Grupos de jóvenes de botellón en los búnkeres del Carmel, hace un año / METRÓPOLI - JORDI SUBIRANA
Grupos de jóvenes de botellón en los búnkeres del Carmel, hace un año / METRÓPOLI - JORDI SUBIRANA

Las vallas antibotellón de los búnkeres del Carmel costarán 700.000 euros más

Los trabajos, que se iniciarán el próximo septiembre, se licitan ahora por 1,6 millones de euros

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Jordi Subirana
Periodista de Metrópoli Abierta

Las obras para instalar vallas antibotellón en los búnkeres del Carmel costarán unos 700.000 euros más de los previsto. Metrópoli avanzaba el pasado enero que el proyecto se tendría que volver a licitar y que los trabajos carecían de calendario. El pasado 20 de mayo, la empresa Barcelona de Infraestructuras Municipales (Bimsa) licitó de nuevo las obras del proyecto del cierre, así como la puesta al día de camino que envuelve las baterías antiaéreas del Turó de la Rovira. Y lo hizo por 1,6 millones, IVA incluido [ver aquí].

En febrero de 2021, el mismo proyecto se había ofertado por 907.000 euros, IVA incluido [ver aquí], lo que se traduce en que el precio de 1,6 millones de euros con el que la propuesta sale a subasta supone un incremento de unos 700.000 euros respecto a la primera licitación. El aumento de los costes se ha debido a la falta de materiales por la crisis de suministros, indicaron en enero fuentes municipales. Y además de un incremento económico supuso un retraso en el inicio de los trabajos. En un principio, las obras debían empezar en septiembre de 2021 y estar acabadas la primavera de 2022.

Grupos de jóvenes en los búnkeres del Carmel / METRÓPOLI - PAULA BALDRICH
Grupos de jóvenes en los búnkeres del Carmel / METRÓPOLI - PAULA BALDRICH

INICIO DE OBRAS EN SEPTIEMBRE 

Ahora, las obras del vallado está previsto que se inicien en septiembre, ha avanzado La Vanguardia. Fuentes municipales precisan a Metrópoli que tras el verano los trabajos comenzarán con la limpieza y la retirada de elementos de fibrocemento y, posteriormente, seguirán con el vallado de los búnkeres y el arreglo de los caminos de los alrededores. Si no se produce ningún contratiempo, la actuación se espera que esté lista en abril de 2023, un mes antes de las elecciones. 

El Ayuntamiento de Barcelona asegura que los cambios introducidos no han supuesto cambios en el proyecto a ejecutar, que busca poner fin a un serio problema de civismo que este emplazamiento sufre desde hace años, con continuos y masivos botellones, y venta ilegal de alcohol por parte de lateros, que derivan en problemas de convivencia en la zona que impiden el descanso del vecindario y deterioran el espacio público. Los problemas en la zona se desmadraron cuando el emplazamiento empezó a salir en las guías turísticas y se masificó. En febrero de 2020, un joven cayó de los búnkeres y resultó herido. Ni siquiera la pandemia puso fin a la lacra, como explicó este medio en febrero de 2021.

Fotomontaje con imágenes de las vallas que blindarán los búnkeres del Carmel / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
Fotomontaje con imágenes de las vallas que blindarán los búnkeres del Carmel / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

VALLAS DE DOS METROS DE ALTURA

Las vallas que se colocarán tendrán unos dos metros de altura y, en algunos puntos, de la montaña todavía serán más elevadas por el desnivel del terreno, lo que dificultará intentar saltarlas. Una parte de las vallas se clavarán sobre piedras. Según las previsiones iniciales, el proyecto se hará en dos fases de obras. La primera es la más importante y consiste en el vallado de la zona y el arreglo y la conexión de los caminos que envuelven las baterías antiaéreas del Carmel, que se encuentran en el distrito de Horta-Guinardó. En la segunda fase se tiene que ejecutar una parte del camino pendiente y el cierre de la parte norte, la que ya no tiene vistas sobre la ciudad. El camino, con un máximo de un metro de ancho, está previsto que se pavimente y se ilumine, y que una parte de él sea de escaleras.

Las obras, además, plantean cerrar aquellos puntos por donde entran más visitantes y que son el acceso desde la calle de Marià Labèrnia y los que van directamente al centro de información del MUHBA (Museu d'Histròria de Barcelona). Las seis puertas de acceso se quieren poner en las calles de Marià Labèrnia y de Labèrnia, en la parte sur (en los accesos al mirador y al depósito de agua), en el lado norte y junto al centro del MUHBA. 

Grafitis en el Turó de la Rovira en 2018 / METRÓPOLI ABIERTA - JORDI SUBIRANA
Grafitis en el Turó de la Rovira en 2018 / METRÓPOLI ABIERTA - JORDI SUBIRANA

GESTIONADO POR EL MUSEU D'HISTÒRIA

El Turó de la Rovira es en la actualidad un espacio gestionado por el MUHBA, con algunas visitas guiadas, aunque el acceso es libre. Según explica el equipamiento municipal en la página web, en la zona se conservan los restos de las baterías antiaéreas construidas durante la Guerra Civil para defender la ciudad de los ataques de la aviación fascista. Tras la guerra, alrededor de la infraestructura se construyó el barrio de los Canons, ubicado en la zona de las barracas del Carmel, que perduró hasta el año 1990, dos años antes de los Juegos Olímpicos.

En julio de 2018, Metrópoli ya hizo un extenso reportaje sobre la degradación de las baterías antiaéreas, que están llena de grafitis a pesar de ser un espacio patrimonial. La situación no ha cambiado y tanto los búnkeres como los caminos de acceso, las escaleras y parte del mobiliario urbano están llenos de pintadas.

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