Los vecinos que viven en las alturas del distrito de Horta-Guinardó están tan preocupados estos días por el futuro de la Línea 24 de autobuses que esta misma semana han marcado dos 'sesiones informativas' para conocer de primera mano los proyectos al repecto de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB). Han oído campanas sobre un posible recorte en su recorrido y quieren conocer de primera mano qué se está 'cociendo' a nivel consistorial con un transporte que es básico en su devenir diario.

Dichas sesiones van a tener lugar este jueves (20:00, plaza Vista Park) y este viernes (19:00, parroquia Cristo Redentor); previamente, este mismo miércoles por la tarde va a celebrarse una reunión entre una comisión vecinal en la sede del distrito, convocada por la Plataforma Can Baró y la Junta de Veïns de Vista Park, una de las zonas afectadas.

La del 24 es una línea de autobús básica para los habitantes de tres barrios del distrito de Horta-Guinardó (Carmelo, Can Baró y la parte superior de Font d’en Fargues), ya que es la única que les conecta con el centro de Barcelona. Es 'su' bus, un vehículo con espíritu de sherpa del Himalaya, porque tiene que subir desde el nivel de mar hasta el Park Güell y más allá... El Carmelo.

Es una especie de Kilian Jornet público, sólo comparable al Nº 51 que repta hasta Torre Baró.

El temor del vecindario es que, de un tiempo a esta parte, les está llegando la especie (no desmentida ni por los propios autobuseros) de que las autoridades quieren que el bus dé la vuelta tras la parada posterior a la última del Park Güell. Hablamos de las rampas que nacen junto al CN Catalunya, donde muere la calle Ramiro de Maeztu para convertirse en Carretera del Carmel, pasado el enorme aparcamiento de autocares que queda a la derecha de la entrada norte del parque.

Eso significaría que el 24 no seguiría escalando hasta alcanzar el santuario que da nombre al barrio – y más allá- que es lo que hace a diario, salvando muchos metros de desnivel y permitiendo que muchos vecinos -especialmente los mayores de edad- puedan alcanzar sus domicilios tras sus quehaceres diarios en las partes bajas de la montaña.

Uno de los carteles que llaman al vecindario a informarse / MIKI
Uno de los carteles que llaman al vecindario a informarse / MIKI

ARRIBA Y ABAJO

“Si hacen que el 24 dé la vuelta en Vista Park para volver a bajar a Plaça Sanllehy, los vecinos de arriba van a quedarse sin transporte”, cuenta uno de los vecinos a quienes afectaría el cambio de recorrido. “Queremos saber qué pretende hacer el ayuntamiento y si es verdad lo que hemos oído en boca de algunos conductores”.

Otro vecino comenta que, ya en su día, se sospechaba que el 24 no seguiría hasta El Carmel: “Cuando hicieron las obras de remodelación en las paradas de bus de la zona, incluyeron un bucle (con un stop), que permite girar 360º y volver en dirección contraria, hacia abajo; está justo en la esquina entre la carretera de El Carmel y la calle Albert Llanas. Algunos pensamos que ya se hizo pensando en que fuera la parada origen-final del 24, aunque finalmente no fue así. Sin embargo, ahora volvemos a tener la mosca tras la oreja...”


Esta es la zona donde el bus 24 sirva a una amplia comunidad de vecinos

El lugar indicado cuadra con lo que se ha convertido últimamente el famoso 24: una especie de 'borreguero' (con perdón) que, cada día, sube y baja al Park Güell a miles de turistas. Año a año se ha incrementado su número y cada vez serán más, ahora que empieza la temporada de verano.

“No queremos que el 24 se convierta en un autobús para uso casi exclusivo de los turistas”, lamenta una vecina. “Para los que vivimos por aquí arriba, coger el bus significa no poder sentarte o ir como sardinas en lata desde el Ensanche, porque durante todo el día va a tope de gente hasta que descarga en las dos paradas del Park Güell. Esto no puede seguir así...”.

El 24: ¿un bus para los vecinos de tres barrios, o un transporte para los turistas que aman Gaudí?