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El gobierno de Ada Colau quiere construir un aparcamiento subterráneo de más de 200 estacionamientos en la plaza de Can Portabella, en el distrito de Sant Andreu, pese a la fuerte oposición vecinal. El proyecto no gusta, entre otros, a la asociación de vecinos de Sant Andreu Sud ni a otros residentes de la zona. La plaza es "un pulmón verde del barrio" y la construcción del párking, de la empresa municipal BSM, acabará con este oasis de tranquilidad con árboles y zonas infantiles, asegura una de las vecinas, Mònica Andreu, que cada domingo se manifiesta junto a otros de los afectados en el emplazamiento.

La idea de construir el aparcamiento surgió hace un año. Algunos vecinos de la calle del Pare Manyanet hicieron llegar al Ayuntamiento su preocupación por la falta de plazas para estacionar. El déficit se hace mayor cuando hay partido de la Unió Esportiva Sant Andreu -el estadio Narcís Sala está allí mismo- y el barrio se llena de visitantes que ocupan las plazas de aparcamiento de superficie e incluso dejan el coche sobre las aceras las horas del partido, añade Andreu, que vive en la misma plaza. La demanda de plazas todavía podrá aumentar más cuando acabe de construirse el pabellón deportivo del Camp del Ferro, que atraerá a decenas de deportistas.

"IGNORADOS Y NINGUNEADOS"

Según la asociación de vecinos de Sant Andreu Sud, de las reuniones con los vecinos, el gobierno de Colau, representado en Sant Andreu por Laia Ortiz, solo mostró interés por construir el párking en Can Portabella. En un duro escrito contra el Ayuntamiento, la presidenta de la asociación de vecinos acusa al gobierno municipal de haberles "ignorado y ninguneado" y califica la construcción del párking de "imposición despótica".

En conversación con Metrópoli Abierta, la presidenta asegura que el proyecto no está "licitado" y duda que vaya a hacerse antes de las elecciones de mayo. Galán insiste que los vecinos no quieren el párking en la plaza y recuerda que la propuesta alternativa de hacer el aparcamiento al final de la calle del Pare Manyanet, el distrito ni siquiera la ha considerado. La alternativa consta en el texto escrito. Hace dos semanas, los vecinos propusieron otro emplazamiento para el aparcamiento, unos solares debajo de la calle de Virgili, donde se quiere construir una piscina y un pabellón deportivo. 

CRÍTICAS DE VOSSELER

También la asociación de comerciantes de la rambla Onze de Setembre está en contra de ubicar el aparcamiento en Can Portabella. "Aparcamientos ya teníamos en calle Josep Soldevila. Y gratis. Que urbanicen esa calle y recuperen esos aparcamientos. Queremos dinamizar esa zona", han subrayado en las redes sociales. En términos parecidos se ha expresado el líder de la plataforma Barcelona Com Tu, Daniel Vosseler. "Si el Ayuntamiento hubiera escuchado a los vecinos y a los comerciantes conocería sus necesidades. La alcaldesa solo escucha lo que quiere escuchar y así nos ha ido".

VIBRACIONES

La asociación vecinal opina que la obra puede ser un riesgo para las edificios de la plaza, que los últimos años han vivido "serias vibraciones" por las obras del AVE y la construcción de un colector. También critica los problemas y la pérdida de calidad de vida que supondrán los trabajos para los residentes, entre otros motivos por la entrada y salida constante de camiones, y se pregunta si la chimenea de la plaza, conmemorativa del pasado fabril de Can Portabella, sobrevivirá a la "agresión".

Dibujos de niños en el que se pide preservar Can Portabella y no construir el párking / HUGO FERNÁNDEZ
Dibujos de niños en los que se pide preservar Can Portabella y no construir el párking / HUGO FERNÁNDEZ

Los vecinos afirman que el Ayuntamiento ha abandonado estos años "deliberadamente" la plaza. "Está mal iluminada, sin limpieza ni mantenimiento. Llevamos mucho tiempo pidiendo la dignificación de la plaza". Con el inicio de las obras del párking, Galván asegura que pasarán de tener una plaza olvidada y dañada a no tener ninguna. "Parece una provocación y una broma de mal gusto".

Metrópoli Abierta ha intentado obtener sin éxito el punto de vista de la empresa de Barcelona de Serveis Municipals (BSM) y el distrito de Sant Andreu, sin que al cierre de la edición hubiera obtenido respuesta.