Tiene el mismo valor que el euro, se llama rec -en homenaje al Rec Comtal-, aunque en realidad el nombre responde a las siglas de “recurso económico ciudadano", y es la moneda virtual con trasfondo social que está a punto de ponerse en circulación en los diez barrios que forman el Eix Besòs de Barcelona (Ciutat Meridiana, Vallbona, Torre Baró, Roquetes, Trinitat Nova, Trinitat Vella, Baró de Viver, Bon Pastor, Verneda-La Pau y Besòs-Maresme). Dentro de unas ocho semanas, las mil familias con pocos recursos integradas en la iniciativa europea B-Mincome percibirán el 25% de las ayudas sociales que tienen asignadas en recs, lo que dará el pistoletazo de salida a una prueba piloto que pretende potenciar el comercio de proximidad en los barrios, una especie en peligro de extinción.

Los recs (a los que la oposición municipal llamó irónicamente "colaus" cuando se anunció el proyecto) son completamente digitales y se accederá a ellos desde una app instalada en el móvil o desde una tarjeta personalizada con código QR, sin billetes ni monedas de por medio. El funcionamiento es sencillo. Los comercios y las entidades de los diez barrios que así lo deseen (y se adhieran al proyecto) aceptarán los recs como forma de pago, sabiendo que en cualquier momento tienen garantizado reconvertirlos en euros. Será algo parecido a descambiar los típicos vales descuento o cheques regalo al hacer una compra.

A la vez, los recs que se recauden en las tiendas podrán reutilizarse en nuevas trasacciones dentro de la propia red. A modo de ejemplo. el modelo funciona si el comerciante gasta los recs que recauda comprando en otro comercio adherido o los utiliza para pagar su cuota de socio de una entidad local. “Así se que garantiza que el dinero se queda en los barrios”, ha explicado Martí Olivella, de la asociación Novact, impulsora de la prueba piloto. En otras palabras, es como si en los diez distritos se acuñara una moneda local paralela de uso restringido.

Olivella ha asegurado que los comercios que se apunten al proyecto verán incrementada su facturación y ganarán nueva clientela. Además, al moverse más dinero por el Eix Besòs “se dinamizará la economía de proximidad, se fomentará el comercio local y también la cohesión social y la vertebración”, ha subrayado el portavoz de Novact. Porque las grandes superficies y las grandes cadenas  -tipo Mercadona- están vetadas en el proyecto.

UNA VUELTA ATRÁS EN EL TIEMPO

En el fondo el rec es como una vuelta a los hábitos de compra de hace unas cuantas décadas pero aprovechándose de las nuevas tecnologías. “Será como antes, cuando salías a comprar por el barrio sin dinero y pedías que te lo apuntaran en tu cuenta o en la de tus padres”, ha apuntado Josep Jordà, presidente de la Associació de Comerciants de Trinitat Vella. Jordà ha añadido que el sistema también podría contribuir a que los inmigrantes de los diez barrios (muchos de los cuales reciban ayudas sociales en recs) “se integren en el territorio y compren en las pequeñas de toda la vida en las que no tenían costumbre de hacerlo”.

Martí Olivella, de la asociación Novact, atendiendo a los medios tras la presentación del rec / X. A.
Martí Olivella, de la asociación Novact, atendiendo a los medios tras la presentación del rec / X. A.

En principio se inyectarán en el Eix Besòs hasta octubre de 2019 1,5 millones de recs. El éxito de la prueba piloto residirá en que el modelo sea sostenible (ahora está subvencionado por la Unión Europea) y que la mayor parte de la moneda virtual no vuelva a convertirse en euro. Si no se dan ninguna de estas dos premisas, el rec está condenado al fracaso. No lo tiene fácil para triunfar. En un mundo cada vez más globalizado, los localismos tienen casi siempre las de perder.