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La ocupación ilegal de viviendas en el número 94 de la avenida de la Meridiana se ha cronificado hasta tal punto que los okupas han pasado a otro nivel. Ahora, se dedican a "escrachear" a vecinos que pagan su alquiler, según relata un propietario. El objetivo: ejercer presión y lograr que abandonen su casa para continuar con la usurpación de pisos, un negocio con el que se lucra grupos delictivos que aprovechan la vulnerabilidad de familias y la falta de vivienda.

El titular de un piso explica que una mujer sufre "bullying" por parte de unos individuos. Queman la puerta y dejan porquería en la entrada de diferentes vecinos que viven de alquiler. En este inmueble con unos 25 pisos, solo la mitad están habitados por familias que pagan su alquiler de manera regular. El resto son pisos okupados, vacíos tras desalojar a los ocupantes, o bien viven familias en situación vulnerable.

PROBLEMA ENQUISTADO

Las okupaciones en este edificio empezaron en 2010. El problema habitacional fue traspasado a uno de los hijos del propietario del inmueble cuando éste falleció. Los pinchazos de luz han provocado diversos incendios, al menos tres asegura este propietario, que prefiere mantenerse en el anonimato. Destrozan interruptores, contadores, los buzones y el ascensor se avería con frecuencia.

Puerta blindada de un piso anteriormente okupado / G.A
Puerta blindada de un piso anteriormente okupado / GUILLEM ANDRÉS

Agentes de los Mossos d'Esquadra acudían hasta el inmueble del Clot alertados por una pelea. Dos grupos se enfrentaron por la okupación de una vivienda, explica esta persona, que junto a un familiar posee dos viviendas que también se vieron afectadas por una situación que se ha enquistado en los últimos 10 años. Cuando ocurren estos sucesos, los vecinos evitan los problemas evitando salir de sus casas. "Cuando la gente escucha ruido no quieren saber nada", describe el titular.

'EL MOVIMIENTO OKUPA NO ES ESTO'

"En los inicios el movimiento okupa era una cosa. Esto de ahora es diferente", opina este propietario. "Un día hablé con una de estas personas y me dijo que trabajaba, pero que lo hacía porque no podía pagar el alquiler", sigue. Como salida a los problemas causados en sus viviendas, él y su familiar decidieron gestionar un alquiler social con el Ayuntamiento de Barcelona con las dos viviendas. "Cobro poco pero es más seguro", explica, aliviado porque el consistorio tienen un seguro en caso de impago del alquiler de 550 euros por cada piso.

Entrada del número 94 de la avenida de la Meridiana de Barcelona / G.A
Entrada del número 94 de la avenida de la Meridiana de Barcelona / G.A

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