyen con 'nocturnidad y alevosía', de prisa y corriendo, sin consultarles y sin que hayan observado necesidad alguna para ponerlos en marcha. Y la segunda, que la elección de las calles no atiende a las necesidades reales de la población. Y, además, algunos, como el que se está construyendo en el paseo Taulat, están rodeados de multitud de carriles-bici ya establecidos en calles contiguas.

Sin embargo, a lo que pocas veces se hace referencia es al coste económico que esta infraestructura le cuesta al ciudadano. Un repaso al proyecto que se está llevando a cabo en Taulat realizado por un vecino licenciado en Ingeniería Industrial Superior puede servir como ejemplo de lo que supone a las arcas públicas la construcción de los carril-bici.

Las obras del carril bici que se está construyendo dicha calle, que tiene unos 2,5 kilómetros de largo, tienen un coste algo superior a los 2 millones de euros. Dicha construcción conlleva obras, entre otras, de pavimentación, semaforización, iluminación, señalización, gestión de residuos y, sobre todo, de instalación de miles de tacos de goma (zippers) que bloquean la movilidad normal del ciudadano por el espacio público.

MOLESTIAS A LOS VECINOS

Eso sin contar con las molestias generadas a los vecinos por las obras que implican grandes limitaciones a la circulación de vehículos (privados y públicos), incomodidades a peatones y modificación de hábitos diarios a los habitantes de la zona, así como por ruidos, polvo y ocupación de espacio de uso público por la maquinaria y los elementos utilizados para la obra. En esta zona del distrito de Sant Martí llevan unos cuatro meses realizando las obras incluidas en el proyecto del carril-bici.

Y los vecinos prevén que, además de las numerosas plazas de aparcamiento en superficie que desaparecen, se producirán complicaciones por atascos, ya que los carriles de circulación del tráfico rodado van a reducirse a la mínima expresión.

Decenas de zippers separan el carril-bici del único carril para los vehículos.
Decenas de zippers separan el carril-bici del único carril para los vehículos.

Extrapolando los datos del proyecto del paseo Taulat a los más de 300 kilómetros que el ayuntamiento tiene previsto completar durante su mandato en toda la ciudad, aunque pueden variar algo no resulta difícil adivinar que el coste total del carril-bici en Barcelona llegará a ser demasiado elevado para el contribuyente. Y más si tenemos en cuenta que en muchas zonas de la ciudad no es necesario, ni ha sido reivindicado por sus vecinos, ni, una vez hecho, el uso que se hace lo justifica.

FAROLAS DE ENRIC MIRALLES

A esto hay que añadir, en el caso del carril-bici del paseo Taulat, el problema que ha surgido con la sustitución de las farolas. Una denuncia vecinal detectó que se estaba intentando sustituir las originales cuyo arquitecto Enric Miralles las había diseñado como un conjunto único junto al parque Diagonal Mar. Además, estaban especialmente diseñadas para cumplir con altísimos niveles de sostenibilidad y protección de la biodiversidad de las aves del parque. Las que el ayuntamiento pretende instalar no cumplen con ninguna de las funciones de las diseñadas por Miralles. La sustitución de estas farolas ha quedado de momento paralizada.