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El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido intentar poner coto a las aglomeraciones que se han venido produciendo desde hace tiempo en la zona de Horta-Guinardó conocida como los búnkers del Carmel. Para ello, se ha establecido un puesto de vigilancia en la calle Gran Vista para impedir el acceso en vehículo privado a la zona.

Sin embargo, la medida no va a impedir que decenas de turistas accedan a los antiaéreos, que se encuentra en la zona del Turó de la Peira, entre los barrios del Guinardó y el Carmel. La mayoría de los visitantes lo hacen por medio de los autobuses e incluso andando.

La medida se ha tomado para evitar que los vehículos privados accedan a una zona con escasas plazas de aparcamientos libres, por lo que habitualmente se producen aglomeraciones que dificultan el tráfico. Gran Vista es una calle sin salida, por lo que los vehículos entran y salen por el mismo sitio, lo que provoca enormes dificultades de movilidad sobre todo para los vecinos.

HASTA LA BANDERA

La decisión del consistorio no ayuda a rebajar la tensión con la que tienen que convivir los vecinos de la zona más cercana a los antiaéreos. Se han quejado en numerosas ocasiones de que la congregación de turistas, el ruido y las fiestas que en ocasiones se organizan en la propia instalación les causan serias molestias.

Sin embargo, desde el consistorio no se ha tomado ninguna medida para controlar el número de visitantes que cada día, y en muchas ocasiones por la noche, recibe la instalación.

En algunas ocasiones, esa presencia masiva ha llegado a provocar peleas y enfrentamientos con los vecinos, hartos de la mala educación de la que hacen gala algunos visitantes. Los vecinos también se quejan de que, pese a la presencia masiva de turistas, la Guardia Urbana apenas se pasa por la zona.