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Objetivo: evitar la construcción de cuatro viviendas de lujo en la calle Ignasi Iglesias, número 42, en el distrito de Sant Andreu. El precio de partida se sitúa en 650.000 euros y la fecha de entrega, según el portal Idealista, está programada para junio de 2020. La noticia ha desatado la indignación en el barrio y el Sindicat d'Habitatge de Sant Andreu ha anunciado la okupación del solar donde ahora montarán una huerta comunitaria.

Según han indicado a través de un comunicado publicado en Twitter, el precio de las viviendas impulsadas por New Real Estate Horizon S.L. “está muy lejos de la realidad de la mayoría de rentas” de los vecinos que viven en la zona. Es por eso que consideran que si la construcción prospera se daría “un paso más hacia su aumento”, fomentando así la especulación con el precio de la vivienda y la “expulsión del barrio” a los que llevan toda la vida.

"COMPARTIR UNA EXPERIENCIA AL MARGEN DEL CEMENTO"

En este espacio okupado –“liberado”– que lleva por nombre El Jardí de la Julieta –en honor a una vecina– ubicarán una huerta en la que “compartir una experiencia al margen del cemento”, así como “crear lazos y comunidad”. Asimismo, han resaltado que a pesar de que el proyecto lo ha impulsado el sindicato, ya se han unido otras personalidades del barrio y esperan que se sume “cada vez más gente”.

Esta no es la primera vez que okupan un espacio en Sant Andreu. También lo hicieron hace unos meses en la calle Sant Sebastià, donde entregaron tres casas a familias en “situación de vulnerabilidad” con menores entre los miembros.

GRÀCIA, SU "EJEMPLO" A SEGUIR

Según la plataforma, el paradigma de la gentrificación se encuentra en Gràcia. De hecho, ahí es donde se han vivido los episodios más convulsos. Desde el desalojo del edificio Ca la Trava en Travessera de Gràcia –con sus altercados posteriores– a la okupación contra el derribo de L'Alzina, donde también querían construir pisos de lujo. Tampoco ha pasado desapercibida la nueva okupación de los jóvenes de Ca la Trava en Torrent de les Flors, bautizada como Ka la Kastanya. Ni tampoco el reciente suicidio de una okupa en La Jahnela.