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La escuela de La Mar Bella, en el barrio del Poblenou, está patas arriba. Las obras de ampliación alteran notablemente el día a día del centro educativo. El ruido insoportable y la reducción de las dimensiones del patio son dos de los problemas más importantes de una remodelación que se prolongará, en el mejor de los casos, hasta finales del 2019, reconoce la directora del colegio, Montse Claverol. A estas molestias hay que añadir problemas de seguridad a causa de las obras que han ocasionado heridas de poca consideración a dos niños, informan algunos padres y madres de la escuela, que prefieren permanecer en el anonimato.

Metrópoli Abierta ha visitado este jueves la citada escuela del Poblenou. A las 9.00 horas, la entrada de los 275 alumnos de infantil y primaria se sucede por un pasaje junto a la plaza de Sant Bernat Calbó, vallada por completo por los trabajos. La puerta provisional de la escuela la tienen que abrir los operarios porque el peso es tan considerable que la persona encargada del colegio no puede ella sola.

REJILLA ROTA

El patio del colegio solo funciona en parte. Una gran valla metálica separa las obras de la zona de recreo. Sin embargo, durante los primeros días de curso, dos niños sufrieron sendos accidentes. Una niña se golpeó en la barbilla y se hizo algún corte mientras jugaba en una barandilla junto a la puerta de entrada a la escuela. Y un niño se torció el tobillo porque el pie se le hundió por una rejilla que recorre el patio y que estaba rota.

Según la directora del centro, en la Mar Bella "no hay problemas de seguridad. Todo está super cerrado. Es un tema que controlamos mucho". Sin embargo, algunos padres no lo ven igual. La maquinaria ha estado todo el verano en el patio y es probable que el peso haya producido alguna rotura como, por ejemplo, de la rejilla en la que un menor se torció el pie. El verano ha sido aprovechado por numerosas escuelas de la ciudad para llevar a cabo reformas. 72 centros han afrontado trabajos por valor de unos 40 millones.

FALTA DE MANTENIMIENTO

Joan-Lluís Quilis es miembro de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) dice que "los accidentes no han sido causados directamente por las obras, pero sí que hay una responsabilidad por parte del Consorcio de Educación para llevar a cabo el mantenimiento necesario". El accidente de la barandilla tuvo lugar el tercer día de la escuela. "Ese día no había lona, ni ninguna protección en el suelo. La barandilla forma parte de una rampa. Nos garantizaron que se retiraría, pero de momento sigue ahí", critica.

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El entorno de la escuela de La Mar Bella vallada y con el cartel de la reforma / JORDI ROMERO

La prioridad de la escuela es acabar las obras de ampliación del centro. Se están construyendo dos edificios nuevos para aulas y un polideportivo, y está previsto también reformar el actual. Uno de los inmuebles se levantará en lo que antiguamente fue la iglesia de Sant Bernat Calbó -ya derribada- y otro en el interior de la escuela. El presupuesto total de la obra es de unos seis millones de euros e incluye la reforma de la plaza para usos vecinales.

BARRACONES

Actualmente hay grupos de estudiantes, los de infantil, que tienen hacer las clases en barracones. El centro tampoco dispone de gimnasio -se utiliza como acceso interior y comedor-. "Ahora estamos en precario. El principal problema es el ruido. Cuando se pone en marcha el martillo es insoportable. Nuestros despachos es donde más se oye. En las aulas hemos puesto carpintería metálica, que disminuye bastante los efectos del ruido", explica la directora.

Quilis dice que los niños están aislados. En algunas de las aulas, el calor es insoportable. La solución ha sido poner máquinas portátiles de aire acondicionado y hay niños que han acabado afónicos. Lo cierto es que a los alumnos de La Mar Bella les espera un curso complicado e incómodo. El miembro de la AMPA duda que todas las obras estén acabadas a finales del 2019, como asegura el Consorcio de Educación. "Lo mejor hubiera sido reubicarnos. No puede ser que se lleven a cabo obras como estas mientras hay clases", opina Quillis.

IGLESIA DERRIBADA

Las obras de la escuela se arrastran desde hace dos años. La plaza contaba con una iglesia que era propiedad del Arzobispado. El Ayuntamiento compró el templo y el terreno para cederlo al Consorcio de Educación, pero lo hizo con retraso, lo que provocó que el derribo del edificio y de otro perteneciente a la escuela no se ejecutaran hasta el verano de 2017.

El curso pasado, el colegio ya estaba patas arriba, pero tras los derribos el proyecto se paralizó. Las obras tenían que reanudarse el pasado abril para que la parte más compleja, la de los cimientos, coincidiera con las vacaciones escolares. Pero la empresa adjudicatoria renunció a hacer los trabajos pocos días antes de empezar. Este hecho provocó un nuevo retraso de las obras ya que la segunda concesionaria no puedo hacerse cargo del proyecto hasta este verano.