Barcelona es una ciudad ruidosa. O, al menos, así lo percibe cerca de la mitad de los ciudadanos. Según el último informe de salud pública de Barcelona correspondiente a 2016, un 47,8% de los barceloneses opina que hay un exceso de contaminación acústica en su barrio. 

Los problemas relacionados con el ruido se disparan en dos de los distritos más céntricos, Ciutat Vella y Eixample. En estas dos zonas, alrededor del 70% de los vecinos se queja de ruido excesivo, esto se traduce en siete de cada diez personas. En Ciutat Vella, un 74,2% de la gente dice tener exceso de ruido, y en el Eixample, el número de personas que se queja es del 68,7%.

Por contra, los distritos con menos problemas de ruido son Horta-Guinardó, Les Corts y Nou Barris. En Horta-Guinardó, únicamente se quejan de un exceso de contaminación acústica un 29,3% de los encuestados por la Agencia de Salut Pública de Barcelona; en Les Corts, un 37,5%, y en Nou Barris, un 38,4%. 

TRÁFICO Y OCIO NOCTURNO

En la capital catalana, como en otras ciudades occidentales, la principal causa de ruido es el tráfico. Sin embargo, la contaminación acústica afecta a los residentes especialmente de noche. Buena parte de las quejas en este ámbito son por la concentración de personas en el espacio público, muchas veces por actividades ligadas al ocio nocturno, según fuentes municipales.

Algunas de las zonas con mayores problemas de ruido por ocio nocturno ,son los aledaños de la sala Razzmatazz, distintos puntos de Ciutat Vella (como la plaza Reial), el Poble-sec i el entorno de la sala Apolo, las plazas de Gràcia y los alrededores de la discoteca Otto Zutz.

Recientemente, el Ayuntamiento de Barcelona ha informado que el próximo año tendrá actualizado el mapa de ruido de la ciudad, que permitirá conocer con más precisión cuáles son los principales problemas de ruido y las zonas más afectadas y plantear acciones de mejora concreta. El mapa tiene una vigencia de cinco años. El último se hizo en 2012.

El exceso de ruido tiene un impacto directo y relevante sobre la salud de las personas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a partir de los 42 decibelios se empiezan a producir trastornos de sueño, y desde los 50 decibelios se pueden generar problemas circulatorios.

La OMS establece unos niveles de referencia que oscilan según donde se encuentre la persona o el momento de la jornada. De día, en zonas residenciales, los decibelios se pueden mover entre los 50 y 55. De noche, mientras se duerme, el ruido no debe superar los 30 decibelios.

En Barcelona, un 54% de la población está expuesta de día a niveles entre los 60 y 70 decibelios, y de noche, un 72% de la ciudadanía recibe impactos sonoros que se mueven entre los 50 y 65 decibelios.

Metrópoli Abierta ya informó de algunas de las principales conclusiones del informe de salud pública de la ciudad. Según los responsables sanitarios municipales, en 2016 aumentaron notablemente las infecciones por gonorrea y sífilis y el cáncer de pulmón se ha convertido en la causa principal de muerte prematura entre las mujeres.