El futuro de la casa señorial de Can Crehuet del distrito de Horta-Guinardó está en el aire. La casa y sus terrenos adyacentes han sido adquiridos por una inmobiliaria que pretende derribarla para construir pisos.

Para intentar evitar el derrumbe, los vecinos de Horta se han movilizado y han pedido al Ayuntamiento del distrito que haga lo posible por evitar que el derribo de la casa se lleve a efecto. Además del valor histórico de la casa, en ella continúa viviendo una anciana de 90 años que paga un alquiler de renta antigua.

El edificio estaba afectado por la suspensión de licencias de obras para edificios históricos del distrito de Horta-Guinardó que se aprobó en julio de 2017. Sin embargo, esa moratoria tan solo tiene un año de vigencia, por lo que en agosto de 2018 la empresa propietaria de los terrenos ya puede iniciar las obras.

La casa no tiene un gran valor artístico, pero es uno de los últimos ejemplos de cara rural del siglo XVIII que se mantiene en pie en el barrio y en la ciudad, y es un recuerdo del modo de vida que se llevaban en aquella época, en la que las zonas colindantes eran campos de labor. Además, conserva en su interior algunos elementos patromoniales que son de interés, por lo que los vecinos considera que deberían ser conservados.

La Associació de Veïns d'Horta ha pedido a los responsables del distrito que negocien con la empresa propietaria de la masía y los terrenos adyacentes para evitar su derribo. Sin embargo, desde el consistorio reconocen que la negociación es complicada ya que la constructora puede empezar las obras en un breve espacio de tiempo. Además, al no tratarse de un edificio catalogado el consistorio no puede hacer demasiado para evitar el derribo.