Un año después de que Metrópoli Abierta denunciara el estado de abandono de la Torre del Fang, en el barrio de La Sagrera, y nueve meses de que alertara de que esta finca histórica había sido okupada, casi nada ha cambiado. La masía, construida a finales del siglo XIII y XIV, sigue totalmente deteriorada y habitada por un grupo de personas que se dedican a la venta de chatarra. A cuatro meses de las elecciones, queda claro que la recuperación de la finca se aparca, al menos, hasta el próximo mandato.

Un paseo por la inmediaciones de la Torre del Fang, situada muy cerca de los terrenos de la futura estación del AVE de la Sagrera, permite comprobar que la finca está llena de grafitis y suciedad. La puerta del inmueble está abierta y varias de las ventanas, antes tapiadas, se han reventado para que entre luz. Este lunes, este medio ha comprobado que la torre sigue okupada. En la imagen principal que acompaña esta información se puede ver a un hombre paseando junto a la casa, a la que ha acabado entrando.

RECUPERAR EL INMUEBLE

La intención del Ayuntamiento es dar un nuevo uso al edificio, que es de titularidad municipal desde 1984. De hecho, el gobierno municipal de Ada Colau así se comprometió el pasado julio en la comisión de Derechos Sociales, Cultura y Deportes. El PDeCAT presentó una propuesta para forzar al gobierno de Ada Colau a recuperar el inmueble y la iniciativa fue aprobada con el voto favorable de todos los grupos municipales a excepción de la CUP, que no se encontraba en la sala cuando se debatió la propuesta del PDeCAT.

El regidor del PDeCAT, Raimond Blasi, denuncia que el mandato acabará sin un "proyecto ejecutivo" sobre la torre. "El gobierno ha estado tres años y medio sin hacer nada y ahora, a pocos meses de las elecciones, ha abierto un proceso participativo para debatir el futuro de la torre. Puede que a final de este mandato haya un plan funcional, pero no será un proyecto real. No se podrá ejecutar nada. Seguiremos hablando del sexo de los ángeles", denuncia Blasi. La Torre del Fang acumula ya una década cerrada y en desuso. 

GRUPO DE TRABAJO

En la citada comisión, los grupos municipales acordaron la creación un grupo de trabajo para definir los usos y el proyecto de remodelación de la torre. El grupo de trabajo ya se ha constituido. Forman parte de él entidades y asociaciones vecinales de Sant Andreu y Sant Martí -la masía está a caballo entre las dos zonas- y representantes de los grupos políticos del Ayuntamiento. Hasta ahora, el grupo se ha reunido en dos ocasiones y la tercera está prevista que se lleve el 22 de enero.

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Vista de la Torre del Fang, desde la calle del Clot, con las ventanas tapiadas / JORDI SUBIRANA

Según la consejera del PDeCAT en Sant Andreu, Ximena Gadea, el Ayuntamiento estima poder desalojar la finca en febrero, una vez se disponga de la sentencia judicial. Gadea explica que el consistorio ha intentado negociar con los okupas que abandonaran la casa voluntariamente, pero se han negado. La tardanza en desalojar la finca sorprende porque a principios de julio, el gobierno municipal aseguró a este medio que los trámites para desalojar la finca ya se habían iniciado.

CINCO MESES EN INFORMAR A LOS 'OKUPAS' DEL DESALOJO

Fuentes municipales informaron entonces que el expediente de desahucio se incoó a mediados de junio y que una vez se hubiera entregado la comunicación a los ocupantes de la Torre del Fang, el desalojo de la finca se materializaría en un mes y medio. Con este calendario, la finca debería haber quedado ya libre de cargas, pero han pasado cinco meses y el edificio sigue okupado. Ahora las mismas fuentes se justifican en que no se comunicó a los okupas el inicio del expediente de desalojo hasta noviembre, cinco meses después de incoarlo. Tras el fracaso de una salida voluntaria, se ha pedido al juez permiso para vaciar el edificio.

Una vez, el inmueble quede libre se tendrán que definir los nuevos usos de la Torre del Fang. Como ya explicó Metrópoli Abierta existe un anteproyecto de finales del mandato del alcalde Jordi Hereu. Lo encargó el exregidor de Sant Martí, Francesc Narváez. "La idea era construir un casal de barrio", recuerda Narváez, que dejó el cargo en 2011. Durante estos años, el documento se extravió y ahora parece que ha aparecido. Según Blasi, el proyecto se encuentra en poder de la sociedad Barcelona Sagrera Alta Velocidad, de la que forma parte el Ayuntamiento, y que será la encargada de llevar a cabo la reforma del edificio y del entorno.

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La Torre del Fang, totalmente deteriorada y llena de grafitis / JORDI SUBIRANA

En principio, los usos los definirán los vecinos. "Todavía es muy pronto para hablar de los usos que tendrá. Quizá se concrete algo más en la próxima reunión, el 22 de enero", explica el presidente de la asociación de vecinos de Sant Martí de Provençals, Toni Santos. Algunas entidades son partidarias de que el edificio se convierta en un espacio de memoria histórica, otras defienden un lugar que explique el pasado agrícola de la zona.... Lo que parece que claro es que los usos que se den al edificio se unirán con el núcleo histórico de Sant Martí de Provençals, del que formaba parte la Torre del Fang hace siglos. "Es el edificio más antiguo que queda".

En cualquier caso, el destino final de la Torre del Fang estará condicionado por la situación interior del edificio. Cuando en tiempos del alcalde Jordi Hereu el edificio se salvó de la piqueta por la construcción del túnel del AVE que unirá la Sagrera con Sants, fue necesario llevar a cabo una compleja obra de ingeniería que han dejado la finca en dos asentamientos distintos. Tres cuartas partes de la torre están micropilotadas y una cuarta parte descansa sobre el suelo, lo que a la postre condiciona el interior. "La Torre del Fang es más apariencia que contenido", subraya Santos.  

ORÍGENES A FINALES DEL SIGLO XIII 

La masía tiene su orígen a finales del siglo XIII o principios del siglo XIV, aunque algunas leyendas, como la del cor menjat de Joan Amades, sitúan en esta casa los amores de Dolça de Provença, mujer del conde Berenguer III, con un joven trobador en el siglo XII, explicaba en junio del año pasado la periodista Cristina Palomar en Metrópoli Abierta. La Torre del Fang fue propiedad de familias adineradas, como los Galzeran de Gualbes, y estaba en una zona que era agrícola y tuvo viñedos hasta mediados del siglo XIX cuando se empezaron a construir algunas fábricas.

En la guerra de 1714, las tropas borbónicas utilizaron la masía para bombardear Barcelona. Desde 1852, el edificio convive con el tren. Justo al lado se construyeron algunas de las primeras vías ferroviarias de la ciudad y posteriormente las líneas hacia Francia. Más adelante, sobre 1918, el edificio lo compró Fomento y Contratas, que albergó allí sus oficinas. La zona se degradó enormemente cuando se ubicó allí, en 1947, el barrio chabolista de La Perona.

A PUNTO DE SER DERRIBADA

La Torre del Fang, una construcción hecha con arcilla, albergó los servicios de normalización lingüística y el centro de recursos pedagógicos y los archivos de Sant Martí, pero ahora lleva cerrada alrededor de 10 años. La torre se salvó de ser derribada por la construcción del túnel de AVE por la fuerte oposición vecinal y la presión política -especialmente de CiU-. Vecinos y partidos lograron que se paralizara el derribo y que se llevaran a cabo los cambios necesarios en la obra para conservar la finca.