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La falta de noticias dentro de un club deportivo puede tener connotaciones positivas en algunos ámbitos: muestra tranquilidad, estabilidad y continuidad. Pero cuando se trata de un proyecto tan faraónico como el Espai Barça, esa falta de noticias o información, hace indicar que hay algo que no va en la dirección correcta. En ese sentido, poca gente conoce realmente lo que hay detrás de semejante obra y las incógnitas que todavía quedan por resolver por parte del club y del Ayuntamiento.

El Barça apenas se pronuncia durante estas semanas en las que, según lo previsto inicialmente, se debían iniciar las obras que se extenderían hasta verano de 2022. Tampoco lo hace el consistorio. La realidad es que el presidente Josep Maria Bartomeu y su equipo llevan dos años de retraso y todavía están buscando liquidez para afrontar los 639 millones de euros presupuestados para la remodelación del Camp Nou, construir un nuevo Palau Blaugrana, el estadio Johan Cruyff que se inaugurará en agosto y todo el entorno que afectará principalmente al barrio de Les Corts.

Además de ese tema económico, otro de los grandes obstáculos que se está encontrando el club es la presión de los vecinos, que denuncian que el nuevo proyecto se ha hecho sin consultar a las asociaciones vecinales y que no comporta ningún beneficio para los barrios. Hasta siete agrupaciones de la zona (Associació de Veïns de Les Corts, Avinguda Xile, Camp Nou, el Racó de Les Corts, Sant Ramon Nonat, Zona Universitària y el Banc Solidari) han reclamado detener la transformación urbanística en los alrededores del Camp Nou, que está prevista que se inicie este otoño según los nuevos tiempos marcados.

MODIFICACIÓN DE CALLES Y AVENIDAS

El plan prevé una modificación de las calles y avenidas que colindan con el estadio, con un coste aproximado de 34 millones de euros de los que se hará cargo el club. Hasta 111.000 metros cuadrados serán renovados, y el Ayuntamiento defiende la causa alegando que la ciudad ganará más terrenos como zonas verdes o carriles bici. Sin embargo, los vecinos creen que las reformas afectarán negativamente al tráfico de la zona y alegan que los nuevos edificios que se instalen deberían dedicarse a usos deportivos y no comerciales.

Por el momento ya se ha presentado un contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y unas alegaciones ante el consistorio, y mantienen una mínima esperanza de que les puedan dar la razón, ya que defienden que las oficinas y el hotel previstos no pueden instalarse en zonas de equipamientos deportivos públicos o privados, ya que según la Ley de Urbanismo cualquier cambio debe destinarse a zonas verdes públicas.

EL FIN DEL ‘PICADERO’

Dentro del citado plan se estableció el derrumbamiento del emblemático edificio residencial llamado El Picadero, ubicado en el número 63 de Travessera de Les Corts, y por el que el club se hará cargo del gasto de reubicar e indemnizar a todos los vecinos. Sin embargo, dos vecinas de edad avanzada, que llevan más de 30 años viviendo de alquiler en el edificio con un contrato indefinido, han denunciado en los últimos meses presiones del club para rechazar la reubicación y aceptar una indemnización. El Barça alega que en su momento ya llegó a un acuerdo económico con todos los propietarios del inmueble, y que deben ser ellos los que se encarguen de reubicar a los alquilados.

A mediados de septiembre está previsto que se empiece a reubicar a los vecinos, según explica un inquilino del edificio a Metrópoli Abierta, que vive de alquiler. Asegura estar satisfecho con el acuerdo alcanzado con el Barça porque “cumplía las expectativas que nos habíamos marcado”, pero las otras dos vecinas afectadas todavía siguen sin tener respuesta y con un futuro incierto. Adela Agelet, presidenta coordinadora de la Asociación de Vecinos y Entidades de Les Corts, asegura que ni el club ni el Ayuntamiento “han dado ninguna facilidad para arreglar la situación, y tampoco nos dan explicaciones”.

Entre los aspectos negativos que llevará el Espai Barça al barrio de Les Corts, Adela destaca que “se pierde la conectividad con el resto de la ciudad en días de partido” porque se reducen los viales “en un 50%” tras una “invención del Ayuntamiento para favorecer los intereses del club”. “Se puede modificar un estadio sin necesidad de hipotecar una ciudad ni reducir las calles en contra de los vecinos”, alega la presidenta.

LAS ASOCIACIONES, INDIGNADAS

Adela no es la única representante de los vecinos en contra del proyecto del Fútbol Club Barcelona. Algunos de los presidentes de las asociaciones que impulsaron las alegaciones también han mostrado su malestar en conversación con este medio. Josep Guillumet, presidente de la Asociación de Vecinos de Zona Universitaria, asegura que antes de presentar la queja formal “propusimos un proyecto de modificación que era muy positivo para el barrio y para el club en el que se ganaba espacio y terreno, pero no nos hicieron ningún caso”.  

“Aunque se han hecho muchas reuniones de participación, estas sólo han servido para justificar formalmente la participación, mientras que las propuestas importantes de los vecinos han sido siempre rechazadas. No se ha tenido en cuenta tampoco al comercio local, que se verá afectado”, exclama Josep, ya que dentro del proyecto se prevén zonas comerciales que multipliquen por diez la actividad local que hay en los alrededores. “El único partido que nos ha apoyado ha sido la CUP; dijeron que estarían del lado de los vecinos y han cumplido su palabra, mientras que otros también lo decían y luego no han hecho nada”, afirma.

colau y Bartomeu, en el Ayuntamiento de Barcelona
Ada Colau y Josep Maria Bartomeu, en el Ayuntamiento de Barcelona

Ana Ramón Martínez, presidenta de la Asociación de Vecinos del Camp Nou, asegura que los edificios terciarios del proyecto “huelen a especulación”, ya que los terrenos “están calificados como equipamientos deportivos y como tal deberían seguir siéndolo”.

CRÍTICAS AL AYUNTAMIENTO

“El Ayuntamiento se llena la boca de comisiones y de participación, pero eso brilla por su ausencia, y si no contestan a nuestras alegaciones volveremos a salir a la calle”, afirma Ana, que se muestra preocupada por los problemas de incivismo que se generan en días de partido. “La gente que está en los Jardines Bacardí consume drogas, se mea en la calle, tira petardos y bengalas y molesta a todo el vecindario, y nada de eso está previsto en el proyecto”.

La presidenta de la Asociación de Vecinos del Camp Nou también asegura que los niveles de contaminación en esa zona “son muy altos”, y es algo que puede ir a peor porque “se reducirán las vías de acceso y eso provocará más falta de aparcamiento y una mayor aglomeración de vehículos. Además, han modificado algunas paradas de autobuses que despejaban la circulación en cierta medida y ahora estarán más retiradas todavía”, exclama Ana.

LAS ALEGACIONES

Metropoli Abierta ha tenido acceso a la alegación que presentaron conjuntamente las Asociaciones de Vecinos y Entidades de Les Corts y la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona el pasado 15 de mayo, donde reclaman, entre otras cosas, que “el proyecto de urbanización se haga según los acuerdos, no cumplidos, en el que los vecinos llegaron a un acuerdo con el Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Barcelona, y que el Ayuntamiento nombre una Comisión de Ciudadanos del barrio de Les Corts para que se pueda hacer un seguimiento detallado del proceso de planificación del proyecto de urbanización y modificación del Plan General Metropolitano”.

Uno de los puntos en los que basan su defensa es el artículo 98 del Registro de planeamiento urbanístico de Catalunya, que recoge entre otros aspectos lo siguiente: “la modificación de figuras de planeamiento urbanístico que tengan como objetivo alterar la zonificación o el uso urbanístico de los espacios libres, zonas verdes  o equipamientos deportivos considerados por el planeamiento urbanístico como sistemas urbanísticos generales o locales deben garantizar el mantenimiento de la superficie y de la funcionalidad de los sistemas objeto de la modificación. Los cambios propuestos de los terrenos calificados de equipamientos deportivos solo pueden comportar que se ajuste la superficie cuando requiera el interés prevalente de su destinación a espacio libre o zona verde”, algo que consideran que el Barça ha incumplido.

En estos momentos las asociaciones de vecinos se encuentran “esperando una respuesta” por parte del Ayuntamiento, aunque es un proceso que se puede alargar hasta cinco años con los contenciosos.

LA CUP CONTRA EL CLUB Y EL AYUNTAMIENTO

Durante todo el proceso entre la presentación del proyecto y las alegaciones, la CUP ha sido el único grupo político que ha respaldado a las asociaciones de vecinos y ha plantado cara tanto a las decisiones del club como del Ayuntamiento, incluso interponiendo otra alegación que se unía a la presentada por las citadas agrupaciones anteriormente. Marc Faustino, consejero de Les Corts por el partido independentista durante el pasado mandato, nos asegura que “en las ocho sesiones participativas que ha habido en cuatro años no se ha visto la intervención del Ayuntamiento porque todo ha sido muy dirigido por el Barça”.

Todos los partidos políticos han comprado el argumento positivo del club”, expone Marc, que exige que se cumplan “unos mínimos de convivencia con el barrio”, porque los vecinos “están pidiendo cosas básicas”. “El Camp Nou es como una isla que divide Les Corts, y hemos pedido alegaciones para eliminar las barreras que dividen el estadio con el barrio”, expresa el ex consejero.

Edificio del Picadero, afectado por la reforma del Camp Nou
Edificio conocido como 'El Picadero'

El proceso del contencioso presentado será largo, aunque Marc afirma que “ya se han personado tanto el club, como el Ayuntamiento y la Generalitat”, y esperan poder “ganar el juicio y que el Barça no pueda tirar adelante el proyecto, y así empezar de cero e ir a un pleno con una reforma avalada por los vecinos”. También confiesa que recientemente han pedido un perito de oficio para valorar la modificación.

EL PELIGRO DEL 5G

Otro tema que levanta ampollas entre los vecinos es la implantación del 5G en la ciudad. Barcelona ha sido una de las ciudades pioneras en el uso de la nueva red a nivel mundial, y el Barça como estandarte de las nuevas tecnologías se convirtió en el primer club europeo que disponía de esa tecnología para su estadio con la premisa de mejorar la experiencia de los espectadores y su conectividad. Carlos Grau, director general de la MWCapital Barcelona, ya reconoció que la ciudad se había convertido en un “laboratorio abierto del 5G con proyectos como el presente”. Y la alcaldesa Ada Colau siempre ha sacado pecho de ello sin atender a las posibles consecuencias.

Sin embargo, en ciudades como Bruselas o Ginebra se ha aprobado una moratoria para introducir una tecnología de la que todavía no se tiene suficiente información. “Han estado experimentando con el 5G y puede contener contaminación electromagnética que produzca efectos secundarios para la salud”, asegura Adela Agelet. “En ningún momento se ha informado a los vecinos de la instalación, ni nos han explicado posibles medidas de prevención”, reitera.

LA FINANCIACIÓN

Pese a todo el ruido alrededor, el Barça y el Ayuntamiento hacen oídos sordos, y lo que más preocupa al club es poder encontrar liquidez para afrontar los más de 600 millones necesarios para el proyecto. En ese objetivo ya contrató hace justo un año a Goldman Sachs, el reconocido banco de inversión, y ahora ha hecho lo propio con JB Capital Markets, otra sociedad de inversión que preside Javier Botín. Pese a que el club no ha hecho pública la colaboración, desde Capital Markets han confirmado a Metrópoli Abierta que “están trabajando como asesores del club”, sin dar más detalles del acuerdo.

La idea del Barça es financiar los 639 millones presupuestados con 200 procedentes de los title rights del Camp Nou, algo que en un principio parecía destinado a Grifols y luego se apagó, otros 200 de un préstamo bancario, y el resto, de los ingresos generados por la nueva zona comercial. Uno de los escollos, según informó El Confidencial, es que el Barça pide por adelantado esos 200 millones a la empresa que quiera dar nombre al estadio, y no fraccionar el pago por temporadas como se suele hacer en este tipo de acuerdos. Encontrar un banco que acceda a esas condiciones es la principal tarea de las dos sociedades de inversión que ha contratado recientemente el club.

Sea como sea, está claro que detrás del gran proyecto en la historia reciente del Fútbol Club Barcelona se esconden muchos otros temas que trascienden a lo meramente deportivo y que está haciendo de lo que para algunos es un sueño, para otros sea una pesadilla.