Filiberto Bravo (Cáceres, 1952) es el presidente de la Asociación de Vecinos de Ciutat Meridiana desde 2010. Lidera las reivindicaciones del barrio más pobre de Barcelona, muy castigado en los últimos años por las ocupaciones y los desalojos de vecinos sin recursos. Con un discurso sin subterfugios, carga contra las administraciones y augura un aumento de los problemas y las tensiones en Ciutat Meridiana cuando termine la pandemia del coronavirus. Una pandemia que está pasando factura a los vecinos. La mayoría vive en pisos de 50 metros cuadrados y algunos no disponen de los suministros básicos. En una anterior entrevista concedida a Metrópoli Abierta ya se mostró muy crítico con la gestión de Ada Colau como alcaldesa de Barcelona, a quien acusó de hacer “un Míster Marshall en Ciutat Meridiana porque vino de paso y se fue”.

¿Cómo lleva el confinamiento?

Bien. Personalmente, con mucha tranquilidad, pero preocupado por el futuro de muchos vecinos. El coronavirus, está claro, nos va a cambiar a todos. En algunos supermercados o colmados hay colas muy grandes, pero ahora ya se respetan las distancias, cosa que no se hacía durante los primeros días. En el antiguo mercado de Nuria ahora hay un supermercado. Se trata de una franquicia y tienen que reponer los alimentos dos y hasta tres veces al día.

Supongo que también habrá muchos perros que pasear.

Hay de todo (ríe). Todas las personas que tiene perro aprovechan para pasear, pero es normal porque Ciutat Meridiana es un barrio muy poblado. La convivencia es complicada con el coronavirus. El confinamiento en pisos de 50 metros cuadrados es muy duro. En la mayoría de los casos viven dos adultos y dos o tres niños, y algunas viviendas no tienen agua, luz ni calefacción. Ojalá hubiera pisos de 70 o 90 metros cuadrados en Ciutat Meridiana, pero esto es la excepción. Muchas personas están agobiadas, inquietas, por la falta de espacio.

La picaresca, en situaciones delicadas, también aflora.

Sí. Si cierran los estancos, en Ciutat Meridiana hay una revolución. Las colas que hay para comprar tabaco son inmensas. Pero es normal. Insisto, la gente lo está pasando mal y serán muy necesarios los psicólogos y los asistentes sociales. La gente necesita atención personal. Por teléfono, la atención es más fría e impersonal.

¿Funciona la asistencia sanitaria?

En Ciutat Meridiana tenemos un Centro de Atención Primera (CAP) y, la verdad, no sabemos si está abierto o cerrado. De momento no hay muchas quejas de los vecinos, pero un niño que enfermó, con 39 grados de fiebre, se quedó sin asistencia. Sus padres llamaban al 061 y nadie le cogía el teléfono.

¿Los desalojos y las ocupaciones se habrán desactivado?

Sí. Igual le tenemos que hacer un monumento al virus. En estos momentos, no hay ocupaciones ni desalojos. Nos acaban de informar, por ejemplo, de que se ha parado el desalojo que estaba programado para el 30 de marzo. Y hace dos semanas se desactivó otro. Respecto a las ocupaciones, en los últimos meses nos hemos puesto las pilas y este fenómeno va a la baja en Ciutat Meridiana. Las estamos frenando.

Filiberto Bravo / JORDI SUBIRANA
Filiberto Bravo, sentado en un banco, en Ciutat Meridiana / JORDI SUBIRANA

¿Cómo cree que afectará esta pandemia al futuro de Ciutat Meridiana?

El coronavirus nos va a cambiar la vida. A todos. Tengo muy claro que después de esta pandemia las cosas se van a poner muy feas. En Ciutat Meridiana y el resto de Barcelona.

¿Se han perdido muchos puestos de trabajo?

Sí. Sobre todo se han perdido muchos trabajos temporales, a tiempo parcial. Ahora hay gente que no come en Ciutat Meridiana. Esto es muy duro.

¿Teme que aumente la brecha salarial después de esta pandemia con las incertidumbres económicas que se están generando?

No sé qué decirle, pero en Ciutat Meridiana seguiremos pensando que nos marginan y nos ningunean. Seguro. Tenemos la renta familiar más baja de toda Barcelona. Nosotros hemos de luchar por recortar las diferencias, pero la nueva coyuntura económica no invita al optimismo. Las inversiones, me temo, se reducirán y no se podrán atender todas las necesidades.

¿Cuáles deben ser las prioridades de las administraciones?

Estamos hablando de futuras inversiones, pero no podemos anteponer la economía a la salud en un momento tan complicado. Ésta es la mentalidad del sistema capitalista, un sistema que se está tambaleando.

¿Qué respuesta espera del Ayuntamiento de Barcelona?

Buf. Ni idea. Seguro que no invertirán más en Ciutat Meridiana y que seguiremos siendo los pobres de Barcelona. Con Colau seguimos igual de abandonados. Desde que se han abierto las fronteras y el mundo es más global, nosotros no les servimos ni como consumidores. Antes éramos su mano de obra; ahora, ni eso.

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