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La zona cercana al Park Güell lleva unos días convertida en un guirigay de movilidad/inmovilidad a causa de las obras que se están llevando a cabo en las calles adyacentes. En concreto, se trata de una actuación pública que afecta principalmente a la calle Ramiro de Maeztu (y su entorno), una calle que, tras pasar por el parque, se convierte en la Carretera del Carmel.

Según el plan inicial (ver foto adjunta), las obras tendrían que haberse realizado entre el 5 y el 13 de este mes de octubre. Sin embargo, a día de hoy (lunes, 15), siguen en danza... y parece que van para más largo tiempo. De hecho, las 'zonas verdes' de las calles afectadas cuentan con indicadores en los que se pide a los conductores que no aparquen hasta el día 21.

La razón de las obras es "mejorar el pavimento". Lo cierto es que las excavadoras estñán levantando los laterales de las calzadas, donde se juntan con las aceras, y allí están colocando pequeñas losetas blancas que, se supone, son para una mejor evacuación del agua, ya que Ramiro de Maeztu, así como las otras calles que bajan hacia la plaza Sanllehy, se convierten en auténticas torrenteras cuando llueve.

LAS CALLES AFECTADAS

En el plano de obras del Ayuntamiento se habla que la afectación se da en la susodicha Ramiro de Maeztu -especialmente en la zona cercana al CN Catalunya-, Carretera del Carmel (entre Can Xirot y calle Mühlberg), así como en el cruce de Carretera del Carmel con las calles Calderón de la Barca y Gran Vista. Debido a todo ello, se sucecedn cortes de tráfico regulados por trabajadores con señales indicadoras y una gran proliferación de conos.

Atasco de un bus 24 en la calle Albert Llanas / MIKI
Atasco de un bus 24 en la calle Albert Llanas / MIKI

De resultas, Ramiro de Maeztu ha dejado de ser de doble dirección y ahora sólo es de subida. Eso ha provocado que la bajada se haga únicamente por la calle Albert Llanas, que es estrecha y revirada. Con un problema añadido: los autobuses 24 y 92 que vienen de El Carmel deben girar en un sitio complicado para cogerla.

A ello hay que sumar que los numerosos autocares con turistas que van al Park Güell también están obligados a utilizar la misma ruta, lo cual está provocando desde hace días (cuando empezaron las obras) notables problemas de circulación.

Un moto y un autocar que va al Park Güell, en otro punto conflictivo / MIKI
Un moto y un autocar que va al Park Güell, en otro punto conflictivo / MIKI

Lo peor, en concreto, es cuando algún bus o autocar se queda varado al encontrarse algún coche mal aparcado -generalmente de turistas despistados que van al parque-, lo que provoca colas, bocinazos y algún que otro grito. En definitiva, eso: un guirigay.