Desde su oficina inmobiliaria en el Besòs i Maresme Enric Ledesma confirma el aumento de okupaciones en Barcelona. "Antes ocurría una vez cada dos meses, ahora cada 15", dice de manera aproximada. En las últimas semanas cuenta un caso conocido cada siete días. En su empresa han empezado a instalar alarmas de manera gratuita a sus clientes con el objetivo de tranquilizar a los particulares que quieren poner a la venta sus viviendas.

"No me gusta ser alarmista, pero esta es la realidad", explica Ledesma, director de la oficina Don Piso ubicada en la Rambla Prim. Esta mañana ha tenido conocimiento de una nueva okupación ilegal en la calle Palermo. Un inquilino que no pagaba el alquiler se marchó y al cabo de pocos días alguien se instaló en el piso, cuyo dueño es una particular. Los particulares afectados se multiplican en los últimos años. "Hay más gente afectada de lo que se piensa", advierte.

DUEÑOS HUMILDES

Los bancos, que poseen numerosos apartamentos en el barrio, apenas ponen a la venta sus pisos. La mayoría de los cerca de 180 pisos en venta en los portales pertenecen a particulares, en su mayoría familias de clase trabajadora que han heredado el piso de sus padres y quieren venderlo, arreglarlo para sus hijos, o bien ponerlo en alquiler.

Bloques de viviendas en el barrio del Besòs / GUILLEM ANDRÉS
Un hombre pasea por la Rambla Prim de Barcelona / G.A

En septiembre, a la vuelta de las vacaciones, Ledesma decidió ofrecer la instalación de dispositivos de seguridad de manera gratuita a todos particulares que quisieren vender su piso a través de su empresa. "La gente lo valora, es un hecho diferencial". Los dueños afectados por las okupaciones son familias humildes que en muchas ocasiones no se pueden permitir pagar a un abogado.

MAFIAS DE LA OKUPACIÓN

Las mafias de la okupación actúan en este barrio de 22.609 habitantes. En uno de los últimos casos que tuvo conocimiento Ledesma, los okupas pagaron 1.000 euros por las llaves de un piso. "El problema ya no es que te roben sino que te okupen la casa", cuenta este oficinista. "¿Hay okupaciones en la escalera?", preguntan con frecuencia los compradores en este barrio del distrito de Sant Martí.

Son muchos los bloques que albergan más de una y de dos okupaciones en el mismo inmueble. Es un problema que tiene un efecto directo en los precios y que se refleja en las diferencias abismales de precios entre edificios situados a pocas calles de distancia. Es el caso de dos pisos de 50 metros cuadrados situados a 600 metros entre ellos. En la calle Albania un piso se vende por 119.000 euros, mientras que en la calle Jaume Huguet, el precio de la vivienda caía hasta los 67.000 euros, casi a la mitad.

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