El parque Carles I de la Vila Olímpica se vallará y se cerrará por seguridad durante las noches. Se trata de los jardines de Carles I, situados entre las calles de Moscou, Ramon Trias Fargas, Wellington, el paseo de la Circumvalació y la avenida de la Icària, en el distrito de Sant Martí. La zona se encuentra muy cerca del Port Olímpic, convertido en uno de los focos de incivismo y delincuencia más importantes de la ciudad. Hace pocos días, un joven chino de 25 años murió tras recibir una brutal paliza. En el parque es habitual que grupos de jóvenes pasen horas y horas consumiendo alcohol antes o después de pasar por las discotecas del Port Olímpic.

El cierre del parque ya ha sido aprobado definitivamente por el distrito de Sant Martí. El coste del vallado ascenderá a 104.982,60 euros, IVA incluido, según los datos que figuran en el edicto publicado por el Ayuntamiento de Barcelona y firmado por el gerente de Sant Martí, Josep Garcia Puga, que seguirá en el cargo con el nuevo regidor distrito, David Escudé (PSC). La idea de cerrar el parque fue de un grupo de vecinos, que expresaron al distrito las molestias y la percepción de inseguridad que tenían. El Ayuntamiento encargó un informe a la Guardia Urbana, que confirmó las sospechas de los residentes.

La previsión es clausurar las cinco puertas al parque, los dos que se encuentran en la calle de Moscou, otras dos en la avenida de la Icària y la que está en la calle de Ramon Trias Fargas. Únicamente se dejará abierto el paso que permite cruzar los jardines de mar a montaña o viceversa, aunque se hará de tal manera que se impedirá que se pueda entrar en ellos, asegura el presidente de la asociación de vecinos de la Vila Olímpica, Jordi Giró. Las obras son más sencillas de lo que puedan parecer ya que el parque es elevado y ya existen muros. Bastará con cerrar los accesos abiertos.

1.300 DENUNCIAS

Giró estima que la clausura se empezará a lo largo del mes de agosto y se prolongará durante unos dos meses. Giró dice que el principal problema del parque es el botellón, lo que provoca, muchas veces, un ruido ensordecedor que impide a los vecinos dormir. En 2017, la Guardia Urbana llegó a interponer más de 1.300 denuncias por incivismo en la zona, la mayoría por consumo de alcohol aunque también hay por orinar y venta ambulante, avanzó La Vanguardia y ha confirmado Metrópoli Abierta.

Una persona duerme en el parque de Carles I, en la Vila Olímpica / JORDI SUBIRANA
Un hombre duerme en el parque de Carles I / JORDI SUBIRANA

Aunque en la zona también es habitual que se produzcan peleas, consumo de drogas, robos y otros delitos penales, detallan a Metrópoli Abierta fuentes policiales. Giró también denuncia la presencia, en ocasiones, de grupos de MENA (Menores Extranjeros No Acompañados) y de indigentes que duermen en la zona. El parque también está lleno de grafitis y por las mañanas la suciedad es considerable.

REFORMA PENDIENTE

El parque también está pendiente de una reforma. Sin embargo, el proyecto sigue sin calendario. Este medio publicó el pasado enero que la propuesta se ha visto afectada por el plan de recortes impulsado por Colau ante la caída de los ingresos, entre ellos del impuesto de la plusvalía. La comisión de gobierno aprobó en julio del año pasado destinar 878.802 euros a un plan de mejora y mantenimiento, pero el proyecto sigue sin ejecutarse.

Giró explica que algunas de las mejoras que se tienen que llevar a cabo en el parque de Carles I, construido a principios de los años 90 con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, son una renovación de los juegos infantiles, eliminar los puntos oscuros existentes, dotar a los jardines de una mejor iluminación, principalmente por razones de seguridad, crear espacios más vistosos y rebajar la altura de la vegetación.