Lo mataron por 10 euros. Eso apuntan, al menos, los vecinos del barrio de Trinitat Nova de los alrededores dels Jardins de l'Amistat. El sábado por la noche, una disputa entre tres personas terminó con la muerte a golpes de un hombre de raza negra de entre 25 y 30 años. Los Mossos d'Esquadra mantienen abierta una investigación para encontrar a los supuestos homicidas que huyeron del lugar.

Los hechos tuvieron lugar sobre las 21.00 cerca del parque infantil ubicado en estos jardines del distrito de Nou Barris. Varios vecinos señalan que la discusión arrancó en el cruce de la calle Pedrosa con Palamós, a unos 200 metros de la estación de metro de Trinitat Nova. Una joven, que evita dar su nombre, explica que vio a los tres hombres discutir. La víctima les reclamaba a otros dos hombres de origen latinoamericano que les devolviera 10 euros. 

UN ENCARGO DE MARIHUANA

Desde un bar cercano, un hombre repite las palabras de un vecino que presenció la paliza mortal. También prefiere mantenerse en el anonimato. El hombre les habría dado 10 euros a otras dos personas para que compraran marihuana. Sin embargo, se lo gastaron en alcohol y cuando la víctima les reclamó de manera insistente el dinero, le propinaron una brutal paliza causándole la muerte horas después.

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Cancha de básquet y fútbol en los jardines de l'Amistat de Trinitat Nova / G.A

Mientras tenía lugar la disputa, uno de los agresores corrió hacia la calle Pedrosa donde encontró un marco de madera de una ventana junto a restos de material de obra. Este individuo regresó al lugar y le propinó un golpe por la espalda a la víctima que cayó al suelo. Los dos atacantes siguieron golpeando al hombre que quedó tendido en el suelo al lado de unas escaleras que conducen a una cancha de básquet. Tras la agresión, corrieron calle Palamós arriba en dirección a la boca del metro.

DIVERSIDAD CULTURAL

"Este es un barrio tranquilo, de gente mayor", comenta Montse, una vecina. A la zona han llegado en los últimos años muchas familias procedentes de Marruecos, Pakistán, Armenia, Georgia y diversos países latinoamericanos. La convivencia no es mala, según cuenta esta vecina, aunque los grupos evitan mezclarse. "Cada uno va a lo suyo, se sientan en zonas separadas", explica. Un chaval sentado en la pista de fútbol lo corrobora. "Juegan partidos y no hay problemas", señala.

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La discusión se inició en este lugar, cerca de la calle Palamós y Pedrosa / G.A

Los mossos recibieron el aviso a las 21.30. Cuando los agentes llegaron, el Servei d'Emergències Mèdiques atendía a la víctima que moriría poco después en un hospital. Jonathan pensó que algo grave había ocurrido cuando vio pasar varias luces azules de los coches policiales desde su ventana. "De día esto está muy tranquilo, vienen familias con sus hijos a jugar a básquet aunque de noche sí hay chavales vendiendo droga, a veces delante de los niños que juegan en el parque", describe este hombre que un día se encaró a los traficantes para recriminarles su conducta delante de menores.

'LA POLICÍA NO PASA POR AQUÍ'

Manuel vive en el barrio desde hace cuatro años. Confirma la versión del resto de vecinos consultados por este medio. Que el hombre les reclamaba ese dinero a los presuntos homicidas. "Es lamentable morir por 10 euros", comenta incrédulo. Denuncia que a partir de las siete de la tarde, grupos de adolescentes beben alcohol y consumen y venden drogas. "La policía ni pasa por aquí. A mis nietos ya no los traigo al parque", relata. 

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Entrada de la estación de metro de Trinitat Nova / G.A

Souleyman se muestra sorprendido al enterarse que la persona tendida en el suelo el sábado había sido víctima de una paliza. "Pensaba que era algo relacionado algún partido de fútbol o básquet", comenta este residente. No es un barrio con peleas frecuentes, dice. Pero el sábado, la aparente tranquilidad de Trinidad Nova saltó por los aires con una muerte violenta en sus calles.

4 MUERTES VIOLENTAS EN 2020

Desde que empezó el año se han producido cuatro muertes violentas en Barcelona. El 20 de enero, un hombre de nacionalidad sueca mató presuntamente a tres personas​ en una misma tarde en Ciutat Vella: un hombre de unos 40 años, una mujer mayor en la setentena y un trabajador del Ayuntamiento de Barcelona de unos 60 años.