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Este martes se detuvieron nada menos que seis desahucios en diferentes zonas de Nou Barris, lo que demuestra que el problema de la vivienda sigue siendo crucial también en este distrito de Barcelona.

De los seis intentos de desahucio fallido, uno de ellos es el más extraño y el que más críticas ha levantdo entre el vecindario, ya que no se trata de una vivienda propiedad de un banco, sino que pertenece a una familia que, además de contar con un menor, afirma necesitar los ingresos del piso para sufragar los costes de la residencia de una persona de 93 años.

La vivienda está ubicada en la calle de Joan Riera, en el barrio de Verdum, y hace ya tiempo que los inquilinos habían dejado de pagar por falta de recursos. El juez había fijado el el día para hacer efectivo el desahucio, y hasta allí de desplazó la comitiva oficial con los Mossos. Como en otras ocasiones, un grupo de personas de diversas entidades vecinales y relacionadas con la vivienda dieron apoyo a los afectados por el desahucio, mientras se vivían horas de nervios y negociación, según una información de noubarris.net.

Miembros del equipo de gobierno del distrito se presentaron para mediar entre propietarios e inquilinos. El intento terminó bien, con el acuerdo de aplazar el desahucio una semana. "Hemos pactado que en una semana los inquilinos entregarán las llaves- ha explicado Carolina Recio, consejera portavoz de Nuevo Barris. Durante este tiempo acompañaremos a las dos familias, que tienen cada una unas necesidades particulares también, para hacer el proceso con las mejores condiciones posibles para las dos partes. "

La familia propietaria pidió, pese a todo, una comprobación del estado de la vivienda. Según su versión, ya ha perdido unos 10.000 euros por la falta de pago, más los costes de los abogados y el papeleo legal, según Núria Cadenas, familiar del propietario. "Además, han rechazado ayudas para pagar la residencia de gente mayor, que era para lo que constaba el alquiler del piso", ha añadido.

Los actuales inquilinos tienen, por tanto, una semana para buscar otro alojamiento, para lo que contarán con el apoyo de Servicios Sociales. "Sabíamos que no se podrían quedar en el piso, pero al menos queríamos que pudieran salir con dignidad, en condiciones, sabiendo dónde podrían ir", ha dicho Manoli Cuervo, miembro del grupo antidesahucios de Nou Barris.

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