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El pequeño comercio está siendo una de las principales víctimas derivadas de la crisis económica provocada por la pandemia de coronavirus. En el barrio de Les Corts lo están viviendo de primera mano. Caída de la facturación, incertidumbre respecto al futuro y una ayuda escasa, e incluso en más de un caso inexistente, por parte de las administraciones.

Los comerciantes tratan de capear el temporal y sobrevivir gracias a su propia gestión y la confianza depositada por sus clientes, su mayor garantía. Pese a ello, se encuentran pendientes del día a día y temerosos de una hipotética nueva reclusión que podría llegar a hacerles bajar la persiana.

'NO ÉRAMOS DE PRIMERA NECESIDAD'

Eva Escrihuela, titular de la Cerrajería Alcar, explica que se ha visto obligada a mantener el negocio cerrado "hasta el 10 de mayo" por no tratarse de un "comercio de primera necesidad". Pese a ello, sí que ha atendido a urgencias como "reforzar puertas" para evitar okupaciones, y ha ofrecido "atención telefónica y por correo" electrónico.

Eva Escrihuela, titular de la Cerrajería Alcar en su local de Les Corts / RP
Eva Escrihuela, titular de la Cerrajería Alcar en su local de Les Corts / RP

Al tratarse de un comercio familiar, no ha necesitado realizar un "ERTE" y gracias a una cobertura privada ha podido contar con una aportación económica "durante dos meses". Al margen de las dificultades, Escrihuela agradece haber podido contar con una reducción en el pago de "autónomos", evitando pagar en julio y contando con descuentos en agosto y septiembre.

Aunque la situación es adversa, trata de ser optimista respecto a sus perspectivas de futuro: "Ante todo, positivos. Tenemos que afrontarlo y salir".

'LA CIUDAD SE ESTÁ PONIENDO DIFÍCIL'

El gerente de Only Motos, Josep Maria Martos, lamenta que después de un buen verano el mes de septiembre esté resultando "bastante flojo". La pandemia le forzó a solicitar un ERTE para sus "dos trabajadores", y cree que debido a la crisis los comerciantes deberían "estar exentos de algún tipo de impuesto" o contar con "alguna ayuda de forma directa". En este sentido, Martos apuesta por que el ayuntamiento no obligue a tener un "vado" que "no es necesario" y supone un desembolso de "casi 1.000 euros al año".

La puesta en marcha de las sanciones en la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) tampoco ha supuesto ningún favor para el establecimiento de taller y venta. "Se están limitando las motos con el tema medioambiental y la gente no compra una nueva. Tengo clientes que tienen una moto catalogada como contaminante y se van al desballestado", afirma, recalcando que "la mayoría de gente no sabe si puede gastar los 3.000 o 4.000 euros que vale una moto nueva".

Martos garantiza que sería "casi imposible" reabrir en caso de darse una nueva reclusión, y cree que "a partir de ahora todo cambiará" porque al ciudad "se está poniendo difícil para circular".

'ME PLANTEARÍA EL CIERRE'

El director de la Academia Galileu, Julián Barbastro, explica que "como pieza de educación" el cierre ha tenido una gran afectación sobre su negocio. Desde la orden de reclusión, el centro tan solo ha podido abrir "10 días para la preparación de la selectividad donde vinieron ocho o 10 chicos", tras lo que se intentó llevar a cabo un cursillo en julio que resultó "ser un fracaso".

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Julián Barbastro a las puertas de la Academia Galileu / RP

El gerente recuerda que se deben "a los chicos", así como que los han "pagado todo" y no tienen "ninguna deuda", pese a que se han visto afectados por el cierre en los meses de mayor trabajo de la academia, "de abril a junio".

Pese a encontrarse ante un futuro incierto, Barbastro espera que "todo se arregle", y asegura que si hubiera otra reclusión se "plantearía el cierre".

'REDUCCIÓN DE IMPUESTOS'

Meritxell Carrera, gerente de Kids & Us Illa, remarca la apuesta del centro por las clases "online" para combatir la clausura de las aulas durante el estado de alarma, que se llevó a cabo para los alumnos mayores de nueve años y tuvo una "buena aceptación" por parte de los padres.

Meritxell Carrera, gerente de Kids & Us Illa en una clase de la academia / RP
Meritxell Carrera, gerente de Kids & Us Illa en una clase de la academia / RP

La franquiciada reconoce que sufrieron "bajas puntuales" debido a la pandemia, pero que especialmente ha descendido el número de "altas" respecto a otros años. Con la vuelta a la presencialidad, la academia obliga a llevar "mascarilla en clase" a estudiantes desde los tres años y garantiza una distancia de seguridad de metro y medio entre los niños.

Con una decena de profesoras en la plantilla, Carrera asegura que no han recibido "ninguna ayuda", y cree que podrían contar con una "reducción de impuestos" en una crisis ante la que quiere mantener una actitud "optimista".

'LAS FAMILIAS ESTABAN DESESPERADAS'

Montse Garcia, quien dirige el Centro de Día Avi Jeis, relata la dificultad con la que las familias han vivido los últimos meses, en los que el negocio solo podía ofrecer "atención a domicilio" a los usuarios: "Las familias estaban absolutamente desesperadas, solo atendíamos urgencias". Por ello, el negocio se vio obligado a sobrevivir con "cero ingresos durante el estado de alarma" y un segundo cierre de sus instalaciones el "17 de julio".

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Montse Garcia, titular del Centro de Día Avi Jeis / RP

Ni Ayuntamiento ni Generalitat han ofrecido ayudas al Centro de Día durante este complicado periodo. De hecho, las familias tampoco las han recibido, llegando a pagar "el 100%" del servicio sin la "prestación económica vinculada a la ley de dependencia" que habitualmente reciben.

Con todas las medidas sanitarias adoptadas para evitar los contagios, incluyendo separaciones "con biombos" y "mamparas de metracrilato" para que puedan estar "juntos", espera que no se vuelva a producir una nueva reclusión, y afronta el futuro con el optimismo de pensar que "en el futuro estaremos mejor".

DESCENSO DE ASOCIADOS

El coordinador de la Associació de Comerciants i Empresaris Cor de Les Corts, Pedro Imaz, explica que las dificultades económicas que están sufriendo a los comerciantes han alcanzado a la asociación, ya que algunos se han "dado de baja" para ahorrar el pago de la cuota. Como consecuencia, el colectivo cuenta actualmente con "unos 30 asociados".

Pese a ello, la asociación continúa trabajando en una época marcada por la crisis derivada del coronavirus para dar visibilidad e incentivar la compra de proximidad en el barrio.

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