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Canyelles es uno de los trece barrios de Nou Barris. Se encuentra en el lado montaña de la ronda de Dalt, en dirección Besòs. El actual barrio tiene su origen en los años 70, cuando se construyeron unas 3.000 viviendas que ocuparon mayoritariamente las familias que vivían en barracas y casas sin ningún tipo de servicio desde los años 40. En Canyelles viven casi 10.000 personas y hay unas 800 licencias para jugar al baloncesto. La afición por este deporte es enorme y buena parte del éxito es de David Gutiérrez, que llegó a jugar en el Joventut de Badalona.

Con solo 18 años, David fundó el Club de Basquet Social Canyelles de Nou Barris de Barcelona (nombre oficial). Ahora tiene 41. El club de baloncesto tiene 23, con jugadores de ocho a 48 años. El equipo que más destaca es el sénior femenino, que juega en segunda catalana. Lo curioso de este club -y lo triste- es que no dispone de una pista cubierta para jugar. Los equipos juegan en las dos pistas al aire libre que hay junto al Instituto  Deià Art i Disseny. Gutiérrez estima que el coste de cubrir una de las dos pìstas es de unos 280.000 euros. La petición de cobetura de las pistas acumula casi dos décadas, pero se ha hecho especialmente insistente los dos últimos mandatos municipales. Una de las primeras en exigirlo fue Maria del Mar Fernández, madre de David, mientras fue presidenta del AMPA. La implicación de ella y otros padres ha sido total. Ellos han pintado la pista, han construido la rampa para personas discapacitadas.... 

NINGÚN GOBIERNO SOLUCIONA EL PROBLEMA

Una de las canchas se construyó hace 43 años. David ni siquiera había nacido. “Yo jugaba en ella de pequeño. Era el patio de la escuela Eugeni d'Ors, donde estudié. Prácticamente no ha cambiado”. Con los años, el centro ha cambiado varias veces de nombre. La otra pista, más cercana al instituto se construyó hace unos 18 años. Primero era de tierra y después se asfaltó. Ambas pistas son propiedad del Consorcio de Educación de Barcelona, pero en estas dos décadas ni el Consorcio ni el distrito de Nou Barris -con los distintos gobiernos que han pasado: socialistas, CiU y ahora comuns-- han sido capaces de ponerse de acuerdo par cubrir al menos uno de los dos equipamientos deportivos pese a las reiteradas peticiones del club. Canyelles también existe, pero parece que el Ayuntamiento y el Consorcio se han olvidado de este barrio, al menos en temas deportivos.

Maria del Mar Fernández y David Gutiérrez en una de las pistas descubiertas de Canyelles / HUGO FERNÁNDEZ
Maria del Mar Fernández y David Gutiérrez en una de las pistas de Canyelles / HUGO FERNÁNDEZ

La última decepción se la han llevado esta semana, en el pleno del distrito. La gerente, Gemma Arau, había garantizado a David que las obras se llevarían a cabo antes de acabar el mandato. "Los trabajos se tenían que desarrollar en dos fases. En la primera se tenía que renovar el vestuario y la caldera, y en la segunda hacer el cubrimiento. El vestuario y las calderas se cambiaron, pero la cobertura de la pista deberá esperar otra vez". El distrito dice que ha presentado el proyecto al Consorcio y que este lo ha paralizado, pero el conseller del PDeCAT, Adrià Ventura, asegura que la propuesta del gobierno de Ada Colau no ha llegado al Consorcio de Educación. 

La decisión de no cubrir el equipamiento es ahora especialmente grave. En determinadas categorías, como segunda catalana, la Federación Catalana de Baloncesto obligará, a partir del próximo año, a jugar en pabellones cubiertos. El equipo sénior femenino obtiene unos resultados meritorios, pero las instalaciones no acompañan. En caso de no disponer de una cancha cubierta, el próximo año podrían descender de categoría, cuenta David, presidente del club y entrenador de algunos de los equipos. 

David dice que están en un momento desesperado y no descarta que incluso el club llegue a desaparecer. "Los equipos de mayores se podrían trasladar de barrio, pero los pequeños se tendrían que quedar en Canyelles. ¿Cuánto tiempo aguantarían solos, sin el calor del club?", se pregunta. La denuncia del presidente del Canyelles va más allá. "Somos uno de los pocos clubs con tanta historia y entidad que continuamos jugando en una pista descubierta. Hay clubs que con menos años ya tienen una pista cubierta".  

GENTE QUE ABANDONA POR EL FRÍO

Jugar al aire libre es muy duro, especialmente en invierno. Hay jugadores que se han ido -recientemente seis niños-, y algunos equipos han desaparecido, como el masculino de silla de ruedas. También han abandonado el barrio equipos de otros deportes que utilizaban las mismas pistas para entrenar. Uno de los más destacados es un club de patinaje campeón de Europa que se trasladó al barrio de la Trinitat para poder entrenar a cubierto.

Vanessa Díaz es la base del equipo senior. “En invierno se te hielan las manos. La puntería no es la misma. Si llueve no puedes entrenar”, explica. Vanessa vive en la Sagrada Família pero dos días a la semana sube a las 21.30 horas de la noche hasta Canyelles. “No cambio de club porque me gusta apoyar un proyecto como este, que ha empezado de la nada. Te tratan muy bien, pero es frustrante no poder disponer de una pista cubierta después de tantos años”.

Una de las pistas de Canyelles, con las baldosas levantadas / HUGO FERNÁNDEZ
Baldosas levantadas en una de las pistas de Canyelles / HUGO FERNÁNDEZ

ROBO DE LOS AROS

Cuando los equipos rivales ven la pista en la que tienen que jugar se quedan perplejos. Ha habido años que el frío es tan intenso que a los árbitros de mesa se les ha puesto una estufa para que pudieran calentarse. La pista, ademas, está casi impracticable. En algunas zonas hay baldosas levantadas y las pequeñas gradas están en muy mal estado. Recientemente se ha reformado uno de los vestuarios, pero se ha hecho tan mal que uno de los padres, albañil de profesión, ha retirado algunos azulejos de la pared que se movían para evitar accidentes. Pero si algo llama la atención es que las canastas están sin aros. “Después de los entrenamientos los tenemos que quitar porque entran y nos los roban”, explica la madre de David.

El barrio todavía lleva más mismo tiempo esperando la construcción de un pabellón deportivo a poco más de 100 metros de donde están las pistas de baloncesto. David dice que unos 40 años, desde los inicios de la democracia. El pabellón está proyectado desde hace más de 25 años y tiene que dar servicio a los barrios de Canyelles, Verdun, Roquetes y Guineueta. En ocasiones, la intención de construir el pabellón ha sido la excusa para no cubrir la pista. David y su madre, María del Mar Fernández, explican que se llegó a colocar el cartel que marcaba el inicio de las obras. El cartel sigue allí, casi borrado por el paso del tiempo. El Ayuntamiento lo ha intentado retirar en más de una ocasión, pero los vecinos no le han dejado. El hecho de que este polideportivo no se haya construido todavía es una de las grandes vergüenzas de la Barcelona postolímpica. 

Una de las canastas de las pistas de Canyelles sin aro, para que no lo roben / HUGO FERNÁNDEZ
Una de las canastas de las pistas de Canyelles sin aro, para que no lo roben / HUGO FERNÁNDEZ

Manuel Sánchez es el presidente de la asociación de Vecinos de Canyelles. "El cártel es de tiempos de Joan Clos. Se debió colocar hace unos 20 años. Hacia 1998", recuerda Sánchez. En estas dos décadas se han hecho tres proyectos distintos y ahora se está redactando el cuarto. Han pasado varios regidores. Sánchez cita a Antoni Santiburcio, Manuel Pérez, José Cuervo, Carmen Andrés, Irma Rognoni y ahora Janet Sanz. Santiburcio, del PSC, murió en 2001, con solo 46 años. "Si no hubiera fallecido ya no estaríamos así", opina el dirigente vecinal.

UN NUEVO RETRASO

Este mandato, con Colau en la alcaldía, el pabellón figuraba en el plan de actuación del distrito. Cuesta unos tres millones de euros aproximadamente, pero el pasado abril se enteraron de que tampoco se va a levantar. Sánchez explica que ahora la excusa para demorarlo es que está redactando un nuevo proyecto que incluirá unas nuevas piscinas porque las actuales se encuentran en malas condiciones. 

El gran problema de estos años con el pabellón ha sido que la empresa ganadora del concurso para edificarlo, Eurofitness Ubae, ha tenido dificultades de inversión para levantar el equipamiento, pero las condiciones del concurso de concesión permitían que la obra se pudiera demorar hasta 2038. Vecinos y partidos políticos pidieron al Ayuntamiento que asumiera la construcción del pabellón. En 2017, el Institut Barcelona Esports inició la redacción del anteproyecto, pero todo se ha vuelto a torcer.

Cuando en abril de este año se supo que el nuevo pabellón quedaría aparcado de nuevo, el distrito parecía asumir la necesidad de cubrir una de las dos pistas. Pero finalmente no será así, quizá porque el proyecto se puede haber afectado por los recortes del gobierno municipal ante la caída de ingresos, apunta el presidente de la asociación de vecinos. Quizá el próximo alcalde o alcaldesa que tenga Barcelona hará que en Canyelles se pueda practicar deporte con dignidad. El barrio no pide nada que el Ayuntamiento no haya hecho ya en otros barrios, como este año en la Trinitat Vella.

El cártel que anunciaba la construcción del pabellón deportivo hace unos años sigue en el barrio / HUGO FERNÁNDEZ
El cártel que anunciaba la construcción del pabellón hace unos años sigue en el barrio / HUGO FERNÁNDEZ