Jueves siete de la tarde. Sala de Graus de la Universitat de Barcelona. Los vecinos del barrio de Pedralbes, el de mayor poder adquisitivo de Barcelona, tienen una cita en el Consell de barri de su distrito. Por delante, dos horas y media en la que técnicos y miembros del gobierno municipal tenían que explicar los cambios urbanísticos y mobiliarios que prevén aplicar en los próximos meses. Por su parte, lo residentes exponían sus quejas y preocupaciones. Pero en el exbarrio de la Infanta Cristina, donde conviven mansiones, coches de lujo, consulados y rostros conocidos, el problema vecinal dista mucho del resto de la ciudad.

Durante el encuentro, tan monótono como tranquilo, no se habló ni de Centres d’Atenció Primaria (CAP) ni de bibliotecas, ni se expusieron quejas por la falta de autobuses o los efectos de un turismo que desborda la ciudad. Para estos vecinos, la principal problemática es otra bien distinta: la falta de espacio para aparcar. Especialmente, en el elitista barrio de La Mercè.

Este fue el tema principal que ocupó la mayor parte del Consell de barri. Un monotema encima de la mesa municipal que provocó la queja de vecinos de barrios como el de Zona Universitaria con peticiones y quejas muy diferentes. Pero las suyas fueron las intervenciones más cortas. Lo que realmente se trató el pasado jueves fue la ausencia de aparcamiento público para los vecinos de este barrio residencial.

Consell de barri de Pedralbes / M.S.


Es un problema importante en el barrio, es prioritario. Antes de perder plazas de parking hay que recuperarlas”, reclamaba uno de los vecinos de La Mercè. “En el barrio es complicado aparcar”, se quejaba otro de los residentes de Pedralbes ante la atenta mirada de medio centenar de asistentes. Una tercera vecina aprovechó su intervención para apelar al regidor del distrito, Agustí Colom, si se podría hacer un parking subterráneo, cuestión que el equipo municipal trasladará al departamento de movilidad para valorar su viabilidad. Pero en definitiva, ese se podría decir que es el particular vía crucis de los más adinerados de la ciudad.
 

Evidentemente, se expusieron otros asuntos como los ruidos con los que conviven algunos vecinos por la noche debido a los botellones que se organizan en la plaza dels Miralls de Pedralbes (ahora en obras). También se expusieron las obras en diferentes puntos del barrio como la expropiación de la calle en Falgàs para adecuar el espacio y facilitar el paso de los transeúntes o las obras en la calle Ardena.

Dos actuaciones cuyos trabajos requerirán de una inversión pública que supera los 1,6 millones de euros. También se avanzó la colocación de placas fotovoltáicas que generarán energía para abastecer la iluminación de toda la red del barrio. 

 

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