El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido poner coto, es decir limitar y regular, algunas actividades comerciales en la calle de Gran de Sant Andreu para preservar las tiendas de proximidad y la diversidad comercial.  Con este objetivo, el gobierno de Ada Colau ha puesto en marcha un plan de usos que fue aprobado a finales de 2018 en el distrito y será ratificado el 25 de enero en el pleno municipal.

La regulación afectará a establecimientos de espectáculos, actividades deportivas, culturales, de juegos, audiovisuales y atracciones. Tampoco se librán las actividades musicales, la restauración ni los comercios de alimentación. Según la regidora de Sant Andreu, Laia Ortiz, la medida es "preventiva" y busca evitar futuros desequilibrios comerciales.

El Plan especial urbanístico de ordenación de las citadas actividades se implantará en la calle Gran de Sant Andreu, entre el paseo de Santa Coloma, las calles de Rovira i Virgili y Mercat, la plaza del Comerç y la plaza del Mercadal. En estos momentos, la calle Gran de Sant Andreu está siendo reformada íntegramente. Los trabajos deberían estar finalizados la próxima primavera, antes de las elecciones. 

FUTURO MERCADO

Previamente, en diciembre de 2017, el Ayuntamiento suspendió la concesión de licencias durante un año y se inició la redacción del plan de usos recientemente aprobado. La regulación de las licencias coincide con la citada pacificación de la principal arteria del barrio y la futura construcción del futuro mercado municipal. El gobierno municipal temía el desembarco de grandes multinacionales en Sant Andreu y ha decidido adelantarse para evitar "un cambio drástico en el ecosistema comercial".

El plan municipal, que regula también las actividades relacionadas con la movilidad con y "establecimientos que no cumplan los requisitos de los locales hoteleros", establece una densidad máxima de 350 metros cuadrados -en un radio de 50 metros- para las actividades musicales, restauración y degustación alimentaria. También limita en 600 metros cuadrados la densidad máxima de los autoservicios, tiendas de conveniencia y supermercados en el mismo radio de metros, y en 500, los establecimientos de alimentación especializados y aquellos que disponen de máquinas expendedoras de alimentación.

Zona de Gran de Sant Andreu afectada por la regulación de actividades comerciales
Zona de Sant Andreu afectada por la regulación de actividades comerciales / AYUNTAMIENTO DE BCN

También se regula la superficie total de los establecimientos. Así, los locales musicales, de restauración y de degustación no podrán tener más de 300 metros cuadrados, los autoservicios no podrán superar los 149 metros cuadrados, los super tendrán como máximo 250 metros cuadrados, y los comercios de especialidades alimentarias y con máquinas expendedoras tendrán un límite de 150 metros cuadrados.

CONSENSO CON EL VECINDARIO

Según el consistorio, el proyecto ha sido ampliamente consensuado con el vecindario. Se ha creado una comisión de seguimiento del plan de usos, se han organizado itinerarios participativos y talleres y se han hecho diferentes visitas específicas con representantes vecinales, culturales, comerciales y de restauración para que el plan y la oferta comercial que se regula se adecue a las necesidades de los diferentes colectivos.

PASEO MÁS PEATONAL

"Ahora, toda la actividad comercial se concentra entre el paseo de Fabra i Puig y la calle de Malalts. Cuando se acabe la reforma se podrá ir andando hasta el parque de Santiburcio y se quiere que la actividad comercial se prolongue desde el paseo de Fabra i Puig hasta la calle de Mossèn Clapés", subraya el presidente de la asociación de vecinos de Sant Andreu del Palomar, Santi Serra.

Actualmente, el área limitada por el plan de usos cuenta con un establecimiento de actividades deportivas, 31 locales de restauración, dos de actividades de audiovisuales, 42 comercios de venta personalizada, 15 de alimención en régimen de autoservicio y nueve establecimientos con venta de alimentos.