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La superilla del Poblenou ha hecho aumentar la contaminación en el barrio. Eso es lo que demuestran los estudios que han llevado a cabo los propios vecinos de la zona, asesorados por expertos universitarios que les han dirigido en todo el proceso de toma de datos, que ha hecho púbicos la Plataforma de Afectados por la Superilla del Poblenou.

Para llegar a esta conclusión, los vecinos empezaron a a tomar las medidas que ofrecen tres estaciones de medida de la contaminación atmosférica, las de Poblenou, Ciutadella y Sant Adrià. Los expertos consideran que las mediciones obtenidas en estas tres estaciones y la comparación entre los datos permitiría averiguar el impacto de la superilla en el comportamiento de la contaminación atmosférica.

DATOS DE NO2

Los vecinos y los expertos analizaron los datos que las tres estaciones iban ofreciendo sobre los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), el gas contaminante que más tiene que ver con la contaminación atmosférica generada por los vehículos. Si la variación en las tres estaciones, una de ellas muy próxima a la superilla y las otras dos en zonas limítrofes, era similar, la contaminación producida por el aumento de la circulación y los atascos originada por la superilla no iba a variar en la estación del Poblenou.

Sin embargo, los análisis efectuados por los expertos y que han hecho públicos los vecinos de la zona demuestran un claro crecimiento de la contaminación atmosférica en la zona afectada por la superilla, mientras que en las otras dos estaciones que se han usado como referencia se han mantenido los niveles, en la de Sant Adrià, y han disminuido en la de Ciutadella en un 1,66%.

Por contra, los niveles de dióxido de nitrógeno detectados en la del Poblenou han aumentado en un 3.20% desde que la superilla se puso en marcha en septiembre de 2016. Y, según el propio Ayuntamiento, el dióxido de nitrógeno proviene de la combustión, sobre todo de vehículos, calderas y barcos, aunque es el propio consistorio el que considera que el 60 % procede de los vehículos.

EVIDENCIAS

Los vecinos de la zona creen que estos resultados son motivos suficiente para que el consistorio ponga punto final a un experimento que en dos años de funcionamiento no ha solucionados ninguno de los problemas que debía haber arreglado.

Desde que su puso en marcha, los atascos circulatorios en la zona han aumentado de forma considerable, según han constatado los vecinos el barrio. Ello ha provocado un aumento del ruido, sobre todo por los sonidos del claxon de los vehículos atrapados en los atascos diarios que se producen a causa de la superilla, con lo que de disminución de la calidad de vida representa, y, tal y como se demuestra con este estudio, el crecimiento de la contaminación atmosférica en la zona.

El gráfico demuestra el crecimiento de la contaminación en el Poblenou / @AfecSuperillaP9
El gráfico demuestra el crecimiento de la contaminación en el Poblenou / @AfecSuperillaP9

Otros dato que se extrae de los análisis efectuados en estas tres estaciones son igualmente preocupantes. El primero es que los episodios horarios malos y muy malos en contaminación en el Poblenou han aumentado, desde que se puso en marcha la superilla, en un 4,20 %. Y el segundo, que el 60 % de los episodios de alta contaminación en el barrio durante el año 2016 se produjeron después de la puesta en marcha de la superilla, que fue en septiembre.

FIN DE LA SUPERILLA

Tras dar a conocer estos datos, los vecinos del Poblenou han vuelto a exigir al Ayuntamiento que ponga fin a la superilla para acabar con las múltiple afectaciones que su instalación está teniendo sobre los vecinos de la zona, tanto en términos de pérdida de calidad de vida por aumento del ruido y los atascos, como por el aumento de la contaminación atmosférica, con todo lo que eso conlleva sobre todo en los niños, las personas mayores y aquellas que sufren alguna afección respiratoria.