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El Ayuntamiento de Barcelona anunció este verano la llegada de algunos gimnasios al aire libre, uno de los cuales fue inaugurado el pasado mes de junio en el barrio de La Trinitat Vella, en Sant Andreu.

El consistorio, que vendió esta instalación destinada a la práctica de la calistenia como un éxito conjunto entre la administración y los vecinos, con los que aseguró haber llevado a cabo un "intenso trabajo conjunto", puso a disposición de los barceloneses una zona en la que no tuvo en cuenta los problemas de accesibilidad. Seis meses después, el Ayuntamiento ha aprobado un gran desembolso cuyo objetivo es la reparación de un camino que se encuentra en mal estado.

TARDE Y CARO

Ha tenido que pasar medio año para que el gobierno de Ada Colau haya reaccionado ante el complicado acceso a la zona de calistenia. Bautizada como La Cal·listènia de la Trini, el proyecto municipal se construyó en el tramo central del Camí de Ronda.

La instalación, asentada sobre un firme de caucho de forma ovalada y que cuenta con más de 250 metros cuadrados de extensión, suma siete zonas diferenciadas para que se pueda trabajar físicamente con el propio peso de la persona.

Ahora, la aprobación de las obras de reparación del camino existente y la disposición de acceso provisional para acceder al área deportiva supondrá un gasto público de 230.856,73 euros.

ZONAS DE ENTRENAMIENTO 

Este no es el único gimnasio al aire libre con el que cuenta Barcelona. En el paseo Marítim también se inauguró una zona de entrenamiento al aire libre bajo el paraguas de la marca Nike, una propuesta que fue vitoreada por los comunes.

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Nike Training Outdoor, en el paseo Marítim de Barcelona / AJ BCN

En este caso, las instalaciones a primera línea de playa facilitan la práctica de 18 ejercicios distintos como push ups, para trabajar los pectorales, o monkeys, para trabajar la agilidad.

La zona de entrenamiento suscitó opiniones dispares entre los barceloneses, que a nivel profesional eran más críticas que positivas. Buen ejemplo de ello fueron las palabras de Rafa Martín, expúgil, entrenador y propietario del histórico gimnasio barcelonés KO Verdún, quien advirtió que estas instalaciones solo deberían ser utilizadas por "gente entrenada, en forma y con conocimientos", ya que suponen un peligro y pueden llegar a causar graves lesiones a los usuarios.

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