El cuerpo sin vida de El Sevillica, como le conocían en el barcelonés barrio de Bon Pastor, apareció el sábado por la noche en el suelo de su domicilio con evidentes signos de violencia.  Así se lo encontraron los bomberos y los Mossos d’Esquadra cuando forzaron la puerta de su piso del distrito de Sant Andreu. Muchos vecinos mostraban este lunes “pena” y una “gran sorpresa” por la muerte del hombre que rondaba los 60 años. Otros señalan su historial delictivo durante su juventud como probable causa del fatal desenlace. La policía catalana investiga el caso, que se encuentra bajo secreto de sumario.

Un conocido de la víctima, que evita dar su nombre, describe a un hombre que “no se metía con nadie” y que tomaba sus cafés cada mañana en uno de los bares de este barrio de clase trabajadora. “Era buena persona, un buen cliente. No hablaba mucho”, explica Suyong Ji (50 años), dueño de una cafetería cercana al Mercat del Bon Pastor, que muchas semanas le servía el cortado. Lo corrobora Francisco (66 años), cliente asiduo del establecimiento. “Nunca lo vi discutir con nadie. Comentábamos temas de política y fútbol. Leía el periódico, le gustaba estar informado”, afirma. Algunos vecinos aseguran que vivía con otra persona, un hombre, y que uno de sus hijos y los hermanos lo visitaban con frecuencia.

UN VIDA TRANQUILA COMO PENSIONISTA

Es difícil toparse con algún vecino que no conociera a El Sevillica, un tipo que no se separaba de su bastón; bajito, flacucho, bigote fino y cabellera “a lo Camarón”, como relata un vecino. La víctima llevaba una vida tranquila como pensionista y tenía, al menos, dos hijos. Dos días antes de su muerte, Francisco, otro residente, le soltó un par de burlas sobre el Real Madrid, el equipo de sus amores, como revelaba el chándal del equipo merengue que llevaba habitualmente. 

Calle Bellmunt de Bon Pastor / GA
Calle Bellmunt de Bon Pastor / GA

A este vecino su muerte no le ha cogido de sorpresa. “Con la vida que había llevado no me ha extrañado”, asegura. Según Francisco, el hombre recibió varias condenas por atracar bancos a mano armada y por causas relacionadas con narcotráfico. Unas circunstancias, dice, que le han acabado pasando factura.

A los pies del bloque colindante al de la víctima, una mujer descarta cualquier relación con su pasado delictivo. “Cumplió condena hace 20 años, nunca le vi discutirse con nadie. Alguna vez jugaba a pelota con los críos”, sostiene esta vecina, que prefiere no relevar su identidad y que destaca su “amabilidad”. Otra vecina, que había vivido en el mismo edificio, se mostraba afectada. “Me da mucha pena que haya muerto de esta manera”, comenta.

INVESTIGACIÓN

Este lunes al mediodía, la presencia policial en el barrio era mucho más visible que cualquier otro día. En un bar muy próximo a la vivienda del suceso, un par de investigadores recababan información sobre El Sevillica. Una mujer que regenta un bar define a un hombre “inestable” que en alguna ocasión se comportaba de manera violenta cuando bebía. “Hace semanas lo tuve que echar del bar”. Los mossos certifican que su muerte fue violenta y que investigan el caso, aunque no dan más detalles.

En el Casal de Gent Gran de Bon Pastor, una de las trabajadoras recibía la noticia con “pena” y “sorpresa”. Durante cinco años, la víctima acudió cada mediodía a este comedor social, al que ya no iba desde hacía unos meses. Entre los vecinos consultados no se le atribuye un trabajo concreto, aunque sí recuerdan tareas como vigilante en la obra y algún encargo pintando fachadas.  

“FALTA POLICIA”

Muchos vecinos de Bon Pastor coinciden en reclamar más presencia policial en un barrio que en los últimos meses ha sufrido numerosos robos en tiendas y coches. “El barrio está muy desprotegido, a mí me robaron el coche hace poco. De noche, la policía ni se ve”, comenta Francisco, otro vecino del barrio que recuerda que hace unos días las persianas de un comercio aparecieron reventadas. Los residentes también denuncian robos a personas mayores y destrozos en algunos coches.