La calle Gran de Sant Andreu se pacifica para dar prioridad al peatón. El día 3 de mayo se inicia la reforma de la principal vía del barrio de Sant Andreu de Palomar, que se prolongará durante un año. Tras las obras, Gran de Sant Andreu se convertirá en una calle de plataforma única, sin barreras arquitectónicas, para facilitar la accesibilidad de las personas con movilidad reducida, en la que convivirán peatones y bicicletas con motos y coches, que no podrán circular a más de 10 km/h  

Actualmente, por esta vía pasan entre 7.000 y 8.000 vehículos, dice el presidente de la asociación de vecinos de Sant Andreu de Palomar, Santi Serra. Un vez finalizados los trabajos, apróximadamente dentro un año, desaparecerá la calzada segregada actual y el espacio exclusivo para los vehículos. "Ahora la calle es una autopista. Una vez que se haya pacificado, estos vehículos tendrán que buscar otra vía por donde circular. Ésta es una de las reformas más esperadas en el barrio", afirma Serra.

Los trabajos se llevarán a cabo en dos fases. La primera arrancará el próximo miércoles y durará hasta noviembre, en la que se acometerá la reforma entre la rambla Onze de Setembre y la calle de Sant Adrià, y la segunda se desarrollará desde Sant Adrià hasta la calle de Joan Torras, que se prolongará hasta mayo del 2019. La reforma supondrá actuar sobre una superficie de más de 15.000 metros cuadrados, uno 850 metros de longitud. Las obras costarán 4,9 millones. La intención es que ni vecinos ni comerciantes tengan las obras más de cuatro meses frente a su puerta.

FALTA DE INFORMACIÓN

Precisamente, uno de los colectivos que se ha mostrado más inquieto ante el inicio de las obras son los comerciantes. El presidente del eje comercial de Sant Andreu, Pròsper Puig, critica la lentitud con la que el Ayuntamiento ha gestionado la información sobre las obras, aunque reconoce que estos últimos días se ha puesto las pilas. "Nos preocupa especialmente cómo será la movilidad durante la reforma", añade Puig. Algunos de los aspectos que intranquilzan a los tenderos son cómo se realizará la carga y la descarga en los comercios, la recogida de la basura y si se producirán cambios en el sentido de la circulación de algunas calles colindantes.

Recreación virtual de cómo podría quedar la pacificación del carrer Gran de Sant Andreu / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
Recreación viirtual de la calle Gran de Sant Andreu tras la reforma prevista / AYUNTAMIENTO DE BCN

Los vendedores también se muestran cautos ante una posible repercusión en la facturación. "Estamos saliendo de una crisis y la recuperación no ha llegado todavía a las familias ni al consumo. Habrá que ver cómo repercuten las obras en la ventas de las tiendas del barrio", comenta Puig, partidario de que había que hacer una reforma, aunque bajo su punto de vista se pacifica demasiado. "Todos hemos cedido. Al final se ha llegado a un consenso".

PARÓN POR NAVIDAD

Una de las exigencias de los comerciantes a las que ha accedido el consistorio es poner un interlocutor (un técnico municipal) que haga de intermediario entre vecinos y comerciantes, la empresa y el gobierno municipal. También se pararán los trabajos entre mediados de diciembre y mediados de enero para evitar perjuicios durante la campaña de Navidad en el comercio.

Tras la reforma la calle contará con una franja central de 3,5 metros como mínimo, pensada para la circulación a velocidad reducida, los vehículos de servicios y las bicicletas. En función de la disponibilidad de espacio que los árboles permitan, esta franja puede ser más amplia y generar espacios de unos dos metros para contenedores, zona de carga y descarga, plazas de aparcamiento y parterres. Las aceras, sin bordillo, estarán delimitadas por las fachadas y una doble fila de almeces.