Cinco conversaciones con vecinos y representantes de las asociaciones de residentes del Besòs i Maresme de Barcelona ilustran la situación en el barrio del distrito de Sant Martí. Fiestas en bares, botellones en parques y barbacoas se repiten a diario en una de las zonas de la ciudad con más frecuencia de casos positivos de Covid-19. Los vecinos, disgustados con la respuesta policial, exigen que se sancione a los incívicos. En ocasiones, dicen, las llamadas a la Guardia Urbana caen en saco roto y la policía no actúa.

La calle Germans i Serra ha acogido diversas barbacoas. Son reuniones de decenas de personas, también de noche, en muchos casos sin mascarilla ni distancia de seguridad. La última tuvo lugar este viernes con una treintena de participantes y un altavoz con música. Los vecinos llamaron a la Urbana a las 22.15. Aseguran que no fue hasta las 23.15 cuando llegó una patrulla después de una segunda llamada. Los agentes disolvieron el encuentro, pero no sancionaron a nadie.

CUATRO BOTELLONES

El 14 de agosto, cuatro grupos diferentes formados por entre 10 y 15 personas hicieron varios botellones en la calle Oristany, Teulada y en una plaza cercana hasta las cuatro de la madrugada. La policía no apareció. El hartazgo de los vecinos lidia con el miedo que muchos sienten, amenazados por algunos de los incívicos en caso de llamar a los agentes.

El incivismo de algunos preocupa mucho a los vecinos de un barrio que triplica la media de casos de coronavirus en Barcelona. Según la Generalitat, en el Besòs i Maresme la incidencia por cada 100.000 habitantes entre el 28 de julio y el 10 de agosto fue de 467 personas contagiadas, que contrastan con las 174 de media en la ciudad. Este miércoles, el Departamento de Salud terminaba tres días de pruebas PCR a los vecinos de las calles Jaume Huguet, rambla de Prim, Llull y Sant Ramon de Penyafort. 

DENUNCIAS SIN RESPUESTA

Los vecinos también denuncian la instalación de diversas piscinas de plástico en la via pública. El presidente de la Asociació de Veïns i Veïnes del Besòs, Francesc Abad, recoge algunas de las numerosas denuncias y quejas. Desde el 20 de mayo, cuenta 45 correos electrónicos enviados a los Mossos d'Esquadra, Guardia Urbana y representantes políticos del distrito, gobernado por el PSC. 

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Cola de gente para hacerse una PCR en el Besòs i Maresme / EFE

Desde el 2 de agosto y con el objetivo de terminar con los rebrotes, la Generalitat ha prohibido las reuniones con más de 10 personas tanto en el ámbito privado como en el ámbito público. El 6 de agosto Abad denunciaba una fiesta con 15 personas con niños pequeños y personas mayores y el 15 de agosto describía otra fiesta con una quincena de jóvenes con la música a toda pastilla y en tono amenazante con los vecinos. En estos casos la policía no actuó.

URBANA: ESTAMOS PRESENTES

A preguntas de este medio sobre si la Guardia Urbana sanciona a los incívicos por no respetar las medidas sanitarias, fuentes municipales se remiten a la respuesta que el jefe del cuerpo, Pedro Velázquez, daba este miércoles a la SER cuando en una entrevista se le preguntaba por estos episodios. "Conozco el Besòs por mi etapa como intendente de Sant Martí y la complejidad de la zona. La Guardia Urbana de estar presente y lo estamos. A veces, hay situaciones que no se pueden atender de manera inmediata y que requieren la colaboración ciudadana", señala Velázquez.

Una vecina, que evita dar su nombre, explica que cuando llamó el lunes a la Urbana para denunciar la celebración de una parrillada con 30 personas le contestaron que había situaciones "más urgentes" que atender. "No se está actuando", coincide Ramón Tur, vicepresidente de la asociación de vecinos Maresme. Hace dos semanas, ningún agente acudió cuando alertaron de los gritos de una chica procedentes de una casa okupada y que, finalmente, logró escapar. Al día siguiente, la joven tenía varios moratones fruto de una agresión, explica Tur.

REUNIONES CON POLICÍA Y AYUNTAMIENTO

En la zona izquierda del barrio, mirando a la montaña, los actos incívicos, cuenta Tur, cesaron después de varias alertas a la policía. Desde su entidad recogen decenas de situaciones en los que la policía no ha acudido al barrio. "Vamos a pedir explicaciones de por qué no hacen caso", avisan desde la asociación, que ha pedido una reunión con mossos, urbana y la mesa de seguridad del barrio para tratar el asunto. Desde la otra asociación vecinal, Abad explica que este martes le pidió al regidor de Seguridad, Albert Batlle, de visita en el barrio, una reunión.

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Uno de los dispositivos instalados en este barrio durante el cribado voluntario y masivo de COVID-19 / EFE

"¿Por qué no vemos presencia de furgones policiales como ocurre en el Raval?", se pregunta otra veterana vecina, implicada en el pasado en las reivindicaciones para abordar los problemas de seguridad de la zona. "Nunca había visto el Besòs tan abandonado. Me da auténtica vergüenza, parece que estemos en un suburbio", describe la mujer, que llegó al barrio hace 17 años. "Ayer una vecina me contó que la policía pasa por delante y ni se bajan. Parece que mientras no haya altercados no actúan. No vale la pena llamar a la policía", zanja.

INCREMENTO DE BOTELLONES

Fuentes de los Mossos d'Esquadra aseguran que han notado un incremento de actos incívicos con personas bebiendo en la calle comparado con el verano de 2019. La policía catalana explica que en el Besòs i Maresme viven personas acostumbradas a "hacer vida en la calle" con muchas actividades que conllevan la ocupación de la vía pública. Por ello, dicen, han reforzado su presencia en el barrio. Hace unos días, agentes de paisano intervinieron en una fiesta con equipos de música desenchufando el reproductor y finalizaron el encuentro. El pasado viernes, los agentes disolvieron un botellón con unas 40 personas en la calle Llull, cerca del Fòrum.

La asociación del Besòs celebra las 1.600 pruebas PCR que en tres días se han hecho en el barrio. El lunes y el martes se superaron los 1.000 test realizados a la ciudadanía. "Estamos contentos con las cifras y la respuesta de los vecinos. La gente ha respondido mejor de lo que se pensaba", cuenta Abad, que recelaba de un pequeño movimiento vecinal boca a boca que pregonaba, dice, que las pruebas no sirven para nada y se oponen a ellas. 

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