Después de años en lista de espera, al Mercat de Sant Andreu le ha llegado el turno para hacerse su particular lifting urbanístico. La reforma del centro gastronómico, que se prevé inaugurar el primer semestre del 2019, comportará tirar abajo las paredes del actual mercado y “sacar a la calle” las paradas, tal como ha anunciado el responsable de proyectos del Institut Municipal de Mercat de Barcelona (IMMB), Pere Sirvent.

Como no habrá paredes, el proyecto contempla cerrar el espacio con cristaleras una vez finalizado el horario de ventas. De esta forma, todo el espacio se podrá observar cual pecera desde la calle. De hecho, el equipo de arquitectos del Área Metropolitana de Barcelona liderado por Blanca Noguera, asegura que un cliente podrá ver de punta a punta la plaça del Mercadal, a pesar de tener los establecimientos entre medio.

ISLOTES COMERCIALES A PIE DE CALLE

Este objetivo arquitectónico se logrará gracias a la agrupación de las 25 paradas (18 alimentarias y 7 vinculadas a otros servicios) en toda una serie de islas. Puntos que agruparán los distintos tipos de oferta (carne, pescado, fruta...) en distintos puntos resguardados bajo la cubierta. Un techo que, además, simulará tres dientes de sierra para esconder las chimeneas y que rebajará su actual altura para que la edificación tenga un menor impacto sobre su entorno.

Tal como ha apuntado Sirvent, la idea general se centra en “la transparencia y la luz”. Si bien hasta ahora el mercado estaba cerrado sobre si mismo, “la calle pasará a ser el primer pasillo”, apunta el responsable. Ello se debe a qué los establecimientos estarán orientados hacia los singulares pórticos de la plaza.

Recreación virtual del futuro Mercat de Sant Andreu / AJUNTAMENT DE BARCELONA

UN MERCADO DEL SIGLO XXI CON ESPÍRITU DEL XIX

La memoria del edificio original también se preservará. Por este motivo, la estructura de madera y los pilares de fosa formarán parte del rehabilitado establecimiento, aunque las columnas serán trasladadas al exterior para sostener un pequeño porche lateral. El resto de la estructura de hierro será desmontada cual mecano y se volverá a soldar con la intención que continúe trabajando arquitectónicamente al actuar como soporte de la flamante cubierta.

Como contraposición a la cubierta, en el subsuelo se excavará una planta inferior para almacenar los alimentos y las cámaras frigoríficas. A ella, en lugar de accederse por rampa, se deberá entrar mediante un montacargas. Este motivo responde a que la plaza en la que está situado el mercado no permite la construcción de ninguna rampa. Motivo por el cual, tampoco se construirá ningún aparcamiento para clientes. El mismo Sirvent ha matizado que el 87% de las personas van andando a hacer la compra.

RESPETUOSO CON SU ENTORNO

Para encajarlo a la perfección en la trama urbana de Sant Andreu, el mercado incorporará un vial central que será la continuidad del carrer del Mercat y que permitirá enlazar con el carrer de Montpellier por su interior. De esta manera, los transeúntes que no quieran rodear todo el edificio como tenían que hacer hasta ahora, podrán cruzar la instalación entre las paradas. Otro punto a destacar hace referencia a que la reforma del mercado no incorpora la instalación de ninguna otra empresa distribuidora, como sí que ha sucedido en el resto de rehabilitaciones de Barcelona.

La mejora de los porches quedará en manos de los propietarios de los edificios, ya que estos son una propiedad privada de uso público. Por lo tanto, el equipo de arquitectos se limitará a dar una serie de recomendaciones a los vecinos por si quieren terminar de integrar las fachadas con el nuevo aspecto del mercado.

LA CARPA PROVISIONAL

Mientras se reforma el singular espacio, los paradistas serán trasladados a una carpa provisional que se situará en el carrer de Sant Adrià, junto a la Fabra i Coats. La carpa, que espera tener una fecha de caducidad de 18 meses (lo que durará la obra central), actuará con todas las prestaciones y servicios que tiene un mercado definitivo. Su elevado coste, por lo menos, justifica que pueda funcionar como un espacio comercial a pleno rendimiento: 2,7 millones de euros.

La carpa entrará en funcionamiento tres meses y medio después que los operarios empiecen a instalarla, una vez finalice la adaptación y reforma de la calle. “Habrá que transplantar los árboles, eliminar el parterre, hacer desparecer la zona azul y las zonas de carga y descarga desplazarlas...”, ha comentado el arquitecto del proyecto, Ferran Mur, especialista en este tipo de instalaciones. En el caso de Sant Andreu, la carpa contará incluso con tres accesos distintos y dos alturas. En total, el Ayuntamiento invertirá 9,5 millones de euros en reformar el histórico Mercat de Sant Andreu.

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