El gobierno de Ada Colau precintará este miércoles la discoteca Up&Down, situada en la avenida del Doctor Marañón de Barcelona, por orden judicial. Fuentes municipales han informado de que el cierre de la sala se hace efectiva después de una redada de los Mossos de Esquadra, en noviembre del 2016, en la que se hallaron estupefacientes en algunos clientes del local, principalmente cannabis.

El Ayuntamiento interviene porque el procedimiento judicial ha ido por la vía administrativa y no la penal. Por casos como el descrito, la normativa prevé el cierre de un establecimiemto entre seis meses y 18 meses, y lo que se ha hecho es aplicar el castigo mínimo, "en este caso de 181 días", explica un portavoz municipal a Metrópoli Abierta.

La clausura se hará efectiva este miércoles, a las 11.00 horas, por parte de los técnicos del distrito y de la Guàrdia Urbana después de que el Juzgado Contencioso Administrativo número 10 de Barcelona desestimara el recurso de la propiedad, primero a la sanción municipal, y después de la suspensión cautelar.

La Federación Catalana de Asociaciones de Actividades Recreativas Musicales (Fecasarm) ha alertado que el cierre del Up&Down dejará sin trabajo a más de 60 personas. En un comunicado, la Fecasarm afirma que la resolución judicial no es firme y que el consistorio se está anticipando "al castigo que en su día pueda imponer el juez".

PAGAR EL ALQUILER

Según esta patronal del sector del ocio nocturno, el precinto puede suponer el cierre definitivo del Up&Down, ya que mientras el establecimiento permanezca con la persiana bajada se tendrá que seguir pagando el alquiler, entre otros gastos, y si finalmente la sentencia se reduce o se anula, "los daños ya serán irreparables".

Para el secretario general de Fecasarm, Joaquim Boadas, "hechos como éste demuestran la vulnerabilidad de nuestro sector" y que se les trata como empresas de segundo orden. "Parece que nuestros empresarios y trabajadores no tengan familias ni hipotecas o alquileres que pagar", ha añadido.

Según Fecasarm, la redada la llevaron a cabo 80 agentes de los Mossos, y entre más de 1.400 clientes encontraron cannabis sólo en siete de ellos. El local, asegura el propietario Àngel Pegenaute, lleva a cabo controles, "pero nos encontramos indefensos ante la posiblidad de que alguien lleve una pequeña cantidad de sustancias porohibidas para consumo propio escondida en la ropa interior. Es imposible poderla encontrar", ha denunciado.

Fuentes conocedoras del caso han informado de que en los aledaños de esta discoteca se han producido diversas alteraciones del orden público, que han obligado a la policía a actuar, y que son habituales las quejas por ruidos y peleas.

La discoteca Up&Down se encontraba con anterioridad en la calle de Numància. El histórico local, epicentro de los jóvenes de clase alta de Barcelona durante mucho tiempo, cerró en 2008, después de 27 años de trayectoria, y dio paso a un gimnasio de la cadena DIR, que todavía continua abierto.