Una obras que se están llevando a cabo en el recinto en el que se encuentran la piscina descubierta del Martinenc, en el barrio del Guinardó, han dejado al descubierto una bicentenaria balsa de agua. Según algunos estudiosos de la historia del barrio, la balsa data de principios del siglo XIX y tiene una capacidad para unos 250 metros cúbicos de agua.

El descubrimiento ha provocado la reacción de los vecinos, que exigen que el Ayuntamiento se haga cargo de la rehabilitación de la balsa. Hay que tener en cuenta que la balsa ha sido destapada mientras se están haciendo las obras para, al parecer, la construcción de una pista de paddel en la parte superior de la piscina municipal descubierta del Martinenc. Precisamente es esta entidad la encargada de gestionar el recinto, en el que hay un polideportivo, un gimnasio con piscina cubierta, y los campos de fútbol en los que disputa su partidos como local el FC Martinenc.

CAN PLANÀS

Los conocedores de la historia del barrio aseguran que la balsa ya aparece en algunos planos de principio de siglo XIX y que permaneció activa hasta los años 1940 o 1950, cuando fue tapada para evitar que se produjeran accidentes entre los niños que acudían a la zona a jugar. A partir de entonces se pierden las noticias sobre la balsa, hasta el punto de que pocas personas en el barrio se acordaban de su existencia. Sin embargo, algunas fotos y mapas, tanto del siglo XIX como del XX, certifican la existencia de la balsa, que ahora los vecinos piden que se recupere para mantener la memoria del barrio.

Estos estudiosos consideran que esta era la balsa más grande que había en la zona en los siglos XIX y XX y que su sólida construcción le ha permitido subsistir hasta hoy en día. En el interior de la balsa todavía se pueden ver las escaleras que permitían acceder a su interior para limpiarla.

Los vecinos no quieren que la balsa vuelva a desaparecer bajo los escombros y que encima de ella se construya una pista de paddel. Quieren que el Ayuntamiento se implique en la salvación de los que consideran un importante vestigio histórico del barrio y que evite que la piqueta acabe con otro rastro de lo que eran los usos y costumbres de los habitantes de la zona hace más de dos siglos.